Ignacio García columna

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Ignacio García

Julio César Chávez Jr. y el nuevo ridículo de la FGR

El pasado 2 de julio, elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) detuvieron al boxeador mexicano, Julio César Chávez Jr. hijo del legendario pugilista Julio César Chávez, considerado como el mejor boxeador mexicano en la historia. 

Como parte de las redadas que el gobierno de Donald Trump ha implementado para deportar a quienes consideran “nocivos” para su sociedad, los agentes del ICE aprehendieron al pugilista cuya visa de turista expiró en febrero de 2024. 

De manera sorpresiva para la opinión pública mexicana, el polémico boxeador —constantemente comparado con su padre— fue detenido, después de que el gobierno de Estados Unidos lo acusó de formar parte del Cártel de Sinaloa.

Para mayor sorpresa de propios y extraños, Julio César Chávez Jr. tenía una orden de aprehensión solicitada por la Fiscalía General de la República (FGR). Data de marzo del 2023, por los delitos de delincuencia organizada y tráfico de armas. Lo peor es que el boxeador nunca se escondió, por lo cual, resultaba sencillo para las autoridades mexicanas detenerlo. 

Pero el ridículo de la Fiscalía, encabezada por el controversial Alejandro Gertz Manero, inició desde el 2019. En ese año, comenzaron las investigaciones en contra del boxeador tras una serie de denuncias ciudadanas. Estas se relacionaban a sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. 

El fiscal federal se deslindó de sus responsabilidades. Afirmó que el gobierno de Estados Unidos permitió el ingreso del boxeador a esa nación, pese a la orden de aprehensión emitida hace más de año y medio. 

Gertz Manero sostuvo que el gobierno norteamericano le permitió el ingreso con visa de turista. Es el mismo argumento que sostuvo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al reconocer públicamente que desconocía sobre alguna investigación penal contra el boxeador. 

Julio César Chávez Jr., la gloria que no fue 

Julio César Chávez Jr. fue impulsado mediáticamente como el heredero de la fama y grandeza deportiva de su padre. Desde temprana edad, mostró interés en el boxeo. Sin embargo, también continuó con las adicciones que afectaron la carrera deportiva de Julio César Chávez. 

Respaldado por Tv Azteca en sus comienzos, “Junior” fue señalado como el sucesor de su padre. Por el otro lado, Televisa encumbró a Saúl “El Canelo” Álvarez, la joya naciente del pugilismo mexicano. 

Sin embargo, sus constantes escándalos por adicciones a las drogas causaron que paulatinamente perdiera patrocinadores. Aunque después Tv Azteca trató de promocionarlo, sus constantes recaídas provocaron que también le retiraran su apoyo. 

Mientras que la carrera deportiva de “El Canelo” despuntó y se consolidó como una figura internacional, Julio César Chávez Junior no pudo alcanzar la grandeza deportiva. Su prestigio y reconocimiento decayeron, pero su cercanía con el crimen organizado lo posicionaron. 

En tanto que su carrera iba a la baja, el gobierno de Estados Unidos comenzó a investigarlo por presuntos nexos con el crimen organizado. Las indagaciones apuntan que era uno de los principales colaboradores de Néstor Isidro Pérez Salas, alías “El Nini”. Este criminal lo enviaba para golpear a miembros que no cumplían las misiones encargadas 

Así, su carrera como deportista está lejos de compararse con la de “El Canelo” Álvarez, cuya vida pública está relacionada exclusivamente a su labor como deportista de alto rendimiento, por encima de las críticas de sus rivales. 

El fiscal desaparecido 

Aunque las investigaciones contra Julio César Chávez Jr. comenzaron desde hace seis años, Alejandro Gertz, en las esporádicas apariciones públicas que tuvo como fiscal federal en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, nunca mencionó alguna investigación contra el boxeador. 

El fiscal federal tampoco comunicó sobre estas investigaciones a la presidenta de México. Ella, hace unos meses, se reunió con Julio César Chávez padre, quien estuvo encargado de promover a jornada nacional de activación física con una sesión de boxeo para principiantes en el Zócalo de la Ciudad de México. 

En ese momento, o la mandataria mexicana desconocía que existía una investigación contra el hijo, o mantuvieron un acuerdo que el gobierno de Estados Unidos rompió para continuar con la narrativa antiinmigrante. Para la administración de Donald Trump, resulta un punto favorable que incentiva la cacería de los migrantes indocumentados. 

Si Gertz Manero hubiese efectuado su labor como fiscal, al menos habría dado a conocer a la opinión pública las investigaciones. También habría detenido a Julio César Chávez Jr, quien, según sus propios amigos y familiares, constantemente viaja entre Culiacán, Tijuana y la Ciudad de México. 

Así, el gobierno federal nuevamente es ridiculizado por su incapacidad para cumplir con una orden de aprehensión emitida desde el 2023.

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La desconfianza del gobierno de Estados Unidos hacia su homólogo mexicano es cada vez más clara. Después de retirarle la visa a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, así como acusar a los bancos CI Banco, Vector e Intercam por lavado de dinero para el crimen organizado, la administración trumpista ahora atenta contra uno de los personajes más conocidos del ámbito deportivo mexicano. 

En medio de los señalamientos y el desconocimiento que permea sobre el caso, el abogado del boxeador en Estados Unidos, Michael Godstein, dijo que Julio César Chávez Jr. no acudió a la audiencia en Los Ángeles, cuando supuestamente estaba bajo custodia. Esa situación aumenta nuevamente el suspenso en esta nueva historia mediática. 

Apéndice: La presidenta Sheinbaum ha tratado de atajar las críticas para señalar de forma indirecta la responsabilidad de Gertz. Típico a su estilo de invisibilidad, sólo ha aparecido en una ocasión ante los reflectores para negar alguna negligencia de las autoridades mexicanas. 

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