La elección del Poder Judicial de la Federación se llevará a cabo este domingo. Después de un proceso electoral completamente desabrido y gris, la ciudadanía podrá acudir a las urnas este domingo 1 de junio a emitir su sufragio.
El escaso interés social que existe para participar en el proceso electoral y las confusas boletas electorales provocan el surgimiento de los llamados “acordeones”. Estos han comenzado a circular para facilitar los votos hacia candidatos afines a la “cuarta transformación”.
Durante los últimos días, en redes sociales, circularon dichos acordeones en los que aparecen nombres de personas cercanas a la “4T”. Es el caso de las ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, así como Sara Irene Herrerías, funcionaria de la Fiscalía General de la República (FGR), y la exconsejera jurídica de Andrés Manuel López Obrador, María Estela Ríos.
Todos estos perfiles cercanos al régimen actual se deslindaron de operar políticamente en las estructuras internas del Morena. Sin embargo, es evidente que buscan aprovechar la baja participación ciudadana que tendrá este ejercicio para lograr los cargos.
Como hemos expuesto en este espacio anteriormente, la elección del Poder Judicial de la Federación fracasará. La mayoría de las personas no asistirán a las urnas. Sin embargo, la reforma constitucional estableció que no tiene que ser vinculante con un porcentaje mínimo del electorado. Necesitarán únicamente de la participación de aquellos cuadros políticos que se movilizarán en las casillas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, logró desentenderse de la situación. Minimizó la gravedad de estos acordeones al exponer que también circulan nombres de aspirantes cercanos a la oposición, aunque esto no quita que se trata de una ilegalidad.
Una elección botada
La 4T se ufana de democratizar al Poder Judicial de la Federación y permitir que la ciudadanía elija a los jueces, magistrados y ministros. El problema es que a la inmensa mayoría del electorado no le interesa ni le importa este ejercicio electoral. Por ello habrá una menor cantidad de votos en comparación con una contienda nacional en la historia reciente del país.
A diferencia de otras elecciones donde los partidos renuevan el Ejecutivo y el Legislativo con apoyo del INE, tiempos en radio y televisión, y propaganda pública, esta vez no hubo —al menos de forma abierta— ese tipo de apoyos o recursos.
Por ello, la mayoría de la ciudadanía desconoce quiénes son los candidatos para la la elección del Poder Judicial. Algunos de los que están identificados abiertamente con la 4T tratan de mantener presencia mediática. En cambio, otros buscan ganarse un espacio en la opinión pública por medio de una política más barata y patética.
Si en las elecciones regulares con mayor visibilidad y uso de recursos públicos, los candidatos cometen una serie de errores que dinamitan sus aspiraciones políticas, para el actual proceso de renovación del Poder Judicial no hay ningún filtro para el cúmulo de incoherencias que expresan quienes nunca han tenido algún tipo de actividad política, pues sus labores están limitadas al ámbito estrictamente jurisprudencial.
Así, ésta será la elección más botada en la historia reciente. Es decir, el grueso de la población olvidará este episodio en la cultura política mexicana, mientras que Morena legitimará su intervención en el Poder Judicial. Movilizarán a los cuadros que, gracias a los acordeones, elegirán a los perfiles a modo en los distintos cargos judiciales.
La trampa de los gobernadores de Morena
La reforma judicial permitió que los gobernadores puedan intervenir en aquellas entidades donde renovarán los puestos judiciales locales. En Nuevo León Samuel García envió los acordeones para votar por perfiles cercanos a Movimiento Ciudadano (MC).
A los trabajadores del gobierno de Nuevo León les entregaron acordeones con “sugerencias” de votos. Aparecían nombres como Ulises Carlín, exconsejero jurídico el gobierno estatal, pero también la ministras de la 4T, quienes prácticamente ya tienen asegurado su lugar en la Corte.
En la Ciudad de México también replicaron ejercicios similares, en donde los empleados gubernamentales han sido “invitados” a votar por perfiles cercanos a la 4T. Esto, pese a que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, se ha lavado las manos sobre la intromisión en la elección judicial.
En Jalisco, con Pablo Lemus, y Querétaro, con Mauricio Kuri también se denunciaron prácticas similares.
Acordeones representan una intromisión al proceso electoral
Aunque el INE no impidió el uso de este tipo de acordeones, diferentes especialistas en materia jurídica consideran que esto puede representar una intromisión visible por parte de los partidos políticos. Particularmente de los gobernadores, para tener perfiles a modo tanto en el Poder Judicial de la Federación como en los poderes judiciales locales.
Así, con esta elección, nuevamente queda evidenciado que el Poder Judicial de la Federación no es un ente exento a los intereses partidistas. El anterior sistema de elección de ministros de la Corte supuestamente legitimaba sus nombramientos con la colaboración del Ejecutivo y Legislativo, aunque había cuotas de por medio con el presidente en cuestión.
Los defensores de la 4T dicen que si Morena quisiera continuar con esas prácticas de control de la Corte no hubiese modificado la reforma constitucional. Con eso, Claudia Sheinbaum puede no nombrar a otros ministros cercanos. No obstante, sigue siendo lo mismo, aunque por otro conducto. Y es al actual régimen le encanta la simulación y para ello organiza elecciones con una escasa participación ciudadana.
Lo cierto es que el próximo domingo se consumará este ejercicio simulatorio que ha sido parte de la discusión pública desde su aprobación en septiembre de 2024.
La intervención clara de un proceso que nació muerto mostrará el fracaso de una supuesta democracia representativa que buscaba fortalecer Morena, cuando se trató de una acción de cooptación implícita de otro de los poderes.
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Apéndice: Los acordeones serán muy efectivos para que los grupos de militantes sepan cómo votar en un proceso que no les interesa ni importa, pero que deben atender de forma obligatoria. Están condicionados por la entrega de un recurso económico, o la pérdida de su empleo.
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