La semana pasada, oficialmente la agrupación política derivada de “Marea Rosa” presentó su solicitud oficial ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para convertirse en partido político. Los expriistas, expanistas y experredistas que se agruparon en el nuevo movimiento lo bautizaron como “Somos México”, una supuesta alternativa distinta para el electorado en 2027.
El nuevo partido político será presidido por el experredista Guadalupe Acosta Naranjo, quien se ha jactado de defender la democracia. Y ante el agotamiento del modelo de los partidos tradicionales, decidió crear un nuevo instituto político que se consolide como la principal oposición al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Sin definirse ideológicamente—precisamente por la ausencia de un verdadero proyecto político–, Somos México surge como una contranarrativa a la que ha establecido el gobierno de la autodenominada “cuarta transformación”. Y con ello intentar arrebatarle votos tanto al casi extinto Partido Revolucionario Institucional (PRI) como al famélico Partido Acción Nacional (PAN).
Entre los perfiles que conforman la nueva agrupación, integrada por personajes reciclados, se encuentra el exgobernador panista de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia. Así como el exdirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, uno de los principales impulsores del llamado “Pacto por México”. Y Jorge Carlos Díaz Cuervo, rector de la Universidad de La Libertad de Ricardo Salinas Pliego, entre otros.
Los mismos, pero sin capital político
En la reciente asamblea que celebró el nuevo partido político, que recoge los colores de la llamada Marea Rosa, aparecieron otros perfiles que habían desaparecido de la escena pública durante años. En la actualidad no tienen capital político de peso, como los exprocuradores de la República del sexenio de Carlos Salinas de Pliego, Ignacio Morales Lechuga y Diego Valadés Ríos.
También se encuentran exfuncionarios de la administración de Vicente Fox como el excanciller Jorge Castañeda y el exvocero presidencial Rubén Aguilar, cercano recientemente a Humberto Moreira en el PRI. Asimismo, aparecen perfiles del sexenio de Felipe Calderón como Consuelo Sáizar, expresidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Arturo Sarukhán, exembajador de México en Estados Unidos; Heriberto Guerra, exsecretario de Desarrollo Social (Sedesol). Así como José Luis Luege, extitular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y Guillermo Valdés, exdirector del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen).
De la misma manera, se desprende del gobierno de Enrique Peña Nieto a Enrique de la Madrid, exsecretario de Turismo (Sectur) e hijo del expresidente de México, Miguel de la Madrid. Quien además intentó competir por la candidatura presidencial por la coalición entre el PRI y el PAN, que ganó Xóchilt Gálvez.
Los perfiles “independientes” que no fueron independientes
En el Consejo Consultivo de Somos México está conformado por personajes que se asumieron como independientes, pero que finalmente demostraron que no lo eran. Entre estos perfiles se encuentran los exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Margarita Ríos Farjat, propuesta por el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Así como José Ramón Cossío Villegas y Javier Láynez Positek, cercanos al expresidente Ernesto Zedillo.
Está el expresidente del INE, Lorenzo Córdova, quien fue uno de los principales críticos del gobierno de López Obrador. De la misma manera, está Federico Reyes Heroles, exasesor de la expresidenta de la SCJN, Norma Piña. Y la exembajadora de México en Washington impulsada por López Obrador, Martha Bárcenas.
Asimismo, está Jacqueline L´hoist, directora de la Unidad de Género en México de Grupo Salinas. Esto pese a que Ricardo Salinas Pliego ha sido uno de los personajes más misóginos que abiertamente ha expresado comentarios machistas en las redes sociales.
Como cualquier partido político, debe estar legitimado por un grupo de intelectuales que valide al mismo, como Roger Bartra y Francisco Valdés Ugalde. Los cuales, previamente animaron la candidatura de Xóchitl Gálvez a la presidencia de la República para recuperar “la democracia perdida”.
Además, aparecieron perfiles de personas que desfilaron por los medios de comunicación. Se han autonombrado como periodistas, pero decidieron abiertamente inclinarse por un movimiento político. Esto vulneró los principios de objetividad e imparcialidad que deben primar en la labor informativa, como Lázaro Ríos, Francisco Calderón, Beatriz Pagés y Adriana Pérez Cañedo.
La expresidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), María del Carmen Alanís, también integra el Consejo Consultivo de Somos México. Así como el expresidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Juan Pablo Castañón.
Un partido sin ideología
En México los partidos políticos se han vuelto corporaciones privadas que sirven a determinadas cúpulas. Sus modelos de representación social se han desvanecido a través de una supuesta visión pluralista sin autodefinirse en una corriente ideológica política.
Ante el descrédito de los partidos políticos tradicionales que asumieron una posición política clara, los nuevos institutos políticos han tratado de deslindarse de sus intenciones ideológicas. Como es el caso de Movimiento Ciudadano (MC) que no se percibe ni de izquierda ni de derecha. Sino que se vincula supuestamente con la “socialdemocracia renovada”.
La fórmula de MC ha sido relativamente exitosa en un país poco politizado con escasa conciencia social. Por lo cual ha tenido un impacto positivo entre los jóvenes a través de “influencers” que ridiculizan la labor política y tratan de relacionar que la popularidad está vinculada con la capacidad de gobernar y administrar al Estado. Y por ello se han observado casos tan patéticos como el de Samuel García en Nuevo León.
Así, Somos México pretende emular este modelo en la sociedad mexicana, al tratar de calificar a Morena como representante de la izquierda—aunque no lo sea y se vincule directamente a un sistema populista nacionalista—y con ello atraiga al electorado que verdaderamente esté en contra de la corriente izquierdista o incluso integrar a la izquierda en sus filas.
A diferencia de otros países, en donde los partidos políticos tienen una mayor claridad ideológica, en México la ausencia de una declaratoria plural y abierta de intenciones políticas no necesariamente se vincula a las necesidades del electorado. Esto se debe a que el modelo pragmático que ha caracterizado a la clase política ha integrado en una sola la función de los partidos.
Gatopardismo en los partidos políticos
Con ello, la ciudadanía concibe que los partidos políticos no tienen diferencias marcadas entre sí. El gatopardismo que ha caracterizado a los actores políticos en la conformación de distintos partidos políticos impide delinear las fronteras entre sí. Por lo cual Somos México no representa una opción verdadera para el electorado que busca una propuesta refrescante en el contexto político actual.
El nuevo partido tiene el desafío de sobrevivir a su primer gran reto electoral el próximo año. La fuerza casi hegemónica que ha mantenido Morena desde 2018 ha causado la extinción del PRD y irrelevancia pública tanto del PRI como del PAN.
La presencia de figuras políticas que no tienen capital político para aportar obstaculiza que esta fuerza alcance sus objetivos de competir por la presidencia de la República en 2030. Mientras que la gama de opciones políticas se homogeneiza en la práctica y se diversifica en la teoría.
Apéndice: El pragmatismo de este nuevo movimiento político se ve reflejado en la decepcionante intención de aliarse con el PRI y el PAN en las elecciones presidenciales de 2030 para intentar derrotar a Morena, aunque esto vuelva a convertirlos en un PRD 2.0 pero de color rosa.
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