Ignacio García columna

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Ignacio García

Los excesos de la izquierda que no es de izquierda  

Han transcurrido 11 años desde que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se convirtió legalmente en partido político. Su base ideológica, según establecen sus propios estatutos, se basa en la izquierda. Esto sin definir teórica ni conceptualmente un término que en las Ciencias Sociales ha sido parte de un debate sostenido. 

Sin aclarar lo que es la izquierda, el partido fundado por el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fijó su lucha política a favor de las clases más desprotegidas, los pobres y los más olvidados. En este grupo social, donde encontró a la mayoría de sus electores, promovió la austeridad, la eliminación del despilfarro y los excesos que tanto habían caracterizado a la clase política mexicana tradicional. 

El tabasqueño en sus constantes recorridos por las diversas plazas públicas del país, criticó los derroches que incurrieron los gobernantes emanados de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) y supuestamente aisló a su movimiento de ese tipo de intenciones banales. 

Sin embargo, a diez meses de haber dejado el poder presidencial, las caras más visibles del morenismo, quienes supuestamente se comprometieron a seguir con esa forma de vida, dejaron ver sus peores vicios. Su imperante necesidad de despilfarrar y gastar recursos económicos en sus lujosos viajes en el extranjero es una clara traición a los principios en los que se asume el movimiento autodenominado “cuarta transformación”. 

El presidente de la Cámara de Diputados federal, Sergio Gutiérrez Luna; el senador morenista, Gerardo Fernández Noroña. Así como el secretario de Educación Pública federal (SEP), Mario Delgado; y más recientemente el hijo del expresidente de México y actual secretario de Organización del partido guinda, Andrés Manuel “Andy” López Beltrán. Ellos son ejemplos del despilfarro, excesos y lujos que contrastan con el discurso que tanto pregonó su llamado líder moral. 

Los familiares incómodos de AMLO 

Cuando López Obrador era presidente de México, criticaba la corrupción y los excesos del círculo familiar más cercano de sus antecesores. Constantemente evidenció a Raúl Salinas de Gortari como el hermano incómodo de Carlos Salinas de Gortari. Señalado por la adquisición de múltiples casas y negocios al amparo del poder; el escándalo del “toalla gate” de Martha Sahagún. Y los negocios que tuvieron sus hijos, los Bibriesca, en el sexenio de Vicente Fox; los beneficios a Luisa María Calderón en el gobierno de su hermano, y los privilegios de los hijos “nepobaby” de Enrique Peña Nieto. 

Todos estos personajes fueron parte de las clases de “moral” que dictaba López Obrador desde Palacio Nacional. Como si ese tipo de expresiones hubiesen terminado con él en el poder. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario, pues los hijos del expresidente también evidenciaron su particular gusto por el dinero y los privilegios. 

Los hijos de AMLO

El primero de los hijos exhibidos fue José Manuel López Beltrán, quien sin una trayectoria laboral como abogado vivió en la llamada “casa gris” en Houston, Texas. Propiedad de uno de los ejecutivos de Baker Hughes, empresa que tenía contratos millonarios con Petróleos Mexicanos (Pemex) en el sexenio pasado. Aunque de manera patética, el hijo mayor del exmandatario afirmó que solo rentaba el inmueble. 

Los hijos de López Obrador también se beneficiaron de la construcción del Tren Maya, al asignar contratos millonarios a las empresas de sus amigos, principalmente en el caso de Gonzalo López Beltrán, el menor de los López Beltrán, denominado por una serie de audios filtrados como “Bobby” para apoyar a los empresarios. 

El único de los hijos de López Obrador que decidió dedicarse a la política fue Andrés Manuel López Beltrán, quien se desempeña como secretario de Organización de Morena. Y que recientemente fue captado en un lujoso hotel en Tokio, Japón,  tomando vacaciones. Un hecho que generó malestar social por la hipocresía que había caracterizado a los herederos de la llamada “austeridad republicana”. 

Incluso, evidenciando su pésimo manejo en redes sociales, publicó una carta en la que justificó sus excesos al atribuirlos a su derecho a vacaciones. Y así deslindándose completamente del proyecto que promovió su padre. Pues implícitamente deja entender que en ese periodo de descanso puede dejar de simular su pobreza franciscana y gastar como cualquier político. 

La contradicción de Beatriz Gutiérrez Muller

Además, Beatriz Gutiérrez Muller, esposa del expresidente y principal crítica de los “agravios” que cometió España contra México hace 500 años, solicitó la nacionalidad “de los colonizadores” para radicar junto con el hijo de ambos en ese país. Esto ridiculiza todas las exigencias de López Obrador para pedirle a España que se disculpara por la conquista. 

Así, mientras el expresidente dijo que podría vivir solo con un “par de zapatos” como sus únicas pertenencias y con 200 pesos que tenía en la cartera, sus hijos exhiben que siguen siendo los mismos materialistas “nepobabys” que tanto criticaban a los hijos de Fox, Calderón y Peña Nieto. 

La izquierda que no fue  

Si bien no existe consenso general sobre la definición de la izquierda política, algunas de las características coincidentes respecto a este modelo radican en la igualdad. Es decir, que los gobernantes no tendrían que formar parte de las élites que tanto control y sumisión provocan a la población. No obstante, el supuesto partido que encarna a esa visión social no lo ha transmitido. Pues cada vez son más evidentes los casos de los constantes políticos que recurren a las mismas prácticas de los partidos tradicionales. 

El proyecto que impulsó López Obrador y que en la actualidad encabeza Claudia Sheinbaum se ha desvirtuado completamente. Y ha sido con personajes provenientes de otras corrientes políticas y que eran centro de los ataques de los morenistas. Tal como ha sucedido con la familia Yunes, Adrián Ruvalcaba, entre otros. 

A pesar de que los morenistas se habían ufanado de tener a personajes coincidentes con las visiones de izquierda. La mayoría de los cargos más importantes dentro de la administración pública son ocupados por expriistas y expanistas que hoy en día solo siguen viviendo del erario pero con otros colores. 

El populismo de Morena

Aunado a ello, la descomposición de ese movimiento que tanto presumieron los morenistas se centró en la figura del populismo. Es decir, que la pieza angular del mismo dependía de una persona. Esto evidentemente provocaría una fragmentación y desarticulación más marcada una vez que López Obrador dejara el poder y los grupos dentro de Morena pretenden controlar. 

Los llamados de Sheinbaum a no despilfarrar y convertirse en lo que tanto criticaron cada vez son más “llamados a misa”. Porque la mayoría de los militantes dentro del morenismo no la obedecen y muchos de ellos tienen sus propios intereses que defender. Esto en medio de la opulencia que tanto criticaban cuando eran parte de la oposición. 

Apéndice: Morena vive crisis tras otra, pues aún existen los señalamientos en contra de Adán Augusto López por nombrar a Hernán Bermúdez como secretario de Seguridad Pública de Tabasco, pese a sus nexos con el crimen organizado. Y en la medida en que se mantenga en la impunidad, mayor será el costo político para el morenismo. 

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