El gobierno de México ha abatido al hombre del crimen organizado más buscado del país. Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue asesinado por elementos de las Fuerzas federales en un operativo especial que causó un caos general en diferentes puntos del país.
El abatimiento del criminal más poderoso del país ha generado una enorme incertidumbre sobre el futuro de la organización criminal. Esto debido a que existe el riesgo de una lucha intestina que desemboque por el control del cártel, como ha sucedido en la historia criminal mexicana.
El Mencho se posicionó como el criminal más poderoso de México a partir de una postura expansionista en las actividades ilícitas, acompañadas de una extrema violencia que superó a otros grupos criminales, y que paulatinamente fueron superados por el incipiente CJNG.
Con un perfil poco mediático, el Mencho se consolidó como una figura poderosa de la cual la opinión pública tenía poca información. Más allá de las imágenes relacionadas con su primera detención, el líder del CJNG priorizó mantenerse tras bambalinas. Similar a la estrategia implementada por el otrora líder del Cártel de Sinaloa (CDS), Ismael “El Mayo” Zambada.
Con la muerte del Mencho, el escenario nacional vuelve a complejizarse. La caída de la cabeza solo produce que la organización delictiva sirva como una hidra, con múltiples cabezas que se enfrentarán entre sí para tratar de consolidar su poder a nivel nacional y regional.
El capo que transformó el mapa criminal de México
Sin una historia familiar cercana al crimen organizado, desde temprana edad el Mencho se insertó en una de las cédulas delictivas que formaban parte del CDS, donde fue escalando posiciones. Y en 2009 decidió tomar el control del Cártel del Milenio para acercarse a los principales liderazgos de la agrupación del Pacífico.
Para tratar de contener a “Los Zetas”, principal organización criminal que se confrontó con el CDS en la disputa por los diferentes territorios que estaban a su control. Para replegar al grupo tamaulipeco, el naciente CJNG se caracterizó por redoblar la violencia de sus oponentes.
El 20 de septiembre de 2011 el grupo criminal hizo su presentación ante la opinión pública. El CJNG dejó en medio de la carretera Boca del Río, Veracruz, los cuerpos de 35 presuntos miembros de Los Zetas, con lo cual fueron denominados como “Los Matazetas”.
La guerra que emprendió el CJNG contra Los Zetas en Veracruz y en los estados controlados por esa organización fue sumamente violenta. Para causar miedo en un sanguinario grupo de exmilitares tenía que ser aún más sádico que sus adversarios.
La expansión del CJNG
Este nuevo grupo se expandió por Veracruz, Michoacán, Colima y Guerrero. Así, el grupo criminal logró reducir a su mínima expresión a Los Zetas. Y se posicionó rápidamente como un cártel emergente con gran poder y violencia que atrajo la atención de la opinión pública.
El CJNG rompió con el CDS, después de la muerte Ignacio Coronel, líder del Cártel de los Valencia. Para demostrar su presencia, tiró un helicóptero del Ejército mexicano el 1 de mayo de 2015, durante un operativo especial que se llevaba a cabo en el sur de Jalisco para aprehender al Mencho.
En represalia, el grupo delictivo evidenció que no solo era capaz de desafiar a los grandes cárteles de las drogas en el país, sino también al Estado mexicano. Lo que catalogó al líder del CJNG como uno de los principales objetivos estratégicos del gobierno federal.
Un cártel que superó a sus predecesores
El CJNG no solo controló los territorios de los Zetas, sino que también aprovechó las debilidades de los Beltrán Leyva y “Los Caballeros Templarios” para expandirse. En 2017 ya tenían presencia en 17 de los 32 estados del país. Según datos de inteligencia de la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) en 2025 se expandió por las 32 entidades del país.
El cártel retomó de las viejas organizaciones criminales la capacidad de negociar y fijar acuerdos, de los Zetas la extrema violencia para demostrar fuerza y de los grupos michoacanos la narcopropaganda que sirve para intimidar tanto a los rivales como a la sociedad en general y a los propios gobiernos locales.
Además, el CJNG se caracterizó por mostrar videos en los que evidenciaban su capacidad de fuego, con tanques, uniformes militares y armas de grueso calibre que representaban un desafío mayúsculo para el Estado mexicano.
De la misma manera, el CJNG diversificó su negocio con diferentes tipos de drogas. Así como extorsiones, cobro de derecho de piso, huachicol, secuestros, entre otros, que representaron ingresos económicos adicionales para la agrupación criminal.
El grupo jalisciense se extendió no solo en Estados Unidos, sino también en Asia, con el tráfico de precursores químicos para la elaboración de fentanilo. La agrupación criminal controla los dos principales puertos marítimos del país, como son Lázaro Cárdenas en Michoacán y Veracruz. Esto para tener acceso a la totalidad de los estupefacientes de los océanos Pacífico y Atlántico.
El objetivo de Washington
El gobierno de Donald Trump manifestó que uno de sus principales objetivos era el líder del CJNG, organización criminal que fue considerada como terrorista. Desde Washington en las últimas semanas crecieron las presiones en contra de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para detener al principal capo mexicano.
Durante las últimas semanas, se llevaron a cabo labores estratégicas de inteligencia por parte del gobierno estadounidense para localizar al líder del CJNG. Las autoridades norteamericanas amagaron con una posible intervención militar en territorio mexicano, lo que representaba una advertencia sobre la complejidad del problema.
En la administración de Joe Biden el objetivo principal fue Ismael “El Mayo” Zambada”, líder del CDS. Y cuya captura derivó en un nuevo enfrentamiento entre las facciones del cártel, “Los Chapitos” y “La Mayiza”. Los cuales mantienen una guerra en Sinaloa desde septiembre de 2024, cuando se rompió el pacto dentro de la organización criminal.
Para Trump, se trató del Mencho, cuyo abatimiento podría desembocar en un crecimiento significativo de la violencia por el control del liderazgo que deja vacante el fundador del CJNG, por lo cual podrían escindirse las distintas agrupaciones que hoy funcionan a partir de las franquicias que tienen presencia en el centro y sur del continente.
Guadalajara, sede de la Copa del Mundo
Lo complicado de esto se asoma con la inminente organización de la Copa del Mundo del futbol. Ya que Guadalajara servirá como una de las sedes de la competencia deportiva más importante del planeta. Y en medio del temor colectivo por una réplica de la lucha que mantienen los grupos desprendidos del CDS.
Las facciones que debían su lealtad al Mencho dejarán de obedecer a los nuevos liderazgos, lo cual dificultará su capacidad de operación. Y por ello la lucha por los territorios será más compleja y violenta, con modelos de representación locales en distintas zonas del país.
La presidenta Sheinbaum ha impulsado un cambio drástico en la política de seguridad, dejando atrás la campaña “abrazos no balazos”, con el operativo más grande que ha ocurrido desde la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del CDS, en 2017.
Las medidas especiales que ha implementado el gobierno mexicano representan una postura frontal en el combate al crimen organizado. Esto después de una serie de prebendas que se concedieron durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador.
Apéndice: Sheinbaum había dicho que la detención de los grandes capos únicamente causaba más violencia y por ello se tenían que desarticular financieramente a las organizaciones criminales, pero las presiones de Trump provocaron un cambio en su política de seguridad.
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