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Huitzila Moxopan Moyotla es el nombre completo de una comunidad de Tizayuca enclavada en la frontera entre Hidalgo y el Estado de México. 

Los pobladores hablan de Huitzila con el corazón. Para ellos, su hogar mucho más que un nombre en un mapa. Es un lugar que guarda siglos de historia y un espíritu de resiliencia cultural que ellos empeñan en mantener vivo por ser uno de los pueblos originarios de esta franja conocida por sus altos índices de violencia.  

No es como en mi caso, que llegué a vivir a Tizayuca a los 12 años porque mis padres solamente vieron una oportunidad y no tuve otra opción que seguir el rumbo que ellos decidieron.  

Después de tanto tiempo llegué a conocer más de la región, llegando a esta comunidad de Huitzila. Es una en la que cada uno de sus habitantes comparte algo que yo no pude formar, una identidad comunitaria. 

Huitzila, la comunidad de Hidalgo llena de orgullo que resiste al olvido
Huitzila, la comunidad de Hidalgo llena de orgullo que resiste al olvido. Credit: Especial

La postal de un pueblo viejo en Hidalgo

Huitzila es la postal de un pueblo viejo, donde su plaza principal es punto de reunión de pobladores que se juntan para platicar a lado de puestos de comida y tiendas de abarrotes. Ahí también está su juzgado, una oficina relacionada a la distribución de agua y unos separos. La Plaza está decorada con unos portales traídos de Tizayuca en 1978. 

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Una de las tiendas más antiguas está frente a dicha plaza, una suerte de tienda de abarrotes que también vende debidas alcohólicas.  

Durante los fines de semana, se llena de personas que van por micheladas y “azulitos”, la mayoría personas que pasan por la zona desde Tizayuca o el Estado de México, algunos con aires de turista y otros con “facha” de jóvenes lugareños. 

Un pueblo con un origen anterior a Tizayuca 

Esta tierra existía antes de que Tizayuca fuera siquiera un proyecto. Jesús Arrieta Benavides, conocedor de la historia local, me recibe con la mirada encendida de quien sabe que custodia un legado.  

Basándose en documentos históricos, explica que esta comunidad existía desde el año 1000, bajo el nombre de Moxpan Moyotla. Para 1379, cuando nació en la región el segundo tlatoani mexica, Huitzilihuitl, el sitio ya era conocido como Huitzila Moxpan Moyotla. Con el tiempo, se redujo a Huitzila, que en náhuatl significa “lugar entre colibríes”. 

El relato se enriquece con la historia de un hallazgo inesperado. Un baúl, descubierto en 1993, contenía documentos y artefactos que confirmaban la extensión de Huitzila en tiempos en los que Hidalgo aún formaba parte del Estado de México. Localidades como Santa María Ajoloapan, Reyes Acozac y parte de Xolox fueron territorios que alguna vez formaron parte de Huitzila y que en la actualidad pertenecen a Tecámac y Hueypoxtla, municipios del Estado de México. 

Los intentos por documentar estos hechos no satisfacen a sus habitantes por la falta de rigor. Investigadores publicaron parte de su historia en un libro, “pero no investigaron lo suficiente”, lamenta Jesús Arrieta.  

Poco me había puesto a pensar en la importancia de la identidad, la forma en que nos aferramos a una cultura, principios y valores comunitarios. 

La historia de una campana 

Como parte de un recorrido, avanzamos hacia la iglesia del pueblo, cuya historia se entrelaza con la parroquia del Divino Salvador en Tizayuca, pues los pobladores de Huitzila donaron terrenos para la construcción de la parroquia tizayuquense.  

Además, Tizayuca tiene una deuda no reconocida con Huitzila. Hace décadas, la campana de la iglesia de Huitzila quedó severamente deteriorada, impedida de emitir el hermoso sonido que encantaba a la comunidad. 

Durante su reparación, Florencio Alemán y otro poblador la entregaron en custodia a la parroquia de Tizayuca, pero jamás regresó. Se dice que la fundieron para crear la actual campana de dicha parroquia. 

Huitzila, la comunidad de Hidalgo llena de orgullo que resiste al olvido
Iglesia de Huitzila. Credit: Especial

La iglesia de Huitzila instaló otra campana, cuyo sonido es apenas un fantasma de la original. Al hablar del tema, Jesús Arrieta replica la nostalgia transmitida por pobladores que alcanzaron a escuchar el sonido original. 

