Ignacio García columna

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Ignacio García

Marcelo Ebrard, el invisible  

A seis meses de iniciar el sexenio de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, el expresidenciable y ahora titular de la Secretaría de Economía, ha dejado de tener presencia en la vida pública del país, no solo como un actor relevante, sino que incluso ha sido invisibilizado. 

Aunque Claudia Sheinbaum nombró a Marcelo Ebrard como encargado de las relaciones económicas del país para lidiar con la administración de Donald Trump, el excanciller perdió relevancia en las negociaciones entre México y Estados Unidos, las cuales, han sido directas entre la mandataria mexicana y su homólogo republicano. 

Pese a que obtuvo el segundo lugar en las preferencias internas del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) durante el proceso electoral interno de 2023, el exjefe de Gobierno de la Ciudad de México quedó relegado en la escena pública en un cargo de menor relevancia mediática al que ostentó durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Marcelo Ebrard no es el único invisible dentro del gabinete de Claudia Sheinbaum 

Para consuelo de Marcelo Ebrard, prácticamente todos los integrantes del gabinete de la presidenta están pasando desapercibidos. El único de mayor relevancia es Omar García Harfuch, quien está consagrándose implícitamente como el colaborador favorito de la mandataria federal. 

Aunque aún faltan cinco años para la renovación presidencial, Marcelo Ebrard rápidamente se ha vuelto invisible como un presidenciable que sigue perdiendo peso político en el sexenio de Sheinbaum. 

Permanecer como uno de sus colaboradores no oculta el hecho de que su llegada formó parte de los acuerdos políticos que estableció López Obrador para garantizar que “su carnal” no se saliera del movimiento político. 

La labor de Marcelo Ebrard en este momento es tratar de calmar los ánimos del gobierno de Estados Unidos en la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas. Pero su interlocutor no lo escucha. Trump solo parece escucharse a sí mismo. Y dependiendo de sus percepciones y emociones, puede cambiar de parecer. 

Ningún gobierno ha sabido negociar de forma efectiva con Trump. La prensa internacional cuestiona la manera en la que el republicano pretende imponerse sobre sus socios comerciales. México es el único de sus principales aliados estratégicos que no ha impuesto aranceles. Pese a que Estados Unidos sí los colocó para aquellos productos que no están contemplados en el T-MEC. 

El negociador ignorado 

Entre las principales cartas de presentación que Marcelo Ebrard presumió, al momento de desarrollar su precampaña política en 2023, fue su habilidad como uno de los negociadores más eficientes que alcanzó acuerdos con el gobierno de Estados Unidos durante la primera administración de Donald Trump. 

Esas mismas credenciales las utilizó para quedar como secretario de Economía en este gobierno. Sin embargo, esta nueva versión de Trump es más colérica, más vengativa y menos racional. Pues se deja llevar por sus impulsos antes que por acuerdos económicos que beneficien a ambas partes. 

A dos meses de iniciar el gobierno de Trump, Marcelo Ebrard ha asistido cinco veces a Washington para tratar de desactivar las amenazas de los aranceles. Sus esfuerzos fueron vanos, pues el empresario sabe que los aranceles son un instrumento de extorsión para que México quede sometido a sus designios. 

El rol de Marcelo Ebrard como negociador ha sido ignorado. La presidenta Claudia Sheinbaum asumió el papel tranquilizador para calmar a Trump, manejando, hasta el momento, los comentarios del mandatario estadounidense. Mientras que el expresidenciable cada vez tiene menor peso en la escena nacional. 

Sus últimas apariciones en la conferencia de prensa mañanera solo sirvieron para anunciar inversiones económicas ya logradas, como el caso de Amazon. En cambio, la comunidad empresarial del país sigue en la incertidumbre por las amenazas arancelarias del gobierno de Trump. 

Así, la próxima búsqueda por la presidencia de la República será más complicada, dado que Marcelo Ebrard pierde relevancia y peso político en Morena. En tanto, que Adán Augusto López concentra mayor poder político en el Senado y es la principal oposición de Sheinbaum. 

Las corcholatas que se adelantaron 

Mientras Marcelo Ebrard navega en la irrelevancia mediática, sus adversarios políticos avanzan rápidamente. Adán Augusto López —quien quedó en el tercer lugar de las preferencias internas en 2023— se adueñó del Senado. Y es, en la actualidad, el personaje más poderoso dentro de Morena, sólo por debajo de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del mayor jerarca del movimiento político. 

El coordinador legislativo de Morena se apropió de las decisiones políticas del partido en el Senado. Sabe que ninguna reforma constitucional puede aprobarse sin su aval. Para ello, la presidenta deberá negociar. Ya ha mostrado que no sigue las indicaciones internas de Sheinbaum y el único que lo puede calmar es López Obrador. 

El exgobernador de Tabasco es un personaje que aventaja a Ebrard. Es en la actualidad el principal presidenciable dentro de Morena, en caso de que la decisión recaiga en un varón. Sabe que 2030 puede ser su última oportunidad, ya que en 2036 será el turno del hijo del expresidente de México que seguirá sus pasos. 

Pero también Ricardo Monreal saca ventaja política. Como coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, cabildeó junto con la bancada del Partido Verde para que la reforma contra el nepotismo no aplique hasta el proceso electoral de 2030, ya que ésta afecta los intereses de su familia que pretende seguir gobernando Zacatecas como una dinastía. 

Desde ambas cámaras, tanto López como Monreal tienen mayor margen de maniobra política que Ebrard. Los dos son políticos con una amplia trayectoria que pretenden aprovechar para revalidar sus intenciones de volver a buscar la presidencia de la República en 2030. 

Un escenario incierto 

Pero este escenario podría cambiar de forma radical si la persona que abandera a Morena en 2030 es una mujer. Si la presidenta elige, es más factible que se incline por Omar García Harfuch, un personaje de toda su confianza política. Pero si el expresidente aún decide, entonces podría quedar Luisa María Alcalde para tratar de mostrar un cambio generacional en el partido. 

La exsecretaria de Gobernación tiene en su corta pero destacada experiencia haber sido responsable de la política interna del país en los últimos meses del gobierno de López Obrador. Su familia es una de las incondicionales del expresidente, permitiendo la continuidad del proyecto político que estableció el tabasqueño. 

Apéndice: Marcelo Ebrard tuvo la oportunidad de buscar la presidencia de la República en 2012, pero la perdió cuando cedió ese espacio a Andrés Manuel López Obrador. Quien no le devolvió el favor en 2024, al designar en un ejercicio simulado de “corcholatas” a Claudia Sheinbaum. 

Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.    

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