La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha presentado su iniciativa de reforma constitucional en materia electoral. La propuesta de la mandataria federal pretende eliminar las listas de las diputaciones federales plurinominales para que los representantes populares que arriben al Congreso lo hagan después de haber competido en las urnas.
La iniciativa de Sheinbaum contempló la reducción del total de los escaños en el Senado de la República con la eliminación de los legisladores emanados de la representación proporcional, con lo cual esta cámara pasaría de 128 a 94 representantes.
De acuerdo con Sheinbaum, esta iniciativa busca garantizar que los representantes populares arriben al Congreso de la Unión tras haber competido en la contienda electoral. Esto, para evitar que se sigan perpetuando prácticas como las que implementaron Alejandro Moreno y Marko Cortés para obtener espacios en el Poder Legislativo sin haber competido.
La iniciativa de Sheinbaum no cuenta con el apoyo de sus principales aliados. Los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT) decidieron no alinearse a la propuesta presidencial. Esto debido a que esta modificación retira las fortalezas que han impulsado a ambas fuerzas políticas. Ya que pasaron de ser actores satélites a actores secundarios con verdaderas capacidades de decisión en el sistema político mexicano.
Una alianza que ha terminado
La intención de Sheinbaum fue evidenciar al PT y PVEM como partidos que no están enfocados en impulsar la llamada “cuarta transformación”. Desde Palacio Nacional se observa que esta iniciativa nació muerta, pero con un costo político que se delega dirige directamente a sus aliados.
Aunque explícitamente Sheinbaum ha referido que la alianza del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con ambos partidos dependerá de la dirigencia nacional del instituto guinda. Esta propuesta envía un mensaje presidencial para dejar al PVEM y al PT de forma autónoma.
Sheinbaum no realizó una modificación verdaderamente reformativa, pero para sus aliados fue demasiado radical. La intención de eliminar los cotos de poder que han conservado durante años ha sido el principal obstáculo para que esta modificación sea avalada en el Poder Legislativo.
Tanto el PVEM como el PT pretendían que la iniciativa presidencial se enfocara en mantener la figura de los plurinominales como se ha concebido. Un cambio de esta naturaleza también debilita a estos institutos políticos que se han ensoberbecido por el poder que han acumulado por la alianza que han mantenido con Morena.
Los dos partidos fueron beneficiados por la fórmula que priorizó Morena durante la gestión de Mario Delgado para alcanzar las mayorías estratégicas que necesitaba la “4T” para impulsar las reformas constitucionales, considerando, a priori, que tanto el PVEM y PT votarían a favor de todas las iniciativas presidenciales.
Con ello, Sheinbaum llamará a Morena a obtener la mayoría de los votos por sí sola. Aunque esto representará un riesgo político para el partido, que podría perder fuerza en diferentes estados. Principalmente en aquellos donde el PVEM se ha encumbrado como en San Luis Potosí.
Una democracia que depende de los Verdes
El PVEM, creado en 1986 por el expriista Jorge González Torres, nació con una orientación de conveniencia política para vivir, en primera instancia, de las prerrogativas. En sus primeros años de vida, el instituto político vivió en la absoluta irrelevancia política.
Amparado por la supuesta bandera de la protección al medio ambiente, el PVEM se ubicó como cuarta fuerza política en el país en las elecciones presidenciales de 1994. Fue en esa ocasión en la cual el Verde se asoció con el Partido Acción Nacional (PAN) para los comicios de 2000, en los que apoyaron a Vicente Fox.
Después de lograr la primera alternancia política del país, el PVEM rompió con el PAN un año más tarde. En ese momento, el Verde quedó a cargo del hijo de Jorge González Torres, Jorge Emilio González Torres, apodado “El Niño Verde”, quien vendió al instituto al mejor postor.
Para los comicios federales intermedios de 2003, el PVEM se alió de forma parcial con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En las elecciones presidenciales de 2006, el organismo verde apoyó a Roberto Madrazo, quien obtuvo el tercer lugar en la jornada electoral.
De Enrique Peña a Claudia Sheinbaum
Para las elecciones federales de 2009, el Verde promovió una campaña de pena de muerte a secuestradores y violadores. Y para 2012 apoyó a Enrique Peña para la presidencia de la República, con la cual volvió a crecer su presencia legislativa en ambas cámaras.
En las elecciones presidenciales de 2018, el PVEM volvió a apoyar al PRI. En esa ocasión a José Antonio Meade, quien quedó relegado en tercer lugar de la jornada electoral. Esto produjo el rompimiento de la alianza con el tricolor y se unió en 2019 a la alianza de Morena.
Desde entonces, el PVEM formó parte de la 4T en las elecciones federales intermedias de 2021 y en las presidenciales de 2024, en las cuales apoyaron a Claudia Sheinbaum.
Así, un partido sin una clara ideología política que se une a la fuerza de su conveniencia se ha convertido en el balance de la democracia mexicana. Un claro signo de las falencias del sistema político mexicano que ha permitido encumbrar a este tipo de organizaciones que operan para sus propios beneficios y estructuras empoderadas con personajes como Manuel Velasco.
La iniciativa inerte
Después de haber aprobado la batería de reformas constitucionales que impulsó el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Sheinbaum propuso una iniciativa de reforma en materia electoral. Para la elaboración de ese documento nombró a Pablo Gómez como presidente de la comisión presidencial de la reforma electoral.
El extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) contó con el apoyo de otros personajes del gabinete presidencial. Tales como la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas. Así como el expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar; el titular de la Agencia de Transformación, José Merino. También la actual fiscal General de la República (FGR), Ernestina Godoy; y el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas Batel.
Para tratar de legitimar esta iniciativa, la comisión presidencial organizó una serie de foros en diferentes puntos del país. Sin embargo, ninguna de estas propuestas ciudadanas fue considerada en el documento final. Y se redactó conforme a las principales necesidades del proyecto político de Sheinbaum.
Sin el apoyo del PT, el cual ha manifestado abiertamente que está en contra de una propuesta que pretenda fortalecer a los principales partidos políticos. Y con el PVEM enfrascado en diferencias internas, el proyecto de Sheinbaum parece que será sepultado dentro de las cientos de iniciativas que nunca se aprueban en el Congreso.
El viraje de esta alternativa radica en la capacidad real de negociación de Sheinbaum con el PT y el PVEM. Los incentivos que establezca en la capacidad de cabildear con ambas fuerzas políticas pueden ser los causantes de un cambio radical de postura de los aliados de Morena, pues de lo contrario será enviada a la Congeladora.
Apéndice: La última reforma electoral que se aprobó en México fue en 2014, como parte de las negociaciones entramadas en el denominado “Pacto por México”. La cual empoderó al PRI, PAN y al extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero que también benefició al naciente Morena.
Te puede interesar:
dando clic en el periódico