Esta última semana ha sido particularmente agobiante para los gobiernos de la “cuarta transformación”, pues, en Veracruz, sujetos armados asesinaron a la candidata de Morena a la alcaldía de Texistepec, Yesenia Lara, mientras que, en la Ciudad de México, fueron victimados Ximena Guzmán y José Muñoz, funcionarios que ejercieron como secretaria particular y coordinador de asesores, de la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Ambos casos representan un desafío del crimen hacia las autoridades subnacionales. En Veracruz, en medio de un proceso electoral para la renovación de los 212 municipios, la entidad enfrenta una ola de violencia, en la cual, sujetos asesinaron flagrantemente a la candidata morenista que buscaba el apoyo de la ciudadanía.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, dijo que reforzaría la seguridad en el estado para garantizar condiciones que permitan el desarrollo de la jornada electoral. No obstante, además del ataque contra Yesenia Lara, apenas este martes, sujetos armados dispararon contra la casa de campaña de la candidata a la alcaldía de Juan Rodríguez Clara por Movimiento Ciudadano (MC), Xóchitl Tress, donde también murió la fotoperiodista Avisack Dougla.
Estos ataques evidencian la intromisión del crimen organizado en el proceso electoral. Ellos envían mensajes claros y contundentes a las autoridades. Aunque el gobierno estatal solicitó a la Federación mayor presencia de la Guardia Nacional, la situación en la entidad “se ha calentado” en una semana.
A unos días de que ocurran las elecciones municipales en Veracruz —mismas que definirán la presencia de Morena en el estado–, la violencia ha escalado con atentados directos contra dos candidatas de diferentes fuerzas políticas que se convirtieron en víctimas de la delincuencia organizada.
En este escenario, Veracruz, una de las entidades más afectadas por la violencia e inseguridad, vuelve a ser rehén de los grupos criminales que definirán el proceso electoral para impulsar a aquellos perfiles que cumplirán sus necesidades, pese a que esto represente más muertes y desapariciones.
Atentados en CDMX no son nuevos
Dos de los principales y más cercanos funcionarios de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, fueron asesinados cuando iban a las oficinas del antiguo Ayuntamiento. El móvil del crimen aún no se esclarece, pero los ataques hacia funcionarios capitalinos no son nuevos. Esta situación evoca al atentado que sufrió el ahora secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch.
Aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que la mandataria capitalina no está sola, lo cierto es que los ataques contra dos de los principales colaboradores de Clara Brugada pueden entenderse como un desafío al gobierno de la Ciudad de México, el cual, debe lidiar con el Cártel La Unión Tepito, el cual se ha extendido por la mayor parte de la metrópoli.
Según las áreas de Inteligencia, el Cártel de la Unión Tepito colocó a Brugada como uno de sus principales objetivos desde el año pasado. Esto tras una serie de reacomodos de la organización criminal en Iztapalapa. Y por ello el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ordenó el reforzamiento de la seguridad de la ahora jefa de Gobierno.
Con el paso de los meses, la mandataria capitalina decidió relajar sus medidas de seguridad. Nadie esperaba que los ataques se centraran en dos de las personas de su mayor confianza. A diferencia del atentado contra García Harfuch, una figura de primer nivel en el gobierno de Claudia Sheinbaum, en esta ocasión se trataron de dos perfiles menos mediáticos.
Los autores intelectuales pudieron actuar contra los colaboradores de la jefa de Gobierno cuando estos salieran de sus casas. Sin embargo, decidieron hacerlo en un sitio más visible con cámaras de vigilancia, evidenciando que su intención era mandar un mensaje contundente.
El asesinato de los funcionarios de Clara Brugada, una noticia inesperada
Fue García Harfuch quien se enteró primero del asesinato de los dos funcionarios de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante la conferencia de prensa mañanera en Palacio Nacional. Notablemente sorprendido, informó inmediatamente a Sheinbaum, quien también se mostró extrañada por la inesperada noticia.
La jefa de Gobierno confirmó minutos después el asesinato de los dos colaboradores de Brugada. Ximena Guzmán y José Muñoz no habían recibido amenazas previas de algún miembro del crimen organizado. Pese a eso, se trata de un ataque directo a las entrañas de la “4T” en la Ciudad de México.
El asesinato de dos de las personas de mayor confianza de Clara Brugada es muestra de una preparación meticulosa por parte de los autores intelectuales, quienes decidieron ejecutar a dos funcionarios sin que nadie pudiera hacer algo para evitar este crimen.
En Veracruz tampoco Rocío Nahle esperaba que la situación se calentara de esa forma. Los ataques contra dos candidatas en pleno proceso electoral pretenden un reacomodo de las personas que buscan los puestos públicos en la entidad. Y aquellos que no acepten las decisiones del crimen organizado pagarán con sus vidas.
Pese a que la violencia en Veracruz no es algo nuevo, se trata de un ataque contra un gobierno que apenas inició funciones el año pasado y que pretende separarse de cualquier percepción de inacción que caracterizó a la administración de Cuitláhuac García, cuyo sexenio se convirtió en el más violento para la entidad.
La responsabilidad de Clara Brugada y Rocío Nahle en Veracruz
Así, en ambos casos, tanto Brugada como Nahle deben lidiar con condiciones de violencia que implican un reto mayúsculo para sus gobiernos. El carácter enérgico de sus futuras reacciones dependerá de su sobrevivencia política. Esto para que la ciudadanía perciba que verdaderamente actuaron para combatir la violencia y la inseguridad.
Si bien no es una responsabilidad directa de Sheinbaum, la presidenta debe respaldar a los gobiernos de la Ciudad de México y Veracruz para detener a los responsables de los crímenes contra los exfuncionarios de Brugada y las candidatas a las presidencias municipales.
En el caso de los colaboradores de Brugada, para García Harfuch debe ser una prioridad detener a los responsables materiales e intelectuales. Las exigencias de la opinión pública se intensificarán en la medida en que no exista una respuesta contundente por parte del Estado mexicano.
Apéndice: La violencia contra candidatas ha sido una constante. Las elecciones del 2024 se convirtieron en las más violentas en la historia del país. Hubo 330 ataques contra aspirantes a diferentes cargos de elección popular, que dejaron a 34 personas fallecidas. Aunque en Veracruz sólo habrá comicios locales, la violencia se ha acrecentado en el sur.
Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.
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