En Hidalgo, 49.2 por ciento de las madres trabajadoras percibió hasta un salario mínimo durante el cuarto trimestre del año pasado, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
El reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detalló que 28.1 por ciento de las madres trabajadoras en Hidalgo recibió más de uno y hasta dos salarios mínimos, mientras que solo 2.2 por ciento obtuvo ingresos superiores a tres salarios mínimos.
De acuerdo con la ENOE, 71.3 por ciento de las mujeres mayores de 15 años ha tenido al menos un hijo. Este sector representa más de 48 por ciento de la población estatal.
Por grupos de edad, las mujeres de entre 35 y 39 años concentraron la mayor proporción de ocupación, con 68.3 por ciento. Les siguieron las mujeres de 40 a 44 años, con 62.4 por ciento.
El reporte también señaló que 55.6 por ciento de las madres ocupadas trabaja en la informalidad, es decir, percibe ingresos sin acceso a seguridad social ni prestaciones laborales.
En el sector formal, las mujeres con menores ingresos se concentran en áreas relacionadas con labores de cuidado, como la docencia. En la informalidad, la mayor presencia se ubica en comercio y servicios.
Precariedad laboral afecta más a madres jóvenes
Las madres trabajadoras con ingresos más bajos se concentraron principalmente entre las jóvenes de 18 a 29 años, quienes representaron 56 por ciento de este grupo.
Este sector enfrenta condiciones de mayor precariedad laboral, asociadas con la falta de ingresos suficientes en zonas urbanas. En el ámbito rural, las madres jóvenes se concentran principalmente en actividades de agricultura y ganadería.
Al respecto, la directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Base, Gabriela Siller, señaló que las madres trabajadoras perciben ingresos bajos, pese a que en muchos casos son jefas de hogar.
La economista también indicó que persisten brechas de desigualdad laboral, las cuales se amplían ante la baja participación de los hombres en las labores de cuidado dentro de los hogares.
Por ello, las madres trabajadoras enfrentan una doble carga: participan en el mercado laboral y, al mismo tiempo, asumen responsabilidades de cuidado familiar y sostenimiento económico del hogar.
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