Mi esposa se dedica a la producción de eventos masivos y, de alguna forma, se siente aludida por las muertes de Berenice y Miguel en el Axe Ceremonia. Ahora fueron fotoperiodistas, pero también pudo ocurrirle a cualquier asistente, a cualquier técnico. A quien sea.
La muerte de Berenice y Miguel sacude mi comodidad. La siento como una especie de culpa. Dos colegas perdieron la vida a la misma hora en que yo estaba con mi familia en un restaurante, tomando una chela, riendo.
Las circunstancias de este aberrante acontecimiento impactan a casi cualquier persona dedicada al medio. Creo que justamente por eso optamos por la tragedia en nuestras historias. A todos nos involucra.
En este caso, la estructura que servía de punto de encuentro para asistentes pudo caerse cuando docenas de personas estuvieran debajo de ella, al terminar el festival.
En cambio, como periodistas, ¿Cuántos no hemos cubierto un concierto, festival o lo que sea sin otra retribución salvo una mísera acreditación? ¿Tan acostumbrados estamos a rogar por estar en un evento, pelear por la foto y sentir que nos hacen un favor?
Así difundía @AXECeremonia esas estructuras como “puntos de encuentro seguros” en el Parque Bicentenariohttps://t.co/9JY3Q8ravh pic.twitter.com/1SkmUi7dTX
— Hannahlejandra ᥫ᭡ (@Hannahlejandra) April 6, 2025
Solidaridad en el Parque Bicentenario
Un solo día bastó para que estudiantes de comunicación, reporteros y demás trabajadores de medios de comunicación se organizaran en distintos chats para reaccionar por la muerte de Berenice y Miguel.
No tardaron en crear una Comisión de Memoria, enfocada a reconstruir paso a paso lo que ocurrió durante el festival, ante el mutismo de Grupo ECO. También conformaron la Comisión de Justicia para articular el respaldo del gremio.
Hablamos de un grupo de periodistas que no tienen más alternativa que agruparse y llegar a una verdad que Axe Ceremonia intentó ocultar.
Las y los colegas protestaron frente al Parque Bicentenario por Berenice y Miguel, pero también por cada uno de nosotros. Protestaron por la precarización laboral; por la falta de seguridad social en el gremio; la indiferencia de los corporativos y por otras inclemencias contextuales a las que estamos expuestos en el lugar de los hechos.

En el mejor de los escenarios (vaya ironía), esta protesta ayudaría para concientizar sobre las vulnerabilidades económicas y de salud a las que están expuestos los colegas, en cualquier ámbito. De forma específica, hasta podría servir como parteaguas para mejorar la relación entre medios de comunicación y empresas del entretenimiento.
Pero también, esta protesta podría servirnos como ejercicio para articularnos mejor a la hora de exigir nuestros invisibilizados derechos. Disculpen. Estoy cayendo en el terreno de los ideales solo por desear que no vuelvan a faltar ninguna Berenice ni ningún Miguel por aberrantes caprichos organizacionales, o por lo que sea.
El show no debe continuar a costa de los sueños perdidos.
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