Ignacio García columna

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Ignacio García

Genaro García Luna, la dualidad del policía premiado y el capo  

Nacido en la colonia Romero Rubio, en la Ciudad de México, el 18 de julio de 1968, proveniente de una familia que migró de Michoacán, Genaro García Luna fue reclutado, desde los 12 años, por agentes de la policía capitalina. Debía realizar labores de “oreja” en las calles la alcaldía Venustiano Carranza para ganarse favores económicos, alertando sobre robos y actos de violencia en la zona. 

Apodado desde joven como “El Maldito”, García Luna se ganó la confianza de los jefes policiacos. En tanto, realizó sus estudios de Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, su futuro profesional estaría dentro de las corporaciones de seguridad. 

En 1989 fue reclutado como agente investigador del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Este órgano dependía de la Secretaría de Gobernación (Segob) durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, cuando modificó al organismo de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS): la temida policía política que monitoreó la actividad de los grupos guerrilleros activos en el país y posteriormente se especializó en el combate a bandas de secuestradores. 

Dentro del Cisen, Genaro García Luna estudió la Especialización en Formación y Especialización en Seguridad Pública. Nuevamente ganó la confianza de los altos mandos de la institución que reconocieron su capacidad para perseguir y espiar a los opositores del régimen. 

Su trayectoria 

Durante una década, Genaro García Luna mantuvo un perfil relativamente bajo. Reconocieron su labor en el sexenio de Ernesto Zedillo, pues en 1999 lo incorporaron a la también extinta Policía Federal Preventiva (PFP). Formada por la Policía Federal de Caminos, era una brigada de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y del propio Cisen. 

En ese cargo, fue el coordinador de Inteligencia para la Prevención, encargaba de realizar operaciones basadas en información de inteligencia contra el crimen y brindar apoyo a diferentes entidades del país. Con el inicio de la administración de Vicente Fox en diciembre de 2000, fue nombrado por el ex titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Rafael Macedo de la Concha, como director de Planeación y Operación de la Policía Judicial Federal. 

Pero en ese puesto estuvo efímeramente. En septiembre de 2001, durante el primer informe de gobierno, Vicente Fox anunció la creación de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Su titular sería Genaro García Luna, quien tendría que dedicarse a combatir el secuestro que comenzó a acelerarse en el primer sexenio de la alternancia. Aprovecharía su experiencia en el Cisen para labores de inteligencia. 

Sin embargo, fue en ese periodo cuando Genaro García Luna comenzó a hilar relaciones con los grupos de la delincuencia organizada. Principalmente con el Cártel de Sinaloa, que en ese momento aún mantenía el control de la mayor parte del país, según reveló el informe de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés). 

En su nuevo encargo en la AFI, también tejió relaciones con el Buró Federal de Investigación (FBI). Esa instancia colaboró con las autoridades mexicanas para las labores de inteligencia contra la delincuencia organizada. 

Durante el 2004 se diplomó en Planeación Estratégica por la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM. Aunque inició su carrera policial del PRI, fue con los sexenios panistas cuando Genaro García Luna se encumbró como el jefe máximo de la policía. 

Los problemas de Genaro García Luna  

El primer escándalo público en el que estuvo involucrado fue el montaje de la captura ciudadana francesa Florence Cassez en 2005, difundida en tiempo real por Televisa. Las autoridades señalaron a la francesa de dirigir una banda de secuestradores que operaba en el Estado de México y la Ciudad de México. 

Después de comprobarse que la detención de Cassez y de los integrantes de la banda de los Zodiaco fue un montaje orquestado por el gobierno federal y Televisa, a Genaro García Luna lo señalaron como uno de los principales responsables, pero contó con el respaldo de Fox para mantenerse en el cargo hasta el cierre del sexenio. 

En diciembre de 2006, el gobierno de Felipe Calderón ascendió a García Luna. A modo de premio, quedó como titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), encargándose también de la estrategia del combate a las drogas que inició esa administración. 

El exfuncionario federal alegó que existía una elevada corrupción entre las corporaciones policiacas municipales y estatales. Atribuyó el crecimiento de la violencia a la colaboración de estas dependencias con las bandas delictivas. Conforme avanzó el sexenio de Calderón, cada vez fue más evidente que el objetivo del gobierno federal era eliminar a los adversarios del Cártel de Sinaloa, principalmente “Los Zetas”. Además de los hermanos “Beltrán Leyva” que se enemistaron con Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada en 2009. 

En el juicio realizado en su contra en Estados Unidos, tuvo acusaciones por consolidar relaciones con el Cártel de Sinaloa. El grupo criminal lo recompensó económicamente por su ayuda en eliminar a sus principales rivales. 

Pese a que la violencia se recrudeció en el país, la dependencia encabezada por Genaro García Luna quedó como en una de las instituciones con mayor personal, con más de 36 mil efectivos.  

La impunidad de Genaro García Luna 

Y a pesar de que recibió condecoraciones en otros países, no permitió la crítica de los medios de comunicación. Constantemente mantenía un hermetismo en la corporación sobre su quehacer, pese a las acusaciones de violaciones graves de derechos humanos y promover el denominado sistema de “falsos positivos” que consistió en la fabricación de culpables para aumentar las cifras de detenciones. 

Al finalizar el sexenio de Calderón, las periodistas Anabel Hernández y Lydia Cacho denunciaron que recibieron amenazadas por el exfuncionario federal. Ellas tenían pruebas sobre la relación que el jefe policial tenía con el crimen organizado

Además, el narcotraficante Edgar Valdez Villarreal lo acusó de participar en reuniones con los grandes capos. 

No obstante, el gobierno de Enrique Peña Nieto no abrió ninguna investigación contra Genaro García Luna. El expolicía se retiró de la administración pública para dedicarse al sector privado como director de una empresa de consultoría sobre seguridad, política y economía. Una fortuna personal valuada en millones de pesos era era incongruente con sus ingresos como servidor público. 

Andrés Manuel López Obrador, en las conferencias de prensa mañaneras, también lo acusó de corrupción. Pero tampoco la Fiscalía General de la República (FGR) abrió alguna carpeta de investigación. Fue hasta que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusó de colaborar con el crimen organizado, cuando las autoridades mexicanas comenzaron a indagar. 

El policía y el capo

Tras su detención, ocurrida en diciembre de 2019, se reveló que las acusaciones de las periodistas y los narcotraficantes eran ciertas. El principal colaborador en seguridad de Calderón fue otro capo en la estructura criminal que dejó miles de muertos y desaparecidos en una guerra que no termina. 

Su sentencia de 38 años de prisión -que puede apelarse o disminuir si García Luna acepta ser colaborador de las autoridades norteamericanas- sienta un precedente en la vida política de México. Es la primera vez que un secretario de Estado es capturado y condenado por sus vínculos con el crimen organizado. 

Apéndice: La justicia no provino del sistema penal acusatorio mexicano, sino de Estados Unidos. Los principales capos sentenciados lograron evadir por años a las autoridades mexicanas, evidenciando el pacto de impunidad que permea a las instituciones. 

Las opiniones y análisis de los columnistas no necesariamente reflejan el punto de vista de esta casa editorial.    

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