Durante décadas, la industria de la construcción ha tenido como columna vertebral una falta de equidad, fomentada por el machismo y una misoginia que cierra las puertas a las mujeres que, como ingenieras o arquitectas, buscan desarrollarse profesionalmente.
El sector de la construcción es uno de los más impulsados en el país, con las inversiones privadas y los distintos proyectos realizados desde el Ejecutivo federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
De acuerdo con el Informe Nacional del Sector de la Construcción, hecho por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), dicho sector continuará creciendo de forma moderada por la inversión en la obra pública y los procesos electorales.
Sin embargo, uno de los problemas latentes es la falta de equidad con las mujeres, pues la industria es mayoritariamente dominada por hombres. Eso provoca que actitudes misóginas estén presentes en estados como Hidalgo, estado que sirve como pequeña muestra del panorama que hay en todo el país.
En CENTRAL Hidalgo mostramos tres testimonios, todos ellos bajo el anonimato, pues cada una de las entrevistadas teme represalias por exponer sus opiniones sobre el patriarcado.

La dificultad de las mujeres para ganarse un lugar
“Karina Ortega” -nombre elegido por anonimato- es una ingeniera civil con 30 años de experiencia. Tras conseguir su primer empleo como topógrafa, notó que sus superiores le exigían más que a sus compañeros hombres. El motivo era claro: que las mujeres debían mostrar primero sus habilitades, a diferencia de los hombres, a quienes se daba por sentado que tenían dicha experiencia.
“Porque siempre las mujeres lo tienen que probar primero, no es como que llegues y digas ‘Soy Karina de tal y tengo tanta experiencia y así’. No, primero vas a empezar aquí y ya si vemos que das el ancho vas para arriba, ¿no? Cosa que a los hombres luego no se les pide tanto como a nosotras.”
Al demostrar sus habilidades, quedó como residente de obra. Sin embargo, su situación no mejoró.
Y es que, acompañada por el superintendente de la obra, “Karina” acudió con el jefe del personal, quien se encargaba de un tramo del proyecto. Sin embargo, dicho sujeto asumió una actitud misógina.
“Le dice el superintendente: ‘Mira, te presento a la ingeniera Karina, ella va a estar encargada ahora de este tramo. Te pido por favor el apoyo para que se sigan las instrucciones y el proyecto salga de la mejor manera’. Ya este señor me ve y dice: -pero ¿cómo? O sea, si esta escuincla va saliendo de la escuela, se ve que no tiene nada de experiencia, pero además a mí ninguna mujer me va a mandar’.”
Pese a que el superintendente indicó que supervisaría a Karina para ayudarla a seguir desarrollándose profesionalmente, el encargado de obra lanzó un ultimátum. Afirmó que, si ella estaba a cargo, él y su plantilla abandonarían el proyecto.
Pese a ello, la ingeniera civil recibió el respaldo de su jefe y permaneció como residente de obra. En cambio, el encargado de obra cumplió su amenaza. Entre lágrimas y con voz entrecortada, Karina recuerda esa sensación de estar entre la espada y la pared.
“Estabas hablando de que esa persona tenía como el 50 por ciento de la mano de obra, o sea, se llevó todos los albañiles, los cerreros, entonces de repente me di cuenta de la magnitud del apoyo que me estaban dando. Entonces dices: ‘No puedo fallarle a este hombre (el superintendente), se le está jugando conmigo’.”
Durante esa experiencia, Karina recibió un consejo que la marcó de por vida: que no sería la única vez, pues enfrentaría más misoginia en su trayectoria dentro de la industria de la construcción. Por eso, debía aprender a ser fuerte y no doblegarse ante los hombres en una obra.

Rasgos de presunta misoginia en las licitaciones de Hidalgo
Con sus 18 años de experiencia, la arquitecta “Angelica Chávez” asegura que las mujeres no dejan de ser rechazadas en la industria de la construcción, pese a que han existido ligeros avances.
Sus problemas iniciaron al concursar en una licitación del Instituto Hidalguense de la Infraestructura Física Educativa (INHIFE), actualmente encabezado por Félix Adrián Brambila Mendoza.
Asegura que había ganado la licitación para construir escuelas, pero posteriormente el gobierno decidió revocar el contrato.
“Yo gané una licitación, se me adjudicó en su momento y posteriormente se me contrató. Cuando íbamos a iniciar la obra, se me quitó el contrato. Después yo pedí que, si era mi obra, me pudieran compensar con alguna otra, o me dejaran licitar nuevamente esa obra, y no me dieron respuesta, me trataron muy groseramente.”
Angélica ya había detectado signos de alarma, antes de firmar el convenio para la obra. Al ser mujer, las autoridades encargadas del proceso hicieron énfasis en cuestionar si tenía la capacidad de concluir el proyecto. Se suma que las autoridades no quisieron dialogar con ella, tras negarle su licitación. Su esposo tuvo que interceder como intermediario, ya que con un hombre sí estaban dispuestos a hablar.
“Me acerqué con el titular (del INHIFE) y le comenté qué iba a pasar con esa obra que ya había contratado, ya tenía fianza, ya estaba contratada, y me comentó que la volviera a licitar. No se volvió a sacar (la licitación de) esa obra y la hicieron con personal del titular.”

Un cambio para las mujeres en la industria de la construcción
La abogada con estudios en maestría de Administración de la Construcción, “Alejandra Orozco”, considera que el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, ha dado todo su apoyo a las mujeres en el sector de la construcción.
Sin embargo, con sus 13 años de experiencia, teme que, al terminar su gobierno, vuelvan a ser relegadas para no formar parte en obras públicas. Piensa que existe un riesgo de que próximos actores políticos decidan cerrar las puertas.
“Ningún gobernador se había preocupado porque las mujeres empresarias de la construcción tuvieran garantizado el acceso a construir parte de la infraestructura del Estado ¿no? (…), pero pues esto es de periodos, y va a llegar el momento en que nuestro gobernador ya no será gobernador y será otra persona, y no queremos que ese paso que se ha dado sea otra vez un retroceso y que volvamos a ser relegadas.”
Los signos del machismo siguen presentes, al creer que no hay espacio para ellas. Por ello, espera que haya un cambio cultural que fomente la equidad de género dentro de la industria de la construcción.
“Porque inmediatamente salen (a decir): ‘Por supuesto que ustedes no son las empresarias, ustedes son las esposas de…’, gente que no tiene el contexto de lo que es ser empresaria, porque nosotros todos los días nos levantamos y hacemos algo en pro de nuestra empresa.”
Para impulsar la equidad, “Alejandra” comenzó con un proyecto con más empresarias. Imparten foros en universidades hidalguenses donde concientizar sobre estos temas.
De esta forma, esperan que haya un mejor acceso a las oportunidades para las siguientes arquitectas, ingenieras u otras mujeres dedicadas al sector de la construcción.
Alejandra reconoce que aún hay un largo camino para alcanzar una verdadera equidad en dicha industria. Cada mujer avanza paso a paso.
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