Ignacio García columna

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Ignacio García

Los indeseables de Sheinbaum 

Parecía que la vieja época de los discursos presidenciales en el Zócalo de la Ciudad de México para referir sobre todos los “supuestos” logros que se habían alcanzado durante el último año de gobierno había quedado atrás con la transición política. Sin embargo, desde que Andrés Manuel López Obrador arribó a la presidencia de la República, este tipo de expresiones regresaron, ahora bajo sello de verdaderamente informar “al pueblo”, aunque siguen siendo los mismos mítines del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

La presidenta Claudia Sheinbaum repitió estos actos de su antecesor. Convocó a sus seguidores a la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, donde presumió los logros de su administración en los primeros 12 meses de su sexenio. No obstante, lo más relevante del acto, fueron las expresiones de rechazo hacia la camarilla política que le ha amargado el festejo. 

La mandataria federal relegó atrás del corral al coordinador parlamentario del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República, Adán Augusto López. Al secretario de Organización del partido, Andrés Manuel López Beltrán. A la dirigente nacional del instituto político guinda, Luisa María Alcalde, y al coordinador parlamentario del partido oficial en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal. 

Dos de estos personajes compitieron contra la presidenta en el proceso de “destapes” de las corcholatas por la candidatura presidencial en 2023. Desde el primer círculo de Sheinbaum se atribuyen una serie de irregularidades en el grupo político de Adán Augusto López por los gastos inexplicables para hacer proselitismo. 

Adán y Monreal, los aliados impuestos 

Aunque parte del pacto que estableció López Obrador para la renovación presidencial, fue que cada uno de los aspirantes alcanzara un puesto público de relevancia, para la presidenta han representado una carga en sus primeros 12 meses, asociados a sus escándalos de corrupción. 

Por un lado, Adán Augusto López vinculado por su nombramiento de Hernán Bermúdez Requena como secretario de Seguridad Pública en Tabasco, cuando fue gobernador de la entidad, pese a que el funcionario encabezaba un grupo criminal conocido como “La Barredora”, que operaba en alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como sus ingresos por más de 79 millones de pesos que obtuvo entre 2023 y 2024 por “servicios legales”, que evidencian una serie de dudas sobre su presunta honestidad. 

Por el otro, Ricardo Monreal, personaje que ha vivido del poder público desde hace décadas. Y que recientemente ha estado implicado en los señalamientos, porque sus hermanos quieren sucederse la gubernatura de Zacatecas como si fuese una monarquía. Saúl Monreal, actualmente senador morenista, ha desafiado a la autoridad de Sheinbaum al atribuir que intentará buscar la gubernatura de la entidad. Aunque viole los estatutos del nepotismo que ordenó la presidenta. 

En ambos casos, Sheinbaum no los considera ni siquiera compañeros del movimiento. Su forma de identificarlos es como aliados impuestos con los que tiene que convivir para respetar los designios de su mentor político. Pero en la fiesta en la que celebró su primer año de gobierno decidió enviarlos atrás del corral donde se ubican los invitados que no forman parte del primer grupo de la presidenta. 

La exjefa de Gobierno de la CDMX decidió ubicar en los primeros lugares del recinto a los gobernadores morenistas, a quienes considera de mayor confianza. Incluso al mandatario de Durango, Esteban Villegas, quien pese a militar en el PRI, se ha declarado “claudista”. 

Los juniors que incomodan  

La presidenta también relegó a la camarilla que controla en la actualidad a Morena. Luisa María Alcalde y el hijo del expresidente son dos personajes que para la presidenta tampoco representan activos. El escándalo de “Andy” López Beltrán en un lujoso hotel en Tokio sepultó el discurso que tanto pregonó su padre en el sexenio pasado. 

La mandataria federal considera que Andy no cumple con el perfil ideológico que tendría que mantener el hijo del fundador de la autodenominada “cuarta transformación”. Por lo que se ha convertido en un junior más del poder, similar a los hijos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y todos los expresidentes. 

El caso de Alcalde es similar. Para la presidenta, la exsecretaria de Gobernación alcanzó gran poder político dentro del régimen por ser hija de dos de los amigos y financiadores de las campañas de López Obrador. Pero que no tiene la perspectiva para ser parte de la nueva generación que requiere el movimiento que impulsa. 

Incluso en el evento, no estuvieron presentes ninguno de los otros hijos del expresidente. Aunque supuestamente también participaron para favorecer en la campaña presidencial a Sheinbaum. 

El resto del clan de los López Beltrán no estuvo presente en el evento para conmemorar el primer año de gobierno de Sheinbaum. Un acto donde la presidenta pasó lista y considera cobrar estas acciones en su justa dimensión. 

El desdén de marzo 

En marzo pasado, la presidenta fue ignorada por Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Manuel Velasco, Andy López Beltrán y Luisa María Alcalde, al tomarse una “selfie”, en la cual los morenistas se veían muy felices en el evento en el que Sheinbaum convocó a la base militante para supuestamente generar una respuesta política a las amenazas arancelarias de Donald Trump. 

Durante el evento, los legisladores se disculparon con Sheinbaum. Pero aprovechando que la popularidad de estos ha disminuido en los últimos meses, decidió mandarlos a un corral, en el que fueron relegados. Pues en política la forma es fondo, y el mensaje fue claro: ustedes ya no son los consentidos del régimen. 

Los López Beltrán se enriquecieron a un nivel estratosférico, que recordó al peñanietismo o a los mejores momentos del priismo, en donde “el orgullo del nepotismo” robaba a una magnitud obscena. 

Para evitar cualquier nueva distracción que le represente un nuevo desdén, la presidenta decidió mandar a un corral a los indeseables, que han representado un alto costo político para su gobierno. Pero debido a que ha sido incapaz de concentrar el poder político, Sheinbaum ha permitido que se mantengan en sus puestos. 

Apéndice: Aunque Sheinbaum ha intentado debilitar más a Adán Augusto, este controla al Senado. Esto debido a que no tiene ningún legislador que sea claudista. Y por ello se han doblegado a los designios del exsecretario de Gobernación, quien, en tanto tenga el cobijo de Palenque podrá seguir cobrando en el erario y ser el representante de Morena en el Senado. 

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