Ignacio García columna

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Ignacio García

El aislamiento de México en América Latina 

La victoria del fin de semana pasado del ultraderechista Abelardo de la Espriella en Colombia, el bloque de las naciones latinoamericanas con gobiernos izquierdistas se sigue desarticulando. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solo contará como aliado ideológico en la región a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aunque también ese país enfrenta un proceso electoral. 

Las victorias de la ultraderecha conservadora en América Latina han causado una reducción significativa del bloque opositor al gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, quien ha celebrado el viraje hacia la ultraderecha del continente. 

Al inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum en octubre de 2024, contaba con más aliados ideológicos en la región, como Chile, gobernado por Gabriel Boric. En Brasil con Luiz Inácio Lula da Silva; en Colombia con Gustavo Petro, que podrían representar un bloque significativo ante las victorias de la ultraderecha en diferentes naciones como Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador, y Javier Milei en Argentina. 

Sin embargo, el año pasado el ultraderechista José Antonio Kast ganó las elecciones en Chile. Mientras que este fin de semana el ultraderechista Abelardo de la Espriella obtuvo el triunfo electoral en Colombia. Por otro lado, Brasil se efectuarán comicios presidenciales en octubre para definir la continuidad de Lula da Silva. 

La intervención de Trump

El viraje de América Latina hacia la ultraderecha conservadora ha provocado un creciente proceso de alineación hacia los intereses de Trump. El mandatario republicano ha intervenido abiertamente en los procesos electorales en la región para impedir las victorias de los gobiernos progresistas. 

En Argentina, el inquilino de la Casa Blanca amenazó con dejar de apoyar económicamente a la nación si la ciudadanía argentina no votaba por el proyecto electoral que encabeza Javier Milei. Con ello, el movimiento “Por la Libertad” obtuvo la victoria en las elecciones legislativas intermedias del año pasado para permitirle al gobierno de Milei maniobrar sin contrapesos reales. 

También Trump amagó con dejar de apoyar económicamente a Honduras si no obtenía el triunfo electoral el ultraderechista Nasry Asfura. El respaldo de Washington también implicó una victoria del movimiento conservador en esa nación. 

Una tibia reacción mexicana  

La embestida estadounidense para intervenir en los procesos electorales en América Latina ha causado cambios significativos en la política internacional que ha asumido México. Después de las activas participaciones del expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre los diferentes asuntos políticos en la región, principalmente en contra de los gobiernos encabezados por la derecha conservadora, en la actualidad la presidenta Sheinbaum ha disminuido el tono de voz al respecto. 

La mandataria federal reconoce que el riesgo que implica manifestarse en contra de las victorias de la ultraderecha conservadora, principalmente por las amenazas intervencionistas de Trump en México y que podrían presentarse en los comicios federales intermedios del siguiente año. 

Por ello, la postura de Sheinbaum ha sido más mesurada con respecto a López Obrador, quien pudo emitir sus puntos de vista sobre los distintos temas de la región, ante el endeble gobierno estadounidense encabezado por Joe Biden. 

Así, la presidenta ha visto cómo la capacidad de incidencia del bloque ideológico más progresista tiende a reducirse con un proceso de alineación hacia la derecha que proclama la intervención estadounidense en el continente, como ha sucedido con Javier Milei, quien ha dejado de lado la soberanía nacional argentina para someterse completamente a Washington. 

El oxígeno que representan las elecciones de medio término  

La mirada más injerencista de Trump ha provocado tensiones en la relación con México, que observa cómo las exigencias de Washington cada vez son mayores. Y por ello las elecciones federales de medio término en noviembre representan una bocanada de oxígeno para Palacio Nacional. 

Para Sheinbaum, la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas de Estados Unidos podría representar un cambio en los intereses estadounidense. Esto debido a que Trump tendría que lidiar con una verdadera oposición en el Congreso que limitaría sus capacidades de intervención. 

Pero el respiro no solo sería para México, sino también para el mundo. El gobierno de Trump ha generado tensiones con aliados, provocado guerras innecesarias como la de Irán y procesos de intervención militar como aconteció en Venezuela, que ha derivado en enfrentamientos mediáticos y políticos entre aliados comerciales. 

Los frenos a Trump podrían causar que el mandatario republicano se enfrasque en discusiones y enfrentamientos directos con los demócratas ante el proceso electoral de 2028, que podría implicar un cambio en la administración estadounidense que estará en disputa y deje de enfocarse en el ámbito internacional como una prioridad. 

Para la Unión Europea, la victoria de los demócratas representará una mirada más mesurada del gobierno norteamericano. Para la comunidad europea, las acciones de Trump están orientadas a fragmentar y romper las relaciones comerciales que se conformaron desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Los alineados con Trump  

Javier Milei y Nayib Bukele brillan por su idolatría a Donald Trump. Ambos mandatarios han exaltado al gobierno del republicano, por lo cual compiten por quién de los dos es el más sometido en América Latina. 

Sin embargo, no son los únicos casos de presidentes latinoamericanos que se han plegado ante Trump. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha pregonado su acercamiento con Estados Unidos e incluso ha replicado las políticas arancelarias con los productos ecuatorianos, pero con escaso éxito. 

También el presidente de Paraguay, Santiago Peña, se ha acercado directamente a Trump, al permitir que el país sudamericano se convierta en tercer país seguro, lo que implica el traslado de los migrantes que solicitan asilo en la Unión Americana. 

Mientras que el mandatario de Chile, José Antonio Kast, también ha adoptado medidas trumpistas como el control migratorio, la reducción del Estado, la oposición a los derechos humanos y la apuesta por la mano dura, lo que ha sido celebrado por Trump. 

El presidente de Honduras, Nasry Asfura, ha decidido acercarse directamente con Trump, al asumir una política de control migratorio, para reducir las salidas de hondureños hacia Estados Unidos. Y al permitir la interferencia directa de las fuerzas armadas norteamericanas en el combate al crimen organizado. 

Colombia, factor de cambio en la política sudamericana

Pero la victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia puede representar un cambio en la política sudamericana. Ya que abiertamente anunció que se acercará a Estados Unidos y replicará el modelo de Bukele para construir diez megacárceles que aprehendan a personas señaladas de actos ilícitos. 

A diferencia de los enfrentamientos que han mantenido Gustavo Petro y Donald Trump, Abelardo de la Espriella ha expresado su admiración hacia el inquilino de la Casa Blanca, lo que a su vez ha suscitado un proceso de concesiones para que fuerzas estadounidenses operen en el territorio colombiano. 

En América Latina, el único gobierno progresista que ha ganado ha sido el de Yamandú Orsi en Uruguay al ganar los comicios presidenciales de 2024. Y que recuerda al carismático expresidente uruguayo José Mújica, considerado como uno de los máximos referentes de la izquierda en la región. 

Por ello, la alianza progresista únicamente depende, principalmente, de México y Brasil, en tanto Lula da Silva sea capaz de mantener el triunfo electoral en los comicios de este año, dado que ambos son las naciones con mayor peso específico económico en América Latina. 

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