Octavio Jaimes

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Octavio Jaimes

El olvido de las ciudades de los toltecas en Huapalcalco y Tula  

Mientras que el gobierno de Tulancingo, principalmente la administración anterior, se congratuló por la declaratoria de Huapalcalco como Zona de Monumentos Arqueológicos, y mientras el gobierno municipal de Tula usa la casa de los Atlantes toltecas en su imagen institucional, ambos sitios arqueológicos, viejas ciudades de los toltecas, sumamente importantes para la comprensión del México Antiguo, sufren del olvido gubernamental. 

Por un lado, en Huapalcalco, primera capital de esta cultura mesoamericana, probablemente punto de origen de la civilización en Hidalgo, se encuentra una pirámide que paulatinamente vuelve a cubrirse con yerba y nopales, entre desechos rituales, humanos y animales. Solo hay un vigilante del INAH, quien, a duras penas, cuida que la ciudadanía no ocupe las cavernas para depositar múltiples ofrendas, grafitear o fornicar.  

En Huapalcalco, otrora casa de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, no hay interés visible por preservar la evidencia de al menos 14 mil años de antigüedad. Las pinturas rupestres que cuentan la historia de los primeros tulancinguenses comienzan a difuminarse entre la erosión de roca y el azote de vientos y aguas, sin algo que les salve de la intemperie. Tampoco se sabe aún quiénes fueron los responsables de grafitear la pirámide con consignas sindicales, daño del cual ni siquiera hay un estudio de impacto que arroje una idea del monto por una eventual o posible restauración.  

El decreto presidencial aún signado por Andrés Manuel López Obrador establecía que en agosto de 2023 debían implementarse medidas para la preservación de este espacio. Debían ser en cadena y ejecutadas a multinivel: gobierno federal, a través del INAH; gobierno estatal, gobierno municipal y la ciudadanía. Sería irónico que este último sector sea omiso. Huapalcalco es la primera ZMA en México que obtiene tal nombramiento, vía lucha y gestión de la sociedad civil organizada.

Sin respuesta hasta el momento, sin un plan, sin una ruta. De Huapalcalco solo queda el nombre y la abundante basura que cubre los senderos de una de las ciudades más importantes que habitaron los toltecas.  

Deterioro en la Antigua Ciudad Tolteca de Tula 

Por otro lado, en Tula, las múltiples denuncias mediáticas de trabajadores del sitio por falta de pagos solo abonaron a la crisis del deterioro. Un reciente medio local puso el dedo en la llaga nuevamente. Ahora exhibió, a través de TikTok, profundos y severos daños en la arena del Juego de Pelota I. Según mencionan trabajadores, no se ha intervenido para tener mecanismos de preservación durante años.  

Es una afectación considerable si recordamos que dicha parte de la Antigua Ciudad fue la primera descubierta junto con los Atlantes. Es un elemento prehispánico que no solo es estandarte de identidad para el actual gobierno municipal. También para el Gobierno de Hidalgo, cuya Secretaría de Turismo se esmeró hasta el cansancio para presumirlo en su campaña “Hidalgo tiene Algo”. 

Según lo denunció el sitio local de difusión tulense, La Neta, hay más daños en el Juego de Pelota II: hundimiento con riesgo de colapso de una de las columnas que yacen frente a la pirámide de los Atlantes, así como el desgaste de las lápidas de coyotes, águilas, zopilotes y ocelotes. 

Hasta el día de hoy, dichas estructuras no fueron aisladas o cerradas al público. Únicamente presentan acordonamiento con lazos o con cintas amarillas de “precaución”.  

Y mientras a todos niveles de gobierno se enfoca el discurso para “defender y reivindicar”, las autoridades ignoran la preservación de sus Pueblos Originarios. Una suerte de olvido sistémico. Ningunea de la historia a aquellos espacios que forjaron de identidad a culturas mesoamericanas que le siguieron, como los teotihuacanos, mayas o mexicas.  

Hasta el día de hoy, ni el gobierno de Hidalgo, ni el INAH, o los gobiernos municipales han emitido un pronunciamiento al respecto de los mencionados daños en sus respectivos sitios arqueológicos.  

En Hidalgo, los toltecas están condenados pese a que dos de sus más importantes ciudades -al menos- llevan nombres que preservan la grandeza imperial de la Antigüedad Mexicana.

Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.   

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Octavio Jaimes

Octavio Jaimes

Originario de la Ciudad México pero adoptado por Hidalgo, tierra en la que ejerce periodismo urbano. Amante del cine, la música, la literatura y los movimientos sociales, trabaja como reportero en el...

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