A seis años, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) determinó que el Estado fue responsable de la explosión de Tlahuelilpan por una toma clandestina de huachicol, debido a varias omisiones realizadas por las autoridades y al contexto socioeconómico de dicha población de Hidalgo.
Aquel 18 de enero del 2019 es una fecha marcada a hierro en las y los habitantes de Hidalgo. Durante la tarde, docenas de habitantes de la comunidad de San Primitivo comenzaron a reunirse para recoger con cubetas el hidrocarburo que brotaba de una toma clandestina que tenía una fuga.
La gente siguió reuniéndose pese a los esfuerzos del Ejército por evitar la concentración de habitantes. A las 18:58 horas, ocurrió una severa explosión que inmediatamente alertó a todo el país, por sus dantescas imágenes de personas corriendo en llamas.
Tras varios días, se supo que hubo 137 fallecidos, toda vez que apenas 13 personas sobrevivieron. Además, 194 niñas, niños y adolescentes quedaron en orfandad, pues sus progenitores murieron tras ser alcanzados por las llamas.
Todas las labores de atención de la emergencia, así como labores sanitarias, acompañamiento gubernamental y reparaciones derivaron en un gasto de 85.57 millones de pesos.
A seis años de la tragedia, la CNDH finalmente publicó el informe especial donde se analizó a detalle dicho incidente.
La Comisión determinó que el principal responsable era el Estado, a través de PEMEX, Sedena y SEMAR, por el incumplimiento de varias medidas, principalmente preventivas.
A ello, se suma la ineficiencia del gobierno mexicano para disminuir la pobreza que azota a Tlahuelilpