La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró de forma definitiva la fábrica de la empresa Sistemas Integrales en el Manejo de Residuos Industriales (SIMARI), ubicada en el municipio de Tepeji del Río, por incumplir con el manejo adecuado de residuos peligrosos industriales y biológico-infecciosos.
La dependencia informó el pasado 16 de enero que realizaron una inspección en el inmueble. Encontraron varias anomalías en el manejo de los materiales empleados para sus actividades productivas.
Destaca que la fábrica de SIMARI no manejaba adecuadamente los residuos peligrosos sobre el suelo. También, incumplieron con el almacenamiento de productos de riesgo por más de seis meses, toda vez que mezclaban sustancias peligrosas sin considerar que eran incompatibles.
A su vez, incumplieron con el etiquetado adecuado de sustancias, tuvieron derrames de lixiviados que escurrían entre vertederos. Además tenían desechos infecciosos expuestos a la intemperie.
Ello, sumado a que rebasaron su capacidad de almacenamiento, no tenían bitácoras de ingreso de residuos al almacén, de tratamiento e incineración.
En consecuencia, Profepa clausuró de forma definitiva dicha fábrica de SIMARI en Tepeji del Río. Con eso impuso una multa contra la empresa por 14 millones 990 mil 430 pesos.
Con lo anterior, dicha Procuraduría pedirá a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales federal (Semarnat) que revoque las licencias de funcionamiento, como medida a favor del medio ambiente.

SIMARI ignoró advertencias previas en Hidalgo
Cabe destacar que Profepa procedió con la clausura definitiva, ya que la SIMARI no atendió las observaciones hechas entre 2021 y 2023, en inspecciones realizadas en Tepeji del Río.
Durante la última clausura, ocurrida en mayo del 2023, el consultor ambiental Carlos Álvarez Flores destacó que Profepa procedió con la clausura porque la fábrica tenía un exceso de residuos, incluso en los alrededores.
Hay residuos tirados en el patio, incluso en la calle, lo cual está prohibido por la ley, los residuos no pueden estar así, deben de estar totalmente cubiertos y manejados adecuadamente por el riesgo que tienen”.
Sin embargo, desde entonces, Profepa atendió una queja sobre el mal uso de un incinerador. La fábrica solo lo usaba durante las noches para evitar sanciones.
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Según Carlos Álvarez, SIMARI empleaba dicho aparato para quemar medicamentos caducados, residuos peligrosos y biológico-infecciosos que tienen las baterías patógenas.
Además, la firma tenía autorización para incinerar aceites de transformadores de energía eléctrica, que tenían sustancias dañinas como los fluidos refrigerantes llamados “askareles”. Las emisiones tóxicas por dicha actividad causaban una gran contaminación en Tepeji del Río.
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