El sonido era único, inconfundible. Cuando la fundieron con otros metales, perdió su pureza.” 

Cada metro de Huitzila tiene un origen perfectamente trazable. El camino que une a dicha comunidad con la ciudad de Tizayuca fue trazado con yuntas de bueyes que partieron simultáneamente desde cada iglesia hasta encontrarse en el punto medio con una precisión que hoy parece imposible.  

De eso apenas queda el polvo. Parte de aquel sendero quedó desvanecido por el crecimiento industrial y la expansión de la cuenca lechera. 

Una comunidad orgullosa de Hidalgo

La historia de la campana puede significar poco más que la pérdida de un sonido. Mientras la cuentan, se siente un ligero resentimiento y orgullo. Sobre todo, al mencionar que el sonido actual de la campana de Tizayuca, presuntamente fundida con la de Huitzila, no tiene comparación con el sonido original. Es un recelo equivalente al de un niño que perdió su juguete favorito y que ve a otro jugar con uno parecido pero pintado de otro color. 

Como mencionamos, dicha comunidad es más longeva que la cabecera municipal, y sus pobladores muestran mucho orgullo al contar cada parte de la historia de sus tierras.  

A pesar de nunca pronunciarse contra Tizayuca, hay una notable preocupación por querer demostrar que ellos también tienen mucho que dar. Algo contrario a la vorágine de violencia que es Tizayuca. En esta ciudad cuna la mayoría de su población debe trasladarse a diario para trabajar en Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo. 

Pasar por estas calles deja una sensación de estar en un punto no reconocido donde comulga la antigüedad de un viejo pueblo y la modernidad de los fraccionamientos tizayuquenses. Me encuentro en un pueblo olvidado y preocupado. 

La preservación del Náhuatl 

Preservar la identidad de Huitzila es una de las principales labores de quienes hoy la habitan. La regidora del Partido Verde, Juana Escalona, lo sabe bien y por eso le preocupa la falta de interés de las nuevas generaciones en mantener ese legado. 

Si no nos sentamos a escuchar a los mayores, la memoria se pierde.” 

Como habitante de dicho pueblo y presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas del Ayuntamiento de Tizayuca, ha redoblado esfuerzos por impulsar el náhuatl, la historia, las costumbres y la voz de los ancianos que forman parte de un tejido frágil que, con voluntad y trabajo, se niega a romperse. 

Este también es el trabajo de Cornelio Flores Santos, un hombre que llegó hace 35 años y trabajo en la Secretaría de Educación Pública como oficial de Servicio y Mantenimiento.  

Con orgullo en la mirada, cuenta que nació en Santa María, Huautla, donde el español le fue impuesto en la escuela. Maestros castigaban a quienes hablaban náhuatl, su lengua materna. Su familia siguió practicándola en casa, casi como si fuese una actividad prohibida. 

Actualmente, Cornelio Flores brinda clases de náhuatl en el auditorio de la comunidad. Enfoca sus lecciones en la pronunciación y escritura del náhuatl, siendo esto último lo más complicado para la mayoría de sus alumnos. 

Hablar náhuatl es un orgullo y una conexión con nuestras raíces.” 

Entre los abundantes relatos, destaca el de una niña que representó a su escuela en un evento escolar, hablando en náhuatl. Su abuela le enseño esta lengua por necesidad, para que su nieta la ayudara a traducir a los doctores en consultas médicas.  

Conscientes de ello, un grupo de vecinos tomó la iniciativa de buscar clases de náhuatl, tratando de llevar esta práctica que ya existía en Pachuca.   

La regidora Juana Escalona gestionó la llegada de Cornelio Flores. En poco tiempo iniciaron las sesiones. Ahora, con manual en mano y dos clases completadas, los alumnos avanzan en su aprendizaje. 

Hablar con cada uno de los habitantes de Huitzila me hace pensar en el sentido de pertenencia a un lugar del que carezco. Ellos habitan en un espacio que quiere ser visto, un lugar que quiere conservarse. 

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Reportero Isaac Vidal

Isaac Vidal

Fotógrafo y periodista con pasión por capturar historias a través del lente y las palabras. Documentar momentos clave y narrar la realidad desde una perspectiva única. Mi trabajo busca conectar al...