Ignacio García columna

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Ignacio García

Claudia Sheinbaum vs Ernesto Zedillo: la creación del enemigo necesario

Uno de los éxitos discursivos de la llamada “cuarta transformación” es la conformación de enemigos mediáticos para centrar los señalamientos y acusaciones, sin que estas deriven en investigaciones del tipo penal, pero que son muy efectivas para distraer a la opinión pública. 

El más reciente ejemplo de esta batalla discursiva de la “4T” fue protagonizado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien aprovechó que el exmandatario federal, Ernesto Zedillo, criticó a su gobierno por la pretensión de controlar al Poder Judicial de la Federación y eliminar a los organismos autónomos constitucionales.  

La actual inquilina de Palacio Nacional no quiso dejar pasar la oportunidad y decidió responderle a Zedillo en su conferencia de prensa mañanera. Le recordó que durante su sexenio, aprobaron el Fondo de Protección al Ahorro Bancario (Fobaproa), que en la actualidad asciende a 938 mil millones de pesos.  

La presidenta le reviró que en su gobierno se cometieron las matanzas de Acteal y Aguas Blancas. Además, Zedillo presionó para impulsar una reforma que redujera el número de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), todos a modo del entonces presidente. 

La respuesta de la mandataria también se enfocó en que el priísta utilizó a las instituciones judiciales para presionar y detener a sus opositores. La crítica de Ernesto Zedillo resultó idónea para que Claudia Sheinbaum estableciera una narrativa de confrontación. De la cual había adolecido en los últimos días ante la ausencia de la cada vez más invisible oposición partidista. 

Ernesto Zedillo como vocero de la oposición contra Claudia Sheinbaum 

En su debilidad, la oposición se enfocó en convertir a Zedillo en el nuevo vocero de la misma. Sin la presencia de líderes de los partidos políticos como el invisible Jorge Romero del PAN, el impresentable Alejandro Moreno del PRI o de Jorge Álvarez Máynez de MC, más empeñado en publicar memes en redes sociales, el expresidente priista se subió al ring contra la 4T. 

Pero aunque la 4T rememoró todos los fallos del zedillismo, varios de los antiguos colaboradores del expresidente hoy están en Morena. Ignacio Mier, hoy senador del partido guinda, votó a favor del Fobaproba; Patricia Armendáriz, la ahora diputada federal morenista, ejerció como vicepresidenta de la Supervisión Bancaria de Valores. En cambio, Arturo Zaldívar, el expresidente de la SCJN, fue abogado de los banqueros que inflaron las cifras reales del rescate económico. 

La caballada anda flaca en la oposición  

Incapaces de consolidar un liderazgo fuerte y de renovar sus cuadros políticos, la oposición partidista en México no puede ganar presencia en la vida pública en el segundo sexenio de la 4T.  

Los desprestigiados dirigentes de los partidos políticos están cómodos en la ignominia. En cambio, al régimen le conviene tener enemigos públicos para fortalecer la narrativa polarizadora que le funcionó a Andrés Manuel López Obrador. 

A diferencia del tabasqueño, quien tenía más adversarios políticos, Sheinbaum tiene menos enemigos. Ocurre con una oposición que es feliz en su mediocridad, con un sector empresarial dominado y con el control de una narrativa hegemónica en sus conferencias de prensa mañaneras. 

Sin embargo, frente al incremento de la percepción de inseguridad y a las recientes estimaciones de recesión económica que vivirá México este año, Claudia Sheinbaum decidió iniciar una confrontación contra Ernesto Zedillo, uno de los expresidentes menos mediáticos, para desviar la atención pública. 

El gobierno anterior y la oposición

En el gobierno anterior, Vicente Fox y Felipe Calderón constantemente le respondían a López Obrador. Para este sexenio, ambos expresidentes han hecho mutis a la presidenta. Y con el tradicional silencio que caracterizó tanto a Carlos Salinas como a Enrique Peña Nieto, solo Ernesto Zedillo decidió alzar la voz en contra de la 4T. 

Sí, las diferencias entre López Obrador y Calderón formaron parte de la discusión pública en el gobierno pasado. Con Sheinbaum, estos enfrentamientos se dirigen contra Zedillo, siendo el único que decidió abrir el frente en su contra. 

López Obrador era hábil en desarticular a sus adversarios. Los líderes de la oposición le dieron la razón al expresidente. Cuando dejaron de representar algún obstáculo, López Obrador orientó sus señalamientos contra Claudio X González. Después contra periodistas como Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, entre otros. Y después, contra la comunidad científica, los académicos, los grupos de madres buscadoras y las feministas. 

Sheinbaum, en tanto, ha sido menos estridente. Sus conferencias de prensa no son espacios de acusaciones diarias, pero acepta implícitamente que, para garantizar la unidad en el movimiento, necesitan un enemigo en común. Y ante la ausencia de líderes de oposición, se encuentran con Ernesto Zedillo, uno de los expresidentes más grises del país. 

Sin enemigos, la división en Morena es más visible 

Tras quitarse del camino a la oposición partidista, al Poder Judicial, al sector empresarial y a varios medios de comunicación. La 4T no tiene adversarios visibles en el país, toda vez que nunca ha hecho acusaciones contra el crimen organizado. Esta situación, ha provocado que sean más visibles las divisiones dentro del ahora partido hegemónico. 

En el Congreso de la Unión, Adán Augusto López y Ricardo Monreal tienen enfrentamientos públicos. Por un lado, uno opera políticamente para posicionar a Andrea Chávez para buscar la gubernatura de Chihuahua, con actos anticipados de campaña. Mientras el otro hace lo propio para favorecer a su hermano, Saúl Monreal, para obtener la gubernatura de Zacatecas. 

El Partido del Trabajo (PT) evidenció que no está feliz con su alianza con Morena. En el proceso de desafuero de Cuauhtémoc Blanco, los legisladores del partido de la estrella votaron a favor de retirar la protección legal al exfutbolista. También abuchearon a Gerardo Fernández Noroña, quien traicionó al instituto político por afiliarse al partido guinda, pese a que con el PT pudo seguir viviendo del erario. 

Por su parte, la mandataria federal no ha logrado garantizar su liderazgo dentro de Morena. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, no hace trabajo de operación política. Los visibles vacíos de liderazgo que dejó López Obrador son ocupados por Ricardo Monreal, Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña. 

Sólo en los señalamientos de Donald Trump en contra de México se promovió la unidad dentro del morenismo, para tratar de defender los intereses del país.  

Apéndice: Ante las ausencias de líderes opositores, solo resta que otros personajes impresentables como Carlos Salinas de Gortari también hablen contra la 4T. No obstante, dicho personaje está mucho más cómodo con la invisibilidad mediática y la tranquilidad de la impunidad. 

Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.       

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