El gobierno de México ha intentado, sin éxito, negociar con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles que anunció el presidente Donald Trump.
Aunque la postura de la administración de Claudia Sheinbaum ha sido más prudente respecto a sus homólogos del continente como Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil, Gustavo Petro en Colombia y Mark Carney en Canadá que están en una guerra comercial, el tiempo límite para el principal socio comercial de la Unión Americana está por concluir.
Este viernes concluyen los 90 días que estableció Trump para suspender la imposición de aranceles a los productos mexicanos que ingresan al territorio estadounidense. Hasta el momento el gobierno de Sheinbaum no ha alcanzado un nuevo aplazamiento para la aplicación de estas medidas económicas. Esas que en caso de implementarse, serían catastróficas para la economía mexicana.
El republicano amagó con colocar un arancel del 30 por ciento a los productos mexicanos. Porcentaje mayor al que ha establecido a aquellas naciones que tienen relaciones comerciales distantes con Estados Unidos.
Trump considera que México no ha hecho lo suficiente para contener el tráfico de fentanilo, combate al narcotráfico y control migratorio. Debido a ello, ha solicitado la entrega de personajes importantes que están vinculados con los cárteles.
Los viajes de las comitivas mexicanas encabezadas por los secretarios de Relaciones Exteriores (SRE) y Economía (SE), Juan Ramón de la Fuente y Marcelo Ebrard, respectivamente, han fracasado. No han alcanzado negociaciones con los personajes fuertes en el gabinete de Trump.
Las estridencias de Trump implican un golpe a la economía mexicana que tiene una excesiva dependencia en las exportaciones a Estados Unidos. Las formas de actuar de Sheinbaum no han impedido que se pague un arancel del 17 por ciento a los jitomates mexicanos que ingresan a la Unión Americana. Tampoco del 25 por ciento al acero y los metales.
Los peces gordos que quiere Trump
Donald Trump ha insistido constantemente en que el gobierno mexicano está completamente involucrado con los cárteles de las drogas. Es por ello que ha exigido la detención de alguno de los políticos que operan con el cobijo del crimen organizado.
Desde Washington se comenzaron a tomar medidas al respecto. La negativa de la visa de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, marcó una acción contundente de Estados Unidos que desconfía de muchos de los políticos de Morena.
Las presiones de Trump son cada vez mayores. Esto debido a que el Consejo Nacional de Seguridad de la Unión Americana ha identificado las relaciones entre diferentes gobernadores con los cárteles de las drogas.
Prueba de ello fueron las investigaciones que vincularon directamente al mandatario de Sinaloa, Rubén Rocha, con el Cártel de Sinaloa.
En la gestión de Felipe Calderón, el gobierno de Barack Obama había identificado las acciones criminales del entonces secretario de Seguridad Pública federal (SSP), Genaro García Luna, con el Cártel de Sinaloa, y por el cual se encuentra preso en una cárcel de máxima seguridad.
Mientras que con Enrique Peña Nieto se identificaron las operaciones del ex secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos, con el crimen organizado. Por ello fue detenido en 2020, en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
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Así, tanto con Biden como Trump se han detectado a políticos con cercanía con el crimen organizado. En la actualidad, para evitar la imposición de aranceles de Estados Unidos, piden la cabeza de los personajes más importantes involucrados con la delincuencia organizada, aunque Sheinbaum se ha negado a aceptar estas condiciones.
La mandataria federal tiene que analizar el costo político que esto representaría para su partido. También los costos económicos para México, ya que estos aranceles podrían ser completamente perjudiciales para el país.
Un T-MEC inservible
Si Trump aplica estos aranceles a los productos mexicanos, el tratado de libre comercio que firmaron México, Estados Unidos y Canadá prácticamente se convierte en un acuerdo inservible. La finalidad de éste era eliminar cualquier arancel para facilitar la comercialización de los insumos de las tres naciones.
Ebrard intentó atajar las dudas de la continuidad del T-MEC. Reconoció que se tendría que acelerar la renegociación del tratado que estaba contemplada para 2026.
Sin embargo, ante las constantes presiones de Trump, ha sido la propia Sheinbaum quien ha intentado calmar las exigencias del mandatario republicano.
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, aseguró que no habrá más concesiones. Esto demuestra que el gobierno de Trump se rehúsa a volver a aplazar estas decisiones, pese a que esto también sea perjudicial para esa nación.
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El acuerdo de Trump con la Unión Europea de 15 por ciento de los aranceles para los productos europeos que ingresen a la Unión Americana, pero sin respuestas económicas por parte de la comunidad continental, exhiben una posición asimétrica que empodera al republicano.
Por ello, puede que en el caso mexicano tampoco se apliquen aranceles del 30 por ciento para las exportaciones mexicanas. Sin embargo, se apliquen medidas del 15 por ciento, como una forma de “concesión” que otorga Estados Unidos a su principal socio comercial.
Así se eliminará cualquier posibilidad de que México nuevamente obtenga una prórroga que le dé oxígeno hasta una nueva fecha fatal que imponga el inquilino de la Casa Blanca. Trump utilizará la presión arancelaria como una herramienta de extorsión para sus supuestos socios comerciales.
Entre seguidores de la “4T” y críticos del régimen, las acciones de Sheinbaum han sido adecuadas ante las presiones de Trump. Las nuevas imposiciones del mandatario republicano pueden causar un problema mayor para una economía que tendrá una de sus peores anualidades desde la pandemia de Covid-19.
En Estados Unidos se da por hecho que México deberá pagar aranceles para seguir vendiendo diversos productos. Probablemente no será con el mismo porcentaje que anunció Trump, ya que es una de sus formas de negociación para presionar a sus interlocutores.
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Apéndice: Para la presidenta de la comisión europea, Ursula Von Der Leyen, la negociación con Trump representó un acto de sumisión que le ha generado una serie de críticas por parte de los gobiernos de los distintos países que integran la Unión Europea.
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