Ignacio García columna

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Ignacio García

Gertz Manero, desechado y exiliado  

Alejandro Gertz Manero renunció a la Fiscalía General de la República (FGR) la semana pasada. Después de más de siete años de gestión al frente de la máxima institución procuradora de justicia en el país, el ahora embajador fue removido por presión de Palacio Nacional, ante su escasa colaboración en la agenda de seguridad. 

Desde su llegada a la nueva FGR—que sustituyó a la extinta Procuraduría General de la República (PGR)—, Gertz Manero se convirtió en un personaje ajeno a la mirada pública. Sus apariciones esporádicas ante los medios de comunicación y la nula resolución de los crímenes evidenciaron una ausencia sistemática del exfiscal. 

Entre los propios seguidores del ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador, la decisión de postular a Gertz Manero fue un error. Los más cercanos a la autollamada “cuarta transformación” cuestionaron la decisión del exmandatario federal. Quien lo candidateó en 2019, debido a su pasado oscuro, vinculado con la corrupción. 

Acomodaticio, Gertz Manero utilizó a la FGR para armar diferentes expedientes judiciales para conformar diferentes acuerdos políticos. No por nada se dio a conocer que existían indagatorias hacia los personajes más encumbrados del morenismo, a cambio de su silencio para continuar con sus operaciones secretas en la fiscalía. 

Sin embargo, desde el inicio de la administración de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la gestión de Gertz Manero estaba en duda. La mandataria federal deseaba colocar a alguien cercano que había colaborado con ella durante su gobierno en la Ciudad de México, como Ernestina Godoy. Pero la herencia de López Obrador le impidió llevar a cabo ese movimiento. 

La gota que derramó el vaso 

En los últimos días han circulado diferentes versiones sobre la razón por la cual abruptamente Alejandro Gertz Manero decidió “renunciar” a la FGR y convertirse en “embajador de un país amigo”. Las principales relacionan las filtraciones de expedientes judiciales a la prensa. Otras que lo involucran directamente con investigaciones relacionadas con personas cercanas al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch. Y la última con la vinculación de Raúl Rocha, copropietario de Miss Universo, como testigo colaborador en la red de narcotráfico que formó parte. 

Todas estas causas parecen ser ciertas en la trayectoria oscura de Gertz Manero. No se puede excluir ninguna, por el contrario, se suman las tres y se anexa una más como fue la presión social en los últimos días por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. El exfiscal no colaboró directamente con el gabinete de seguridad de Sheinbaum y esto molestó demasiado en Palacio Nacional. Ya que es altamente probable que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) pierda la gubernatura de Michoacán en 2027. 

Estos factores habrían acelerado la salida de Gertz Manero, quien terminaba constitucionalmente su función en 2027. Así, Sheinbaum se deshizo de un personaje que era poco colaborativo y tendrá el pleno control de la FGR con Ernestina Godoy, quien le rendirá absoluta lealtad como sucedió en la Ciudad de México. 

El regalo a Gertz Manero es haberle otorgado una embajada, pese a su avanzada edad. Ya que su salida negociada le permite seguir viviendo del erario sin haber entregado resultados en su prolongada gestión al frente de la fiscalía federal. 

Sheinbaum-Godoy, una dupla de concordia  

La presidenta constantemente ha señalado que la autonomía e independencia de las fiscalías ha evitado que cumplan con su deber de garantizar el acceso a la justicia. Desde su visión, la centralización de las fiscalías facilita la colaboración entre el Ejecutivo con la procuración de justicia, para que no existan diferencias políticas como ha sucedido en algunos estados, donde los fiscales fueron propuestos por gobernadores de otros partidos y dificultan las operaciones de los nuevos mandatarios estatales. 

Este discurso se fortalece con la incorporación de Ernestina Godoy. La exfiscal de la Ciudad de México colaboró durante los cuatro años en los cuales Sheinbaum estuvo al frente de la capital del país. La colaboración que mantuvieron le permitió actuar coordinadamente con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, encabezada por Omar García Harfuch. 

Así, Sheinbaum vuelve a tener en los principales puestos estratégicos del gabinete de seguridad a personas de su entera confianza. Washington ve a García Harfuch como un funcionario eficiente. Mientras que Gertz Manero tiene señalamientos por actos de corrupción en la FGR, desde la visión de Estados Unidos. 

Aunque Godoy incurre en prácticas de nepotismo, dado que varios de sus familiares trabajan en diferentes áreas de la administración pública federal. Para Sheinbaum es fundamental tener alineada a la FGR para tener el control real de los expedientes judiciales que se han configurado para centralizar el quehacer de la institución. 

La exfiscal capitalina, también cuestionada por fabricar delitos en su gestión en la Ciudad de México, podrá replicar estas prácticas, pero ahora en la FGR, ahora en favor de Sheinbaum. Y con ello evitará las constantes ausencias de un fiscal que era reacio a responder las preguntas de los periodistas. 

Gertz, el oscuro acomodaticio 

Formado en la escuela de espionaje de la extinta PGR y que formó parte de la famosa operación Cóndor en 1976, en la gestión de Luis Echeverría Álvarez, Alejandro Gertz Manero aprendió el uso faccioso de las instituciones públicas para fines políticos. 

Esto le permitió trabajar años después como secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México en la gestión de Cuauhtémoc Cárdenas. En la gestión del experredista tuvo que resolver el homicidio del presentador de televisión, Paco Stanley. Pero nunca entregó una respuesta convincente a la opinión pública sobre este caso. 

No obstante, en el inicio de la administración de Vicente Fox, nombraron a Alejandro Gertz Manero secretario de Seguridad Pública federal. En su gestión empoderó a Genaro García Luna, quien ocupó la titularidad de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI). Aunado a que la prensa ha referido que negoció con los cárteles de las drogas para garantizar la llamada “paz narca”. 

Pese a haber trabajado en las gestiones de Cárdenas y Fox, Gertz Manero se volvió a acomodar para convertirse en un aliado de López Obrador. Una de las razones por las cuales lo postularon como fiscal federal en 2019 fue el conocimiento sobre la extinta PGR. 

En los casi ocho años en los que estuvo al frente de la FGR, lo acusaron de tráfico de influencias y corrupción. Así como de utilizar a la institución para perseguir a Alejandra Cuevas y Alejandra Morán por el fallecimiento de su hermano Federico Gertz Manero en 2015. 

Se enfrascó en una disputa con el exconsejero jurídico de la Presidencia de la República, Julio Scherer Ibarra, otro personaje corrupto de la 4T. Quien lo acusó de tráfico de influencias, asociación delictuosa y coalición de servidores públicos. Pero la batalla la ganó el exfiscal y el exconsejero salió del gobierno. 

Utilizó su cercanía con María Elena Álvarez Buylla, entonces titular del extinto Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (Conahcyt), para no solo ser integrado al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), después de intentarlo durante 11 años y no lograrlo por su patética producción académica, sino que fue ubicado en el nivel III del sistema. 

Además, se ha evidenciado una serie de propiedades de lujo tanto en México como en otros países. Lo cual no corresponde a sus ingresos como servidor público. Pero todo esto lo exoneró la 4T para exiliarlo a una embajada y no causar más problemas políticos. 

Apéndice: Otro personaje que formaba parte de la lista para suceder a Gertz Manero es el polémico expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar, tristemente célebre por su absoluta sumisión dogmática a la 4T. 

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