Ignacio García columna

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Ignacio García

Sheinbaum continúa con la depuración obradorista 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, continúa con su política de depuración de los perfiles más allegados al exmandatario federal, Andrés Manuel López Obrador. La modificación más reciente ocurrió el viernes pasado, cuando el director de los materiales educativos de la Secretaría de Educación Pública federal (SEP), Marx Arriaga, fue removido de su cargo, después de negarse a incluir una mayor representación de mujeres en los textos educativos. 

El ahora exfuncionario federal—polémico por llamar a una insurrección dentro de la SEP—fue notificado de que dejaría de desempeñarse como responsable de la elaboración de los controversiales libros de textos gratuitos que forman parte del programa “La Nueva Escuela Mexicana”, pero que contenían una serie de errores documentados. 

Arriaga, conocido por formar parte del ala más radical del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), fue postulado en la dependencia federal. Esto por su cercanía con la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Muller, quien promovió en el sexenio pasado la demanda de la disculpa pública que el gobierno de España tendría que ofrecer a México por la conquista ocurrida hace 500 años. 

El exfuncionario federal se negó a abandonar las instalaciones de la SEP. Y por ello durante el fin de semana se atrincheró en su oficina, al asegurar que no había sido notificado formalmente de su despido. Por lo cual continuaría como responsable de la elaboración de los materiales educativos. 

Marx Arriaga no es un perfil cercano a Sheinbaum. La postura de la actual administración federal es más mesurada que la de López Obrador. Por lo que se ha comenzado a deshacer de aquellos personajes que, considera, afectan la imagen del movimiento de izquierda. 

Un lastre que no podía soportar 

Marx Arriaga cobró relevancia en la escena pública nacional al convertirse en el principal responsable de la elaboración de los nuevos libros de textos gratuitos. Los cuales llevarían una supuesta visión humanista, orientada en la multidisciplinariedad. Sin embargo, para los diferentes expertos en pedagogía, este nuevo modelo educativo no consideraba con suficiencia el rubro de las matemáticas. Ya que ha sido una de las áreas en las cuales México obtenía los resultados de desempeño más bajos dentro de la prueba Pisa. La cual era elaborada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). 

Por ello, el propio Arriaga fue uno de los impulsores de la salida de México de la prueba Pisa. Ya que acusaba que se trataba de un instrumento del neoliberalismo, que no consideraba otros factores educativos. Sin embargo, los libros que se imprimieron en el sexenio pasado presentaban una serie de errores que se incrementaron con respecto a las versiones anteriores que se elaboraron en los sexenios “neoliberales”. 

La salida de México de la prueba Pisa la cuestionaron diferentes especialistas en materia educativa. La postura de la administración de López Obrador provocó una serie de críticas, que finalmente derivaron en la reincorporación del país en la aplicación del instrumento de evaluación que se aplica a los 32 países más ricos del mundo. 

Marx Arriaga dijo que estos nuevos libros representaban una oportunidad histórica de priorizar a las Humanidades en el enfoque educativo. No obstante, los errores pedagógicos y falta de rigor técnico causaron que la elaboración de estos materiales ocurriera de manera desaseada, sin contar con verdaderos especialistas en materia educativa. 

Incluso, exhibieron en redes sociales a Arriaga, después de asegurar que “leer se trata de un acto capitalista”. Lo que suscitó una serie de críticas por su postura ideologizada sobre la función de la lectura como un acto de esparcimiento y desarrollo integral.

Así, la continuidad de Marx Arriaga era insostenible para la administración de Sheinbaum, quien trata de realizar algunos reacomodos al legado obradorista. Y desprendiéndose de piezas desechables que han causado fricciones en el interior del propio movimiento que fundó el expresidente. 

La purga seguirá  

Desde la “renuncia” de Rogelio Rodríguez de la O de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en marzo del año pasado, la presidenta Sheinbaum ha implementado una depuración de los perfiles más cercanos al gabinete de López Obrador. 

El siguiente de los removidos fue Pablo Gómez, quien dejó la titularidad de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para nombrarlo como “responsable de la comisión presidencial para la elaboración de la reforma electoral”. En ambos casos, la mandataria federal colocó a perfiles afines a su gestión que no representen algún obstáculo para su mandato. 

De la misma manera, en noviembre pasado, Alejandro Gertz Manero dejó la titularidad de la Fiscalía General de la República (FGR) para convertirse en embajador de México en Reino Unido. La salida de Gertz Manero ocurrió después de una serie de presiones del gobierno de Estados Unidos para impulsar el combate al crimen organizado. 

Posteriormente, destituyeron a José Antonio Romero Tellaeche de la dirección del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) el pasado 26 de enero. Esto luego de que la comunidad educativa lo criticara por actos de plagio y acoso laboral hacia el personal académico. 

Su salida respondió a una reconfiguración que realizó nuevamente la administración de Sheinbaum para cesar a aquellos personajes que han sido un obstáculo para la política educativa del actual sexenio. 

Una semana después, Adán Augusto López dejó la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado. Su “voluntaria” decisión respondió a la exigencia de Washington por retirar del tablero político a un perfil cuestionado por su visible corrupción. Así como por sus nexos con el crimen organizado tras haber nombrado a Hernán Bermúdez Requena, líder de la agrupación delictiva “La Barredora”, como secretario de Seguridad Pública de Tabasco cuando fungió como gobernador de esa entidad. 

Pese a que Adán Augusto sigue como legislador federal, ha perdido fuerza significativa dentro del control del Senado. El exsecretario de Gobernación obstaculizó la agenda legislativa de Sheinbaum. Y que la mandataria en reiteradas ocasiones intentó remover al tabasqueño del cargo, pero contaba con la protección de Palenque. 

Sin estos obstáculos dentro de la administración federal, Sheinbaum tiene mayor capacidad de acción en lo que resta de su sexenio. La mandataria federal ha dejado entrever que hay una inclinación hacia la moderación con relación a su antecesor. Pues si bien no se trata de un rompimiento frontal y directo con López Obrador, se trata de un proceso de reconfiguración del poder presidencial. 

De esta manera, la presidenta continuará con modificaciones dentro del gobierno federal, lo cual también aportará mayores márgenes de participación a su principal presidenciable, Omar García Harfuch, para empoderarse mediáticamente y políticamente en las estructuras del partido y posicionarlo rumbo a 2030. 

No obstante, la depuración que ha implementado Sheinbaum está relacionada con las fracturas cada vez más visibles dentro de la autollamada “cuarta transformación”, con personajes—principalmente gobernadores—que dañan más la imagen de Morena, que son parte del legado de López Obrador que son inamovibles, pero que pondrán en duda la continuidad del partido en diferentes entidades del país. 

Apéndice: La depuración de perfiles cercanos a López Obrador podría provocar un reacomodo en la definición de las candidaturas para el próximo año. Ya que Sheinbaum busca contar con una Cámara de Diputados a favor y más cercana que permita su realineación a su agenda presidencial. 

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