La titular de la Defensoría Universitaria de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Elsa Ángeles Vera, ha recibido constantes señalamientos por vulnerar a las y los alumnos, entre ellos, una acusación por revictimizar a una estudiante a quien presuntamente le fabricaron rumores sobre un acoso y abuso sexual.
La Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM cataloga como revictimización a cualquier acción que produce una carga o genera un sufrimiento adicional a una víctima durante su proceso para acceder a la justicia.
Asimismo, la máxima casa de estudios de México indica que esta acción es perpetrada principalmente por las autoridades que imparten justicia, siendo una situación documentada en varias partes del país.
Eso también sucede en UAEH. La defensoría Universitaria, a cargo de Elsa Leonor Ángeles Vera, tiene señalamientos por revictimizar a una estudiante.
No es la primera vez que ella recibe acusaciones por revictimización y no apoyar a las y los estudiantes, como ocurrió durante el paro estudiantil del 2023, donde mantuvo una postura proteccionista hacia las autoridades académicas, en detrimento del alumnado.
El caso de “Paola”
“Paola” -nombre elegido por anonimato- relata a CENTRAL Hidalgo que, en agosto de 2024, comenzó a recibir señalamientos. En ellos, la señalaban por presuntamente acusar a otro estudiante de acosar y abusar sexualmente de ella. Sin embargo, “Paola” asegura que dicho sujeto no cometió ninguna acción, toda vez que ella no difundió ese rumor, según sostiene.
Por esta situación, acudió a la Defensoría Universitaria. Ahí, pido apoyo al personal para poder buscar alguna conciliación con las partes involucradas, desmintiendo así el rumor.
Ante esto, el personal universitario pidió a “Paola” que realizara un escrito para deslindarse de la situación y tener un expediente de lo sucedido. Asimismo, recomendaron olvidar el tema, ya que ellos hablarían con el estudiante que la señalaba por difundir el rumor.
Sin embargo, el 7 de marzo de este 2025, el nombre de “Paola” apareció en un tendedero de denuncias en la universidad. Nuevamente la señalaban por acusar falsamente el presunto acoso competido contra ella por su compañero, el cual, según ella insiste, no ocurrió.
“Paola” asegura que dicho cartel en contra de ella fue colocado por ese mismo estudiante que es señalado equivocadamente como agresor.
En respuesta, la joven decidió colocar un cartel de respuesta en el mismo tendedero, donde pidió a la universidad que mediara dicha situación, evitando señalamientos “falsos” en su contra.
Ante una falta de respuesta concreta, en días siguientes presentó un oficio en la Defensoría Universitaria de la UAEH.
La revictimización
A finales de marzo, logró una cita con Elsa Ángeles, titular de la Defensoría Universitaria de la UAEH. “Paola” esperaba que dicho órgano fungiera como mediador para detener el conflicto.
Al entrar a la oficina, la estudiante fue recibida por la defensora y otra funcionaria, quien la apoyó durante su primera queja. Sin embargo, tras tomar asiento, notó una actitud intimidante.
Según “Paola”, Elsa Ángeles sacó la impresión del cartel que ella colocó para defenderse de las acusaciones. La comenzó a cuestionar por esa acción.
“Lo primero que hizo fue preguntarme qué estaba haciendo ahí y me enseñó un cartel que yo pegué por la situación que estaba pasando. Y me dijo que qué era eso.”
“Paola” recordó el primer oficio que entregó por su primera queja. Sin embargo, Elsa Ángeles afirmó desconocer sobre dicho documento, pese a que tuvo que leerse para poder realizar esa reunión.
Ante esto, un alumno que realizaba su servicio social tuvo que intervenir para corregir a la defensora, debido a las pruebas del oficio.

