Gerardo Fernández Noroña sigue en el ojo del huracán. Apenas hace unos días causo revuelo cuando anunció que solicitaría licencia de forma temporal como senador para acudir a Palestina, después de supuestamente ser invitado por los Emiratos Árabes Unidos.
El polémico senador recientemente adherido al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha sido parte de las críticas al partido por su afición por los lujos que rompen con la perspectiva “marxista” que lo impulsó a iniciar su carrera política desde temprana edad.
El legislador federal fue cuestionado por haber protagonizado un enfrentamiento en la tribuna del Senado de la República en contra de Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Como líder del Senado, se enfrascó en confrontaciones personales, dejando de lado la óptica imparcial que debía mantener como presidente de la Cámara.
Durante años, Fernández Noroña ha sido considerado como rebelde indómito que provoca sin sustento, que concibe la vida parlamentaria desde el encono y la beligerancia permanente. Esto le ha cerrado las puertas para formar parte de los principales círculos del morenismo.
Provocador e incongruente, Noroña ha intentado buscar la presidencia de la República en dos ocasiones. La primera en 2018 por la vía independiente, sin ninguna posibilidad de ser un adversario real para Andrés Manuel López Obrador. Y en 2024, cuando compitió en el proceso de las “corcholatas”, y quedó relegado por debajo de Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard.
Gustoso de los lujos y viajar en primera clase, Noroña ha sido cuestionado por las bases de izquierda del país, que han acusado que el senador actúa de la misma manera que los políticos a los que tanto criticó, viviendo del erario como millonario simulando una lucha por la justicia social.
Los escándalos de Noroña
Gerardo Fernández Noroña inició su carrera política en 1988, cuando se unió a las protestas por el fraude electoral de ese año. El entonces recién egresado de la Licenciatura en Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se afilió al extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde se convirtió en uno de los personajes más altaneros.
En 1996, en una protesta en contra del entonces presidente de México, Ernesto Zedillo, Fernández Noroña lo encarcelaron en Cancún, Quintana Roo, y liberaron por la intervención del entonces dirigente nacional del PRD, Andrés Manuel López Obrador.
Posteriormente, en 2004, lo nombraron secretario de Comunicación del PRD en la gestión de Leonel Cota. Y durante el proceso electoral de 2006 realizó una serie de protestas para denunciar el fraude cometido en contra de López Obrador.
Debido a su actitud beligerante, fue inscrito como legislador federal del PRD para cuestionar a la administración de Felipe Calderón. Aunque algunos perredistas optaron por la creación de la organización “Nueva Izquierda” que buscaba el acuerdo político con el gobierno de Calderón. Noroña cuestionó a sus compañeros de partido y acusó que Ruth Zavaleta, representante de ese movimiento, de “vender el cuerpo a cambio de un huesito”. Lo que toda la cúpula del Sol Azteca condenó y le exigieron una disculpa a su compañera de bancada.
En 2008 Noroña rompió con el PRD después de casi 20 años de militancia. Después de desconocer el triunfo de Jesús Ortega como dirigente nacional del Sol Azteca. Pues estaba a favor del exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, Alejandro Encinas.
En 2011, Fernández Noroña cuestionó el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón en la tribuna de San Lázaro. Esto generó una serie de controversias que persisten en la actualidad en torno a las adicciones del expresidente.
La desobediencia incongruente
En 2012, Gerardo Fernández Noroña inició un movimiento en contra del triunfo de Enrique Peña Nieto con la creación de un nuevo partido de izquierda. Ya que acusaba que el PRD había fracasado como una oposición con este enfoque crítico. Sin embargo, ese esfuerzo sucumbió y nunca pudo conformarse como un nuevo instituto político.
Incluso participó en una serie de movilizaciones en contra de la aprobación de la reforma de Telecomunicaciones que se aprobó en 2014. Y por lo cual fue aprehendido por elementos de la policía que impidieron su arribo a San Lázaro.
Ante la ausencia de espacios, Noroña se unió al Partido del Trabajo (PT) que lo revivió políticamente. En tanto que promovía acciones de desobediencia civil como negarse a pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) por comprar un jugo Boing.
En 2017, aunque intentó competir por la candidatura presidencial por la vía independiente, declinó a favor de López Obrador, que a su vez le concedió una candidatura al Senado de la República por el PT.
Aunque Noroña había asegurado mostrar un perfil de insubordinación, finalmente se doblegó ante la estructura de Morena, y por ello se unió de forma implícita al movimiento. En el inicio de la legislatura se volvió a enfrascar en un enfrentamiento en contra de Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, por acudir al último informe de gobierno de Peña Nieto.
Durante la pandemia de Covid-19, Noroña se negó a usar cubrebocas, en medio de un alza significativa en el número de contagios y defunciones. En 2021 lo sancionaron por violencia política de género por comentarios en contra de la diputada panista Adriana Dávila. Y por lo cual lo obligaron a disculparse públicamente.
La peor faceta de Noroña
En 2023 participó en el proceso interno para la elección de la candidatura presidencial de Morena. Su campaña se caracterizó por supuestamente recorrer el país en un bocho que arregló, y donde regalaba libros de su autoría. No obstante, tras perder en el proceso ante Claudia Sheinbaum, lo premiaron con la presidencia del Senado durante el primer año de la nueva legislatura.
En los primeros 12 meses de la actual legislatura federal, Noroña mostró su peor versión, enfrascado en conflictos con la senadora panista Lilly Téllez, minimizando los efectos del hallazgo del rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, en marzo pasado, y con la adquisición de una casa de más de 12 millones de pesos en Morelos.
Además, lo señalaron de volar en primera clase con recursos del Senado de la República, y por optar por una forma de vida incongruente a la que supuestamente pregonó, y por ello, nuevamente está en el ojo del huracán por acudir a Palestina con recursos económicos financiados por un tercero, pese a que finalmente es servidor público, y recientemente terminó su función como presidente del Senado.
Apéndice: Los militantes del PT criticaron que Noroña sólo los utilizó como plataforma electoral para enquistarse en el Congreso de la Unión, pues decidió adherirse formalmente a Morena, pese a que tampoco es del agrado de la presidenta Sheinbaum.
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