Octavio Jaimes

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Octavio Jaimes

Gobierno de Tulancingo y su intento por doblegar al activismo feminista  

No es novedad que el gobierno de Tulancingo busque medios y estrategias para doblegar al activismo feminista, en específico a las Mujeres del Tule, única colectiva de esta índole que ejerce acciones directas en la región del Valle desde hace varios años.  

Lo que sí decepciona, pero no sorprende, es que tales actos de opresión y violencia institucional ahora vengan desde el gobierno municipal encabezado por la morenista Lorena García Cázares. Quien, pese a declararse abiertamente progresista e izquierdista, no facilita la instalación de la Mercadita. Además, permite que funcionarios de su gabinete ejerzan presión sistémica en contra de las integrantes de esta agrupación.  

Una nueva muestra del nulo entendimiento social de esta administración, o tal vez de un abierto y público cinismo, se da a escasas horas del día conmemorativo por la lucha de las mujeres: el 8M.  

La semana anterior, las Mujeres del Tule acusaron al gobierno local por violencia institucional. Es porque, a más de cinco meses de la toma de posesión, no se han cumplido las promesas hechas por los morenistas durante la campaña. La principal molestia de las manifestantes es que la referida Mercadita, de la cual subsistían al menos 90 familias encabezadas por mujeres, así como jóvenes estudiantes y madres solteras, no puede instalarse desde junio del 2024. 

Y es que, gracias a la Mercadita, también se financiaba el activismo violeta. De ahí pagaban a profesionistas que hacían acompañamientos, extracciones, asesoramientos jurídicos, consultas psicológicas o médicas. Así como medicamentos para acompañamientos de interrupción legal del embarazo, entre otras acciones.  

Su labor no es menor, al considerar que la Instancia Municipal de la Mujer, el órgano gubernamental que, por obligación, debe encargarse de ello, cuenta con apenas tres profesionistas para atender a un universo posible de 88 mil 89 mujeres, de acuerdo con el censo poblacional del INEGI 2020. 

En Tulancingo, el segundo ilícito más cometido (solo después de los robos) es el de violencia familiar. Esto, conforme a datos oficiales del gobierno federal que pueden consultarse en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.  

Los intentos por controlar las actividades económicas de las feministas 

El Gobierno de Tulancingo decidió tomar “las riendas” sobre el tema de la Mercadita, afectando al activismo feminista en el municipio.  

Desde que las feministas denunciaron la obstrucción al diálogo, la alcaldesa dijo a los medios que la Instancia de las Mujeres ya tenía contemplado emprender “una vendimia para mujeres violentadas”, la cual se llevará a cabo de forma mensual en el Centro. Mientras la administración institucionaliza un ejercicio genuino de protesta, a las Mujeres del Tule no se les brindará un espacio fijo o ambulante. Es la manera en que se da por cerrado el tema, al menos en la vía oficial.  

Por supuesto que la edil señaló que las feministas “pueden participar” en esta vendimia. Siempre y cuando estén registradas debidamente en un padrón hecho por la administración. Si es orden o es control, si es una forma de conocer quiénes integran el único bloque de resistencia civil que existe en Tulancingo, solo ellos lo saben.  

Luego del desplegado, la administración desmintió el cierre al diálogo y convocó a la representante de la colectiva, Morrigan Flores, para que se acordaran acciones concretas de cara al cumplimiento de la agenda violeta.  

Después se hizo el silencio. La colectiva no manifestó lo que hablaron aquella reunión. El gobierno municipal únicamente señaló que “habría colaboración”. Fue hasta el 3 de marzo que, en una entrevista transmitida por radio, Flores aseguró que no permitirían que funcionarias públicas participaran de las actividades programadas para el 8M en dicho municipio de Hidalgo. 

Cuando nosotras como activistas, hemos acudido a las áreas correspondientes, nos damos cuenta de que desconocen los temas, a pesar de que es su trabajo conocerlos; eso causa molestia. Dudaba de posicionarme de esta manera, pero nosotras tampoco queremos funcionarias en nuestros espacios. Finalmente, es una protesta comunitaria; no tenemos los privilegios que ellas tienen. El feminismo es para todas; sin embargo, las mujeres privilegiadas tienen otro concepto de cuál es el trabajo comunitario. Somos mujeres que hemos luchado verdaderamente a través de los años desde distintas perspectivas”. 

La importancia de las economías feministas 

Según la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) en su informe temático “Protesta Feminista contra la Violencia Económica”, las mercaditas se adhieren a los ejercicios de Economía Solidaria Feminista.

Por ello, las autoridades deben generar políticas públicas para que, entre otras respuestas a las demandas de este movimiento social, brinden sitios seguros a las mujeres que participan, para que puedan realizar sus expresiones políticas”. 

Una mercadita surge como respuesta, explica la CDHCM, ante la desigualdad económica, la doble explotación a las mujeres. Tanto en su trabajo productivo, como en su trabajo reproductivo. 

Esta práctica también es consecuencia de la desestimación de los trabajos del hogar, de cuidado y de crianza, que aún están altamente feminizados. Dichas agresiones se traspasan al comercio en el espacio público, donde las mujeres padecen los efectos de la violencia económica. 

Todo apunta a que el gobierno de Tulancingo no entiende ni por encima la magnitud y relevancia de expresiones genuinas de protesta como el activismo feminista. O simplemente, según mi tesis, deciden ignorarlas por un tema de imagen, por un tema de calmar la lucha social. Aunque su “partido-movimiento” diga ser afín a las izquierdas…pero quizá solo a las de discurso, a las blancas.  

Una mujer oprime a más mujeres, pues resulta ser un instrumento del patriarcado político que la sostiene por encima, aunque no se den cuenta. “No llegamos todas”, como lo ha dicho Morrigan.  

Cierro con una épica frase que en alguna ocasión, Morrigan me dijo: 

Es un tema de resistencia. No quito el dedo del renglón, así tengan que pasar dos o tres años, yo sabía que (la llegada del nuevo gobierno) era picar piedra otra vez, no veo que haya apertura. Pero de esto se trata la lucha feminista. Es resistencia”. 

Apuntes para no ser el típico “hay otras formas” 

Si, pese a los años de lucha activa feminista, usted sigue considerando que las pintas e intervenciones a edificios o monumentos son vandalismo o violencia, tome en cuenta lo siguiente: 

La iconoclasia es un tipo de acción directa que considera la destrucción de símbolos o monumentos, con fines políticos o religiosos. A diferencia del vandalismo, la iconoclasia no se motiva por intereses individuales y espontáneos sin motivo reconocible. Sino que se mueve bajo principios colectivos, organizados y con declaraciones explícitas. 

La iconoclasia engloba la historia y psicología de la violencia contra imágenes e íconos que tienen un valor para la sociedad. Las mujeres que intervienen con pintas, destruyen, rompen o incendian monumentos o paredes en forma de protesta, no son vándalas. Son iconoclastas. 

Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.      

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Originario de la Ciudad México pero adoptado por Hidalgo, tierra en la que ejerce periodismo urbano. Amante del cine, la música, la literatura y los movimientos sociales, trabaja como reportero en el...

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