Ignacio García columna

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Ignacio García

El nuevo amago de Donald Trump a México con los aranceles 

Desde que inició el segundo mandato de Donald Trump el pasado 20 de enero, las amenazas han sido parte de su política internacional, lo cual, fue reiterado el fin de semana pasado, cuando volvió a amagar a México con la imposición de un 30 por ciento de aranceles a los productos mexicanos que ingresen al territorio estadounidense. 

Para el gobierno de Trump, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no ha hecho lo suficiente para enfrentar a los cárteles de las drogas. Desde la óptica norteamericana, el gobierno mexicano permitió la proliferación de los grandes cárteles mexicanos que se han expandido como organizaciones transnacionales con presencia en la mayor parte del continente, así como en otras regiones del mundo. 

La mandataria mexicana cambió la política de seguridad con respecto a su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, sus acciones son insuficientes para cambiar la percepción de Estados Unidos sobre el combate al narcotráfico. 

Los políticos ligados con el crimen organizado

En febrero pasado, el gobierno mexicano envió a 30 líderes del narcotráfico que estaban en cárceles mexicanas como un acto de buena voluntad. En los primeros meses del gobierno de Sheinbaum, se han detenido a más de 30 mil criminales.  

Estas medidas planeaban reducir la tensión y los aranceles a México, pero para Donald Trump esto no es suficiente. Desea algo más: los políticos vinculados con el crimen organizado. 

El gobierno de Trump ha manifestado sus intenciones de tener las cabezas de políticos vinculados con los cárteles de drogas. Ese mensaje quedó reflejado en la cancelación de la visa a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar. También en las evidencias de los nexos del mandatario de Sinaloa, Rubén Rocha, con el Cártel de Sinaloa. 

Sheinbaum se ha rehusado a actuar en contra de los gobernadores. No sólo porque son de su propio partido político, sino porque también representará un alto costo político que impactará al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en las elecciones federales intermedias de 2027. 

Aranceles cada vez más intervencionistas 

Mientras que el gobierno de México ha tratado de sortear las amenazas constantes de aranceles, Donald Trump optó por utilizarlos como una herramienta que demanda la entrega de políticos vinculados con casos de corrupción y nexos con el crimen organizado. 

El gobierno mexicano ha intentado de forma fallida la diplomacia, pero el huésped de la Casa Blanca dejó atrás la diplomacia tradicional. Promueve una contención bajo amenazas permanentes a los países que tienen una mayor dependencia a su economía. 

Estas presiones seguirán en todo el gobierno de Trump. Por otra parte, el costo político para Claudia Sheinbaum puede incrementar en los siguientes meses. Eso, en tanto que la percepción de corrupción de los políticos de Morena aumente, principalmente en los estados con mayor violencia. 

Apenas este fin de semana se confirmó la fuga del exsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, por sus vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Eso deja mal parados tanto Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación de López Obrador, y hoy coordinador de la bancada de Morena en el Senado, y a Carlos Manuel Merino, su sucesor en el gobierno de Tabasco. 

Los distintos reportes de la prensa local documentaban que el Hernán Bermúdez  estaba en una cédula del crimen organizado. Eso derivó en el incremento de la violencia e inseguridad en Tabasco entre 2019 y 2024, periodo que abarcó a los dos exgobernadores mencionados. 

Además, el abogado de Ovidio Guzmán, Jeffrey Lichtman, acusó al gobierno de México de sólo perseguir a Joaquín “El Chapo” Guzmán y a su descendencia, facilitando la impunidad hacia Ismael “El Mayo” Zambada, quien operó como líder del Cártel de Sinaloa. Más allá de la veracidad de estas declaraciones, lo cierto es que se ha evidenciado la cercanía de las autoridades mexicanas con los grupos criminales. 

Donald Trump contra los gobiernos de izquierda

Donald Trump está en contra de los gobiernos emanados de la izquierda. Para ello, busca desestabilizarlos por medio de medidas arancelarias, como la reciente amenaza a Brasil. El republicano amagó con imponer aranceles a esa nación por el juicio que inició la administración de Luiz Inácio Lula da Silva en contra de su antecesor Jair Bolsonaro. 

Aunque anteriormente Trump justificó las políticas arancelarias para controlar la migración o el flujo de fentanilo. En esta ocasión lo hace abiertamente en contra de los gobiernos progresistas. Pretende que América Latina se vuelque a favor del populismo conservador que encabeza. 

Así, diferentes asesores de Trump también contemplan la posibilidad de debilitar a los gobiernos de izquierda en América Latina. Como el caso de Gustavo Petro en Colombia o Gabriel Boric en Chile, mientras que aplaude las acciones del “dictador más cool del mundo”, Nayib Bukele, en El Salvador. 

Los aranceles pro conservadurismo de Donald Trump hacia México 

En México, hasta el momento, no se ha observado una medida intervencionista directa por parte del gobierno de Trump. No obstante, mantiene cercanía con personajes conservadores sumamente cuestionados como Eduardo Verástegui. Así como del empresario Ricardo Salinas Pliego, quien patrocinó una reunión de gala en Washington durante su toma de protesta. 

El empresario, acusado de deber más de 74 mil millones de pesos en impuestos, se ha caracterizado por mostrar su hedonismo, misoginia, machismo y libertarismo. Es un personaje que en cada publicación en redes sociales muestra la peor cara de la riqueza, entre quienes se sienten y saben intocables por un sistema suprimido al poder económico. 

Por ello, no es de extrañar que tengan cercanía ideológica. Donald Trump, entonces, puede seguir empleando los aranceles como una herramienta para presionar al gobierno de México. Esto, ante los comicios federales intermedios de 2027, cuando Morena tendrá su primera gran prueba electoral en la actual administración federal. 

Así, en tanto la corrupción y el problema de inseguridad no se resuelva, las presiones arancelarias seguirán latentes. Las acciones del gobierno de Trump pueden servir para desestabilizar a la economía mexicana, que dada la asimétrica relación económica entre ambos países, no pueden responder con la misma fuerza. 

Apéndice: Si bien las amenazas arancelarias de Trump cada vez tienen menos impacto en las bolsas financieras del mundo, por constantemente contradecirse, México tiene que pagar aranceles del 25 por ciento a los productos que no forman parte del T-MEC, así como al aluminio y acero que ingresa a la Unión Americana. 

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