Otro nuevo escándalo volvió a explotarle a Adán Augusto López la semana pasada. En medio de los señalamientos por sus posibles nexos con Hernán Bermúdez Requena, líder de “La Barredora”, el coordinador parlamentario del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República fue señalado de recibir ingresos entre 2023 y 2024 por más de 79 millones de pesos por “servicios legales” que supuestamente desempeñó cuando buscaba la candidatura presidencial y después coordinó la campaña electoral de Claudia Sheinbaum.
El exgobernador de Tabasco se ha convertido en el personaje más indefendible dentro del régimen de la autodenominada “cuarta transformación”. Su permanencia en el principal círculo del morenismo representa un agravio cada vez mayor para el gobierno de Claudia Sheinbaum. Y para el partido que pretende mantenerse como principal fuerza política en 2027.
Entre los propios seguidores de la “4T” la figura de Adán Augusto es un lastre que se ha convertido en un blanco de las críticas por sus escándalos de corrupción y sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Su sacrificio no solo se hace necesario, sino urgente para tratar de afectar a la administración de Sheinbaum.
El senador es protegido por el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien decidió que, tras su derrota electoral en 2023, su cargo en el nuevo gobierno sería ser la cabeza política de Morena en el Senado. No obstante, es un personaje que no forma parte del principal círculo político de la presidenta. La cual ha dejado en claro que busca romper con Adán Augusto, al asegurar que “debe aclarar” los recursos millonarios adicionales.
El poder que amasó Adán
“El hermano” político de López Obrador amasó un poder innegable cuando estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación (Segob). El legislador federal fue el único de las tres personas que ocupó ese cargo en el sexenio pasado sobre el poder que tiene el responsable de la política interna del país. Y por ello tejió relaciones de poder con las estructuras partidistas y políticas locales en diferentes entidades.
Sus acuerdos empresariales, la conformación de estructuras y liderazgos juveniles que fueron adheridos a su grupo político fueron el ejemplo de la expresión del poder que amasó durante los dos años en los que encabezó la Segob.
El exmandatario de Tabasco trató de colocar a perfiles de gobernadores y esto comenzó a molestar desde Palacio Nacional. Lo que evidenció las diferencias políticas aprovechadas en el momento de mayor vulnerabilidad del legislador tabasqueño ante los señalamientos de sus vínculos con Bermúdez Requena.
El Sistema de Administración Tributaria (SAT) detectó que el senador recibió recursos económicos extraordinarios que no corresponden a sus labores como servidor público. Los más de 79 millones de pesos supuestamente los obtuvo de “servicios legales”. Ya que es notario público en Tabasco, pero que no realiza esa labor desde hace años.
Aunque Adán Augusto trata de acusar a la oposición para golpear a la 4T, este discurso ni siquiera es creído entre los de Morena. Los cuales consideran que el legislador federal debe dejar su cargo para que no afecte más al movimiento.
La protección de Palenque se difumina
El senador morenista sabe que, pese a las presiones desde Palacio Nacional, su principal protector radica en Palenque. Adán Augusto se ha sentido inmune por el apoyo de su hermano político. Ya que su caída provocaría que no existiera ningún muro de contención hacia López Obrador.
El cinismo de su mirada fue el reconocimiento público de Adán Augusto de realizar labores privadas en tanto se desempeñaba como servidor público, lo que refleja un claro conflicto de interés, es decir, corrupción.
Estos ingresos extraordinarios nunca los investigó el gobierno de López Obrador. La ahora secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, implacable con los lavadores y evasores fiscales, ni siquiera observó los ingresos de Adán. Así como por el exsecretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, hizo mutis sobre las irregularidades de los ingresos y Pablo Gómez al frente de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
En tanto la crisis se centra en Adán Augusto López, la decisión de López Obrador también se orienta hacia la sobrevivencia de su propio movimiento. Además, el costo político que representa mantener en su cargo a un personaje con tantos pasivos que es prácticamente impostergable una decisión sobre su futuro.
El dilema que tiene López Obrador está relacionado con las fuertes presiones que tiene el gobierno de Sheinbaum desde Estados Unidos con respecto a la entrega de personajes vinculados a la política mexicana con hechos de corrupción, que pueden ser contraproducentes para su administración.
Las purgas que quieren en Palacio Nacional
Desde el primer círculo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum crecen las voces que exigen purgas dentro del movimiento. El principal personaje para salir es Adán Augusto López y todo su grupo político. Al igual que otros actores políticos que representan pasivos para Morena, como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, así como el senador Gerardo Fernández Noroña.
Entre los colaboradores de Sheinbaum es necesaria la salida de estos personajes para que no afecten la imagen de la presidenta, que apenas lleva un año al frente del gobierno. Y la imagen de corrupción ha crecido como parte del legado de López Obrador.
Aunque diariamente en las conferencias de prensa mañaneras la presidenta trata de proteger y defender a su antecesor al asegurar que no tenía conocimiento de las actividades ilícitas del exsecretario de Seguridad de Tabasco, así como de las actividades de sus hijos, la realidad es que las acciones que emprende su administración representan golpes hacia la imagen del fundador de Morena.
Para los más cercanos a Sheinbaum, el costo político de mantener a perfiles tan próximos y cuestionados a López Obrador representa un golpe central al legado que trató de posicionar como un evento histórico y como tanto representaron sus anhelos de compararse con Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Francisco I. Madero, impulsores de las supuestas tres transformaciones previas del país.
Las manzanas podridas dentro del movimiento siempre han estado, pero fueron cobijadas por el halo protector del dirigente de la 4T. Y con su salida, todos estos casos se visibilizan y representan un golpe que podría representar serias derrotas electorales para Morena.
Apéndice: Adán Augusto López ha dejado entrever que los recientes ataques tienen una dedicatoria especial y es tratar de provocar un descalabro irremediable del senador para dejar de lado no solo sus aspiraciones políticas, sino de cualquiera de los miembros de su grupo que se había empoderado en el sexenio pasado y que no se volverá a replicar con Claudia Sheinbaum.
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