Por ello, la defensora ordenó al alumno buscar el documento, pero, utilizando un acusatorio tono de voz, presuntamente continuó recriminando a “Paola”. Dijo que su caso era “una pérdida de tiempo”.
“Me siguió preguntando qué era eso, que si se trataba entonces de una guerrita de cartelitos y pues que yo básicamente le estaba haciendo perder el tiempo, ¿no? (…) Yo no empecé nada de esto, yo le estoy dando un seguimiento, porque creí que era lo que se debía hacer”.
Asimismo, Elsa Ángeles presuntamente empezó a minimizar su situación, exponiendo que está enfocada en acompañar a otras alumnas al Ministerio Público por casos más graves de violencia.
Pese a que “Paola” quería hablar, la defensora continuó elevando su voz y diciendo que el tema era una “tontería”.
“La manera en la que lo estaba haciendo era muy, muy feroz, por así decirlo, muy señaladora (…), ese tipo de tono de voz en el que te están acusando de algo y no te están escuchando (…), me están tratando aquí como si yo hubiera causado directamente todo lo que me estaba pasando, cuando realmente yo iba a buscar una mediación.”

La queja que desechó la Defensoría Universitaria de la UAEH
“Paola” comenzó a sentir impotencia y tristeza de no poder defenderse. Al intentar hablar en esa reunión, era silenciada por una voz autoritaria. Sin embargo, comenzó a defenderse ante la desestimación del caso, pero la otra trabajadora intervino y resaltó que ella no podía hablar de esa forma, pese al tono de la defensora universitaria.
Entre tanto, Elsa Ángeles dijo a la joven que no podrían citarlos en un mismo lugar para interceder, pues temían una confrontación.
Con las lágrimas contenidas, la voz entrecortada y sintiéndose minimizada, la estudiante prefirió abandonar la reunión.
“Yo simplemente quería que me dijeran qué es lo que podía hacer como estudiante, como persona, que estaba siendo señalada de algo que no era cierto (…) tenía unas ganas intensas de llorar y, como el tono que pude, dije: ‘¿Sabe qué, defensora universitaria? Tiene razón, esto es una tontería, puede hacer usted con esos papeles lo que quiera, puede quemarlos, puede tirarlos, yo me voy, adiós, muchas gracias’.”
Al levantarse de su asiento e intentar salir de la oficina, Elsa Ángeles le ordenó que volviera a su lugar para dialogar. Así lo hizo, mientras la señalaba con el dedo índice, para después dirigirlo a la silla.
La confianza de “Paola” terminó por romperse, por lo que abandonó las instalaciones de la Defensoría Universitaria de la UAEH, evitando llorar y sacar sus emociones frente a las autoridades universitarias.

Las secuelas psicológicas de la revictimización
Los casos de revictimización por parte de una autoridad pueden afectar severamente a una víctima, según la perito en psicología jurídica-forense, Sara Mendoza Cruz.
“El hecho de que la otra persona tampoco te crea o no se dé esta oportunidad de escucharte y de saber qué es lo que realmente está necesitando, pues va a generar una problemática emocional y va a causar en esta persona toda esta baja autoestima, esta situación de no sentirse escuchada, de no sentirse valorada.”
Asimismo, esta revictimización puede dejar secuelas físicas en las víctimas, quienes están propensas a enfermarse.
A su vez, los señalamientos y críticas de una autoridad provocan que las personas afectadas comiencen a aislarse.
“Obviamente las personas por eso a veces piden otros medios o tienden a tener otros medios de justicia, porque tampoco se sienten acompañadas en el proceso.”
Igualmente, Sara Mendoza menciona que estos casos de revictimización empujan a las víctimas a mantenerse calladas y no buscar justicia para evitar criticas u otras consecuencias.
Esto también ocurre con “Paola”, quien teme represalias académicas por exponer su historia.
“Yo no soy nadie, ¿no? Soy una estudiante foránea (…) soy una chica más que ha sufrido algo. Soy una más de tantas y lo que me pasó, seguramente, como dijo Elsa, es una tontería, pero sí me da miedo que en algún momento esto me traiga algún tipo de problema, de historial en el que se vea vulnerada mi titulación, mi salida de la escuela.”
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