El Instituto Nacional Electoral (INE) avaló la creación de dos nuevos partidos políticos. Las organizaciones PAZ y Somos México evidencian la ausencia de una clase política distinta que compita al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
En el caso de PAZ, se trata de un conglomerado ideológico religioso que representa a los grupos cristianos conservadores. Esta fórmula ha demostrado históricamente su fracaso político, debido a que apenas el 11 por ciento de la población mexicana es protestante o cristiana.
Entre los grupos más conservadores, el enfoque de la decisión política electoral no radica exclusivamente en el ámbito religioso, sino que promueven el libertarismo, como bandera que incluye el pragmatismo del votante poco politizado.
Por otro lado, Somos México integra a los remanentes del extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), a los miembros de Marea Rosa y a los exmilitantes de la partidocracia tradicional que no encontraron espacio en los institutos políticos actuales.
La plataforma electoral de esta nueva organización política se concentra en atraer al votante antiobradorista que radica en las zonas urbanas y que forman parte de las clases medias y altas. Por ello, su nuevo dirigente, Guadalupe Naranjo Acosta, célebre por su vida partidista en el Sol Azteca, ha promovido el reciclaje político con perfiles con escaso capital político.
La apuesta es consagrarse como nuevos satélites
Los dos nuevos institutos políticos tendrán su primer gran desafío en los comicios federales de 2027, cuando busquen arrebatarle la hegemonía a la partidocracia política tradicional. En el caso de PAZ, conscientes de que no tendrán capacidad real de crecimiento en el electorado apostarán por consagrarse como partidos satélites al instituto político en el poder.
Aunque ideológicamente la postura de PAZ no coincidiría con Morena, ya que el instituto político guinda supuestamente representa a la izquierda, Regeneración Nacional ha evidenciado su pragmatismo político, no solo porque ha permitido la integración de viejos perfiles de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) a los cuales incluso ha encumbrado, sino que se ha aliado con corrientes ultraconservadoras.
En 2018 Morena se alió con el Partido Encuentro Social (PES), en ese momento representante del conservadurismo religioso. Con esto, Andrés Manuel López Obrador no solo atrajo al electorado de izquierda, sino también a los más radicales conservadores.
Por ello, PAZ podría replicar esa fórmula, una vez que demuestre su valía política a Morena. El nuevo instituto político religioso tiene que garantizar el voto duro de los cristianos, para que se consolide como una oferta atractiva para Regeneración Nacional, ante el desgaste natural que vive el actual partido hegemónico.
Somos México busca debilitar a MC
En tanto, Somos México apuesta por debilitar a uno de los principales adversarios políticos de Morena, Movimiento Ciudadano (MC), fuerza política que creció de forma significativa en los últimos años al apostar por perfiles más visibles en redes sociales, pero con escasa capacidad de gobierno como ocurre con Samuel García en Nuevo León.
Somos México apuesta por arrebatarle votantes a MC, dado que se tratan de la principal base dura de su electorado. Sin embargo, a diferencia del instituto político naranja que emplea perfiles “nuevos”, el caso del nuevo partido incorpora perfiles anquilosados poco atractivos para los votantes, principalmente entre los jóvenes.
Las fracturas entre la oposición
Entre la nueva cúpula de Somos México se conserva el recuerdo de que el nacimiento del nuevo partido político pudo haberse evitado. Si las reuniones que sostuvieron en 2023 con la dirigencia de MC les hubiesen garantizado el nacimiento de la corriente política conocida como “Méxicolectivo”, hoy tendrían mayor margen de maniobra.
No obstante, la nueva cúpula de Somos México está integrada por perfiles obsoletos que no contribuyen de forma efectiva al mejoramiento de la percepción del nuevo instituto político. Su nacimiento parece una muestra del egocentrismo y despecho que viven sus exlíderes que no pudieron mantenerse en el PRI, PAN, MC y en el desaparecido PRD.
El discurso apocalíptico que promueve Somos México es poco efectivo. La mayoría de la población mexicana no considera que México sea una dictadura autoritaria como tanto ha pregonado en los últimos años, por lo cual no han aprovechado de forma específica el descontento por los gobiernos emanados de Morena.
Incluso entre Somos México se mantienen pugnas con las dirigencias del PRI y PAN. Para los líderes de esta nueva organización política, ambas marcas representan un descrédito mayor. Por lo cual, algunos de sus exmilitantes a los que no escucharon las cúpulas priistas y panistas decidieron encarnar este “nuevo” proyecto político.
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