Ignacio García columna

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Ignacio García

Mario Delgado y la ignorancia de la política educativa 

Mario Delgado protagonizó un nuevo escándalo. El jueves pasado la Secretaría de Educación Pública federal (SEP) anunció que el presente ciclo escolar concluirá de forma anticipada el 5 de junio, es decir, cinco semanas antes de la fecha establecida en el calendario escolar. 

Entre los alegatos de la dependencia federal se encuentran la “intensa ola de calor” y la celebración de la Copa del Mundo de Futbol. La intención de Mario Delgado era evitar que hubiese una elevada concentración vehicular, principalmente en los días en los que se llevara a cabo el evento deportivo. 

Ante la ausencia de una política pública contemplada desde hace años para mejorar la movilidad en la Ciudad de México, el gobierno federal optó por un cierre injustificado de las escuelas para obligar a los padres de familia a hacerse cargo de los menores de edad. 

El exdirigente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha sido centro de críticas desde que fue nombrado como responsable de la política educativa del país. Ha utilizado las redes sociales para ridiculizar la labor de la institución, priorizando imágenes con escaso valor educativo y divulgativo. 

Sin embargo, Delgado solo se encuentra en la SEP como parte de los acuerdos establecidos para dejar la dirigencia de Morena al cierre de la administración de Andrés Manuel López Obrador y esperar su posibilidad de buscar la gubernatura de Colima. 

La polémica de Mario Delgado 

El recorte al calendario escolar ha provocado un nuevo escándalo en la administración de Claudia Sheinbaum. La presidenta tuvo que desmentir la postura de su secretario de Educación al asegurar que se trataba de una propuesta, y no de una realidad. 

La actitud de Sheinbaum evidenció que desconocía que Delgado había modificado el calendario escolar sin avisarle. Nuevamente se evidenció la falta de comunicación dentro del gabinete presidencial. Y por ello en la conferencia de prensa mañanera tuvo que negar que se reduzca el ciclo escolar para educación básica. 

Probablemente Delgado esperaba que el anuncio representara un alivio para el sector educativo. Pensó que los padres de familia responderían con la misma enjundia que los estudiantes. Pues estas modificaciones implican una serie de responsabilidades para el cuidado de los menores, principalmente para las mujeres. 

Las diferentes organizaciones civiles, docentes y representantes de las escuelas privadas se pronunciaron enérgicamente en su contra. La decisión de Mario Delgado no tuvo ningún diagnóstico previo real en materia de política pública. Y tampoco se consideraron las condiciones de desigualdad que existen en el país. 

La política educativa de Delgado ha carecido de una mirada orientada a recuperar los años perdidos por la pandemia de Covid-19. Además, el funcionario federal tampoco consideró que México se ha ubicado sistemáticamente durante años en el último lugar de la Prueba Pisa. 

Esto evidencia una serie de crisis educativas que han profundizado las brechas de rezago en el país. Mario Delgado se ha enfrascado en disputas internas que han demeritado la labor de la SEP en materia de reforzamiento de las acciones educativas. 

El choque con Marx Arriaga  

El pasado 13 de febrero, el exdirector de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, protagonizó un nuevo escándalo en el interior de la dependencia federal y de la autollamada “cuarta transformación”, al negarse a retirarse de las instalaciones de la institución tras haber sido destituido. 

El exfuncionario federal —polémico por haber sido el responsable de la elaboración de los nuevos libros de texto gratuitos— se confrontó directamente con Delgado y lo acusó de haber sido el principal responsable de provocar un retroceso en la política educativa que se había iniciado en el sexenio de López Obrador. 

Después de algunos días, Arriaga finalmente aceptó dejar las instalaciones de la SEP, pero dejó una pésima imagen en la institución rectora de la educación en el país.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, pidió a la SEP ayuda para disminuir el flujo vehicular en la capital. Esto debido a que teme una congestión vehicular de dimensiones mayúsculas por la celebración de la Copa del Mundo. 

Delgado decidió tomar una postura unilateral, de suspender las clases, sin informarle a su jefa, la presidenta de la República. Esta rebelión o ignorancia supondría un cese inmediato de su cargo, ya que colocó a la mandataria federal en una situación de vulnerabilidad innecesaria. 

Ante toda la problemática que enfrenta Sheinbaum en medio de las acusaciones de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por vínculos con el crimen organizado, ahora también tuvo que enfrentar un problema innecesario por la decisión de su secretario de Educación. 

La pérdida de prestigio en la SEP 

El nombramiento de Mario Delgado al frente de la SEP resultaba una decisión menos polémica que la de las personas que encabezaron esa dependencia durante el sexenio de López Obrador. 

El primer secretario de Educación Pública del gobierno anterior fue Esteban Moctezuma —recientemente destituido como embajador de México en Estados Unidos–, quien no tenía la experiencia necesaria para hacerse cargo de la dependencia. 

Su única cercanía con el sector educativo había sido su labor dentro de Fundación Azteca, encabezada por Ricardo Salinas Pliego. Tras su salida de la SEP, López Obrador designó a Delfina Gómez como responsable de la institución educativa. 

Aunque Gómez sí tiene una formación educativa en el sector y se desempeñó como docente de nivel básico durante algunos años, las diversas organizaciones defensoras de la educación cuestionaron su labor por la ausencia en la atención al problema del rezago causado por la pandemia. 

Además, Delfina Gómez dejó la institución para competir por la gubernatura del Estado de México, después de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó una serie de irregularidades en la aplicación de los recursos destinados para el programa “La escuela es nuestra”, al no evidenciar una mejora real en la infraestructura de los planteles educativos. 

La lealtad de Leticia Ramírez

La última secretaria del sexenio pasado fue Leticia Ramírez Anaya. Aunque también tuvo una formación educativa como profesora, su labor la cuestionaron con creces por el desconocimiento en la atención de las escuelas y del modelo educativo. 

En sus apariciones ante los medios de comunicación, en reiteradas ocasiones evidenció su desconocimiento sobre la labor que desempeña la institución que encabezaba. Sin embargo, por su absoluta lealtad, la premiaron como nueva secretaria de Bienestar federal, en sustitución de Ariadna Montiel. 

Así, el nombramiento de Mario Delgado no es el mejor, pero tampoco el peor. Pues a lo largo de los años, este cargo político ha dejado atrás una mejora real en la atención de la población infantil.

Por ello, Sheinbaum deberá definir al nuevo perfil al frente de la SEP, en medio de una serie de reacomodos que se presentarán en los siguientes meses por los personajes que buscarán candidaturas para el siguiente proceso electoral. 

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