Ignacio García columna

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Ignacio García

La crisis de la ajolotización  

Han transcurrido casi dos años desde que inició la administración de Clara Brugada al frente de la Ciudad de México. De forma meteórica, la mandataria capitalina ha perdido popularidad de manera insospechada por sus errores recurrentes en el gobierno local. 

La mandataria capitalina ha tomado decisiones que han causado una serie de críticas por su intención de banalizar los problemas estructurales de la ciudad con pintar los espacios públicos de color púrpura y con figuras de ajolotes, que no resuelven las afectaciones severas que ha padecido crónicamente la capital del país desde hace años. 

La jefa de Gobierno optó por dejar de lado los problemas del sistema de movilidad, principalmente el Metro de la Ciudad de México, que padece constantes retrasos, obsolescencia de las unidades y falta de mantenimiento, para únicamente realizar adecuaciones estéticas en algunas estaciones. 

La mandataria capitalina ha cometido constantes errores que se reflejan en una baja de su popularidad. Los problemas de movilidad que padece la ciudad son una de las principales exigencias de la ciudadanía, que ha demandado mejoras sustantivas para el Metro como para el resto de los sistemas de transporte metropolitanos. 

Tampoco ha resuelto el problema de inundaciones que se acentúa en la actual temporada de lluvias en diferentes zonas de la capital y que provoca un caos para millones de personas que quedan varadas en distintas regiones de la urbe. 

Los enormes baches e inundaciones ocasionados por un sistema pluvial completamente rebasado evidencian que la administración de Brugada no es capaz de resolver un problema que se ha incrementado durante años sin intervenciones directas de los gobiernos emanados del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y anteriormente del Partido de la Revolución Democrática (PRD). 

Los ajolotes y la ciudad 

Clara Brugada ha intentado recuperar la imagen simbólica de una de las especies endémicas de la Ciudad de México: los ajolotes, anfibios que están al borde de la extinción por la invasión humana de sus hábitats y la excesiva contaminación vertida en sus ecosistemas como ocurre en Xochimilco. 

Sin embargo, el uso de estos emblemáticos animales no ha funcionado para tapar las críticas en contra de la jefa de Gobierno. La población reprueba que los principales problemas estructurales de la ciudad no los resuelva y únicamente pinte la urbe con estos anfibios, banalizando la política pública. 

Brugada pretendía mostrar la mejor imagen de la ciudad con estos animales, pero conforme se acercaba la Copa del Mundo de futbol, las críticas se incrementaron por la falta de preparación para un evento de esa naturaleza. 

Varias de las estaciones del Metro intervenidas no fueron arregladas en su totalidad, ni las zonas de los drenes pluviales. Lo que ha causado que la imagen de la jefa de Gobierno siga cayendo de forma estrepitosa, representando al mismo tiempo una carga política para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. 

Pero el problema de movilidad y las inundaciones no son los únicos problemas que enfrenta la ciudad. La mandataria capitalina ha sido cuestionada por los altos niveles delictivos que ha presentado la urbe en los últimos meses, no obstante, su respuesta ha sido más desafortunada. 

Brugada ha responsabilizado a los medios de comunicación por impulsar una percepción negativa sobre la ciudad. Según la exalcaldesa de Iztapalapa, los problemas que enfrenta la ciudad los causan las publicaciones de la prensa que cuestiona los homicidios, feminicidios, asaltos y demás delitos que se presentan en la ciudad. 

La poca ayuda que recibe Clara Brugada 

Pero la caída en la popularidad de Clara Brugada no se debe a decisiones unipersonales. La jefa de Gobierno está acompañada de personajes que no la ayudan a resolver los principales problemas de la ciudad, como Adrián Rubalcava, quien se desempeña como director del Sistema de Transporte Colectivo (SCT) y que ha brillado por su ausencia. 

El exalcalde de Cuajimalpa ha mostrado su desconocimiento total sobre los problemas de movilidad que padece la ciudad y por ello constantemente se ha rehusado a rendir cuentas ante la opinión pública, relegando esa responsabilidad a Brugada. 

El expriista no ha sido un apoyo real para Clara Brugada, quien tuvo que nombrarlo como parte del gabinete por los distintos compromisos políticos establecidos durante el proceso electoral de 2024, cuando decidió abandonar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la alianza “Va por México”, cuando no lo postularon como candidato a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. 

Por otro lado, Bertha María Alcalde, la nueva fiscal de la Ciudad de México, tampoco ha logrado garantizar una investigación efectiva para capturar a los responsables del asesinato de los dos principales colaboradores de la jefa de Gobierno. 

A la hermana de exsecretaria de Gobernación y ahora consejera jurídica de la Presidencia de la República la cuestionaron por haber arribado a la fiscalía capitalina por su parentesco como una de las mujeres más poderosas de la autollamada “4T”, sin que tuviese la experiencia y el conocimiento para desempeñar la función de procuración de justicia en la ciudad. 

Con rezago creciente en carpetas de investigación, la fiscal capitalina no es capaz de garantizar una mejora real en la impartición de justicia, manteniendo los mismos vicios que se establecieron durante la gestión de Ernestina Godoy, ahora fiscal general de la República. 

¿El fin del partido hegemónico capitalino? 

La gestión de Brugada es blanco de críticas tanto de propios como de extraños. La caída de la popularidad de la jefa de Gobierno podría provocar una derrota electoral significativa en las elecciones de 2027, cuando se renueve tanto el Congreso capitalino como las 16 alcaldías. 

Aunque Morena en la actualidad gobierna la mayoría de las alcaldías, la gestión de Brugada podría representar un voto de castigo para los comicios locales. En los cuales el partido guinda pierda la mayoría de las demarcaciones y con ello esté en duda su continuidad para las elecciones de 2030. 

A pesar de que la Ciudad de México ha sido gobernada por una misma fuerza política desde 1997, primero como PRD y después como Morena, el desgaste partidista ha causado nuevas dudas que podrían derivar en la continuidad del actual proyecto político. 

Sheinbaum pretendía que Omar García Harfuch fuese el candidato a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2024, no solo porque era el mejor posicionado en las encuestas, sino porque es uno de los personajes de su plena confianza. Sin embargo, el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se negó a que fuera el candidato. Y por ello cambió las reglas para que la candidatura recayera en una mujer, siendo Clara Brugada, un perfil más afín, la abanderada de Morena. 

La oposición sin presencia en CDMX

La oposición partidista en la Ciudad de México no ha alcanzado a posicionarse como una fuerza real en contra de Morena. El Partido Acción Nacional (PAN) únicamente ha conformado su presencia en las alcaldías Miguel Hidalgo y Benito Juárez. Mientras que Morena tiene presencia en las dos alcaldías más pobladas, como son Iztapalapa y Gustavo A. Madero. 

No obstante, en 2021 Morena perdió la mitad de las alcaldías capitalinas después de que los propios operadores políticos del partido maniobraron en su contra como sucedió con Ricardo Monreal, y aunque en la actualidad no tiene operadores con esas capacidades, los efectos de las marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) pueden ser un factor considerable para el instituto político guinda. 

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