¡Comparte!

La nueva regulación que prohíbe la venta de comida chatarra en las escuelas de todo el país comenzó a generar tensión y preocupación entre vendedores ambulantes, principalmente mujeres que optaron por la venta de dulces, frituras y demás productos como un ingreso extra.  

Las voces de madres y padres vendedores se entremezclan con el bullicio habitual de la salida de estudiantes, afuera de la primaria Felipe Reyes Montaño, en el municipio de Tizayuca, en Hidalgo. 

La reciente prohibición de comida chatarra dentro de las escuelas ya entró en vigor, pero aún hay dudas sobre su venta afuera de los planteles. 

Mientras los funcionarios discuten cómo aplicar la medida, los comerciantes que, por años, han subsistido vendiendo dulces, chicharrones y frutsis congelados, temen por su sustento. La incertidumbre pesa tanto como las canastas que cargan. 

Niñas y niños resienten la prohibición de comida chatarra en escuelas de Hidalgo 
Escuela primaria en Tizayuca Credit: Especial

Vendedores buscan alternativas 

Lorena Rodríguez, de 37 años, coloca su mesa con cuidado frente a la primaria Felipe Reyes, en Tizayuca. Hace más de seis años decidió vender afuera de las escuelas para ganar un ingreso extra que, muchas veces, le ayuda a completar los gastos del hogar.  

“Ya desde hace rato varios cambiaron su venta. Ahora ofrecen vasitos con fruta, wafles, postres caseros… todo para no meterse en problemas.” 

Ella misma ha dejado de ofrecer algunos productos por miedo a que alguna autoridad le impida colocarse por la venta de comida chatarra. 

“Han venido supervisores, nos advirtieron que si seguimos vendiendo dulces o chucherías nos pueden quitar. Y duele, porque de aquí sale para los útiles, los zapatos, lo que falte.” 

Las advertencias sobre quitarlos por cualquier motivo no son nuevas, pero el temor sí. Hasta hace dos semanas, el ambulantaje era parte del paisaje escolar. Chicles con tatuajes, paletas de dulce ácido, frituras con chile en polvo. Ahora, el menú cambia y las estrategias también.  

Carolina Quintero y Emanuel Flores, una joven pareja de 28 y 26 años, comenzaron a vender afuera de la misma primaria de Tizayuca, en Hidalgo, desde que su hijo ingresó al primer grado, hace aproximadamente dos años. Carolina indica que: 

“Ofrecemos fruta picada, gomitas enchiladas, dorilocos. Ahora pensamos que tal vez tendremos que movernos más lejos, porque aquí ya no se podrá vender nada que tenga azúcar o grasa.”  

Emanuel añade, con tono resignado:  

“Los niños no vienen a buscar comida sana. Eso se los dan en casa. Aquí vienen por un antojito.” 

¿Qué han dicho las autoridades en Hidalgo? 

El nuevo programa “Vive Saludable, Vive Feliz”, impulsado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud Federal, entró en vigor oficialmente el 29 de marzo en más de ocho mil escuelas de educación básica en Hidalgo.  

La medida, respaldada también por el IMSS Bienestar, prohíbe la venta y publicidad de comida chatarra y alimentos ultraprocesados al interior de las escuelas. La intención es combatir la obesidad, el sobrepeso y la desnutrición infantil. 

Si bien la prohibición se aplicó al interior de las escuelas, aún hay incertidumbre por lo que ocurrirá afuera de los planteles, un espacio donde la SEP no tiene facultades.  

El titular de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH), Natividad Castrejón Valdéz, declaró que cada ayuntamiento es responsable de impedir la venta de productos chatarra afuera de los planteles. 

Por ello, presidentes municipales como Jorge Reyes Hernández, en Pachuca, iniciaron mesas de diálogo con autoridades de salud y educación para evaluar opciones. El edil reconoció que algunas familias que se dedican a la venta de estos productos quedarían afectadas, por lo que destacó que buscarán alguna solución que no les afecte directamente, al menos en la capital de Hidalgo. 

Mientras tanto, en Tizayuca, el Ayuntamiento no ha indicado qué medidas implementarán. Sin una directriz clara, o un aviso formal, dichos comerciantes solo reciben advertencias verbales y una vigilancia esporádica del personal de la Dirección de Reglamentos. 

“Apenas nos enteramos por otros vendedores o por redes sociales”, dice Lorena. Y agrega: 

“No hay un papel que diga: ‘Ya no puedes vender esto’. Pero vienen, nos dicen que ya no (podemos vender esos productos) y uno se queda con la angustia.” 

La SEPH ha insistido que no se trata de una persecución hacia dicho ambulantaje, sino una estrategia integral para cambiar los hábitos de consumo desde la infancia.  

En municipios como Tula y Tulancingo, las autoridades ya iniciaron actividades de concientización con madres, padres y docentes. Algunas escuelas comenzaron a entregar menús saludables para que las familias envíen alimentos más nutritivos a sus hijos. Aun así, la realidad en la calle es otra. 

Adaptarse a los cambios  

A la hora de la salida, entre empujones y mochilas coloridas, algunos niños aún se acercan a curiosear en los puestos y llevarse alguna de las golosinas que ya no pueden comer dentro de la escuela. Otros simplemente rechazan la oferta.  

-“¿No quieres algo de acá afuera?” -pregunta una madre.  

-“No, porque pepinos me pusiste en mi lonche” -responde su hijo mientras se aleja corriendo.  

El cambio no es inmediato, pero ya se empieza a notar. Emanuel lo sabe bien.  

“Las ventas no han bajado tanto, pero es porque todavía hay confusión. Cuando esto ya esté más firme, sí vamos a sentir el golpe.”

Carolina mantiene la esperanza:  

“Quizá los niños se vayan acostumbrando a lo nuevo. Y si no, con el tiempo, los de Reglamentos bajan la presión. Siempre pasa, al inicio son estrictos, pero después…” 

La transición hacia la venta de productos más saludables es complicada. Lo sabe el alcalde de Pachuca, municipio colindante con Tizayuca. Jorge Reyes ha declarado que, lo primordial, es hablar con dichos comerciantes, antes de exigirles no vender comida chatarra afuera de las escuelas.  

“Tenemos que hablar con las personas. No podemos llegar y decirles ‘ya no puedes vender’ sin ofrecerles alternativas.”

Mientras tanto, la incertidumbre sigue siendo la única constante. Con un suspiro mientras observa su puesto, Lorena lo resume: 

“Si esto dura, los niños se van a acostumbrar… y si no, ya veremos. Pero que nos quiten de aquí… lo que pasa es que de esto comemos muchos. No todos tenemos las mismas oportunidades.” 

Te puede interesar: 

Reportero Isaac Vidal

Isaac Vidal

Fotógrafo y periodista con pasión por capturar historias a través del lente y las palabras. Documentar momentos clave y narrar la realidad desde una perspectiva única. Mi trabajo busca conectar al...