Ignacio García columna

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Ignacio García

El riesgo del fin de la OTAN

Donald Trump volvió a amagar con una anexión de Groenlandia ignorando que es parte de la OTAN. Desde que arribó a la Casa Blanca hace casi un año, el presidente de Estados Unidos ha amagado con una serie de intervenciones en el mundo para expandir la presencia de la Unión Americana ante las políticas anexionistas que han implementado Rusia y China.

El mandatario norteamericano ha dicho que Groenlandia es un sitio estratégico para Estados Unidos. Desde Washington la posibilidad de anexar este territorio perteneciente a Dinamarca es viable, aunque esto traiga consigo una serie de disputas con la Unión Europea y, principalmente, con la Organización de Tratado de Atlántico del Norte (OTAN).

Después de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que provocó el derrocamiento de Nicolás Maduro, el inquilino de la Casa Blanca se envalentonó y afirmó que el siguiente objetivo es la anexión de Groenlandia por los medios que sean necesarios. Estas declaraciones han causado incertidumbre entre la comunidad europea por una nueva misión militar en la isla.

El gobierno de Dinamarca ha recalcado abiertamente que no están dispuestos a desprenderse de Groenlandia. La primera ministra de esa nación, Mette Frederiksen, se ha negado a vender el territorio y amagó con el fin de la OTAN si Estados Unidos decide anexarse la isla.

Según Trump, Groenlandia no cuenta con protección militar ante las intenciones anexionistas de China y Rusia. Esto obliga, según la mirada norteamericana, a que se garantice la hegemonía del imperialismo estadounidense, con un territorio que pretenden obtener de cualquier forma.

La Unión Europea sin oponerse ante el imperialismo

La primera ministra danesa parece sola para defenderse de los intereses norteamericanos. La Unión Europea ha tenido una tibia respuesta ante las declaraciones de Trump al asegurar que es un territorio perteneciente al continente y por ello a la soberanía de Dinamarca.

En el corazón del ártico, Groenlandia se asoma como el escenario idóneo para las políticas intervencionistas de Estados Unidos por la abundancia de recursos naturales que están disponibles con el deshielo causado por el cambio climático.

Para Trump, si Estados Unidos no se anexa a Groenlandia, Rusia o China lo harán, y pondrán en duda el liderazgo internacional de la Unión Americana. En tanto, Gran Bretaña, Alemania y Francia han respondido tibiamente con comunicados en los que no pretenden enfadar a Washington.

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Por su parte, algunos líderes europeos han tratado de suplicarle a Trump que no intente anexarse Groenlandia. El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha dicho que los europeos han sido aliados leales de Estados Unidos en los últimos años. Asimismo, lo han acompañado en las guerras emprendidas en Irak y Afganistán, tratando de apaciguar al mandatario republicano.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado que Groenlandia no está a la venta y no se puede anexar a Estados Unidos. Sin embargo, la representante del organismo continental no ha logrado contar con una respuesta enérgica ante las amenazas de Washington.

Estados Unidos ha dejado de tratar a la Unión Europea como un socio comercial confiable. Para Trump, ha sido innecesario el apoyo económico que ha dado el gobierno norteamericano. Por ello ha obligado a la OTAN a incrementar el gasto militar en al menos el cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) anual para defenderse ante las amenazas rusas.

Sólo España se ha rehusado a elevar su gasto militar en tal magnitud. El gobierno de Pedro Sánchez ha referido que sólo podrá destinar el 1.2 por ciento del PIB para rearmarse, debido a que esto podría elevar la inflación en la nación, pero Trump ha amagado con más aranceles por negarse a esta medida.

¿El fin de la OTAN?

La OTAN nació en 1949, durante el contexto de la Guerra Fría, en la cual Estados Unidos pretendía mantener alineados a los países del Hemisferio Occidental ante el avance de la “cortina de hierro” que había impuesto la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos optó por conformar un grupo estratégico que garantizaba la protección de todos los socios ante cualquier intento de invasión soviético. Es decir, si los soviéticos invadían a un miembro de la OTAN todos los demás socios estaban obligados a defenderlo.

La respuesta soviética fue el Pacto de Varsovia, creado en 1955, con lo cual el mundo se dividió en dos principales bloques. Con la caída de la Unión Soviética, también se disolvió el Pacto de Varsovia y varios de los antiguos miembros pidieron su anexión a la OTAN que se fortaleció con la nueva hegemonía estadounidense.

Desde el siglo XIX, Estados Unidos manifestó sus intenciones de anexarse Groenlandia. Tras la compra de Alaska a Rusia, el gobierno norteamericano propuso comprar la isla más grande del mundo a Dinamarca. No obstante, el acuerdo nunca se concretó, aunque en su momento Washington comprometió un intercambio con Dinamarca de Filipinas a cambio de la isla ártica.

Posteriormente en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, el entonces presidente de Estados Unidos, Harry Truman, ofreció a Dinamarca más de cien millones de dólares en oro por la isla. Sin embargo, el gobierno danés se negó.

Si el principal socio de la OTAN decide intervenir militarmente en el socio más pequeño de la misma. Esto obligaría a una respuesta de defensa del resto de los miembros, lo que podría desencadenar en el fin del organismo internacional.

Estados Unidos se mantiene en Groenlandia

Desde 1941, Estados Unidos mantiene una base militar en Groenlandia. Esto como parte de un acuerdo con Dinamarca en el contexto de la Segunda Guerra Mundial para evitar el avance del régimen nazi. La isla, que incluso es más grande que México, es uno de los objetivos estratégicos de la Unión Americana. Esto debido a que también le permite observar desde cualquier parte del mundo dónde se lanza un misil que puede ser ejecutado por Rusia o China.

Con apenas 56 mil habitantes, Estados Unidos considera que es más fácil persuadir a la población local para que decida integrarse a la Unión Americana. No obstante, los groenlandeses se consideran a sí mismos como integrantes de una comunidad autónoma. No se perciben como ciudadanos de segunda como ocurre con los puertorriqueños que no tienen los mismos derechos que el resto de los ciudadanos de esa nación.

Los norteamericanos desean mantener la presencia de su base militar y mantener la ventaja que tienen ante Rusia y China. Su capacidad de respuesta les permite interceptar cualquier posible ataque de misiles intercontinentales que se lancen hacia las ciudades estadounidenses.

El éxito de la intervención militar norteamericana en Venezuela sin ninguna consecuencia de la comunidad internacional ha ensoberbecido a Trump. El presidente ahora dirige su mirada hacia un territorio que forma parte de la OTAN y el fin de la reconfiguración de las naciones occidentales tras la Segunda Guerra Mundial.

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Apéndice: La última opción que tiene Trump para evitar la fractura de la OTAN sería impulsar una plena independencia de Groenlandia de Dinamarca, con lo cual mantendría el control de la isla sin que esto repercuta en una fractura real en las relaciones entre los socios del organismo internacional.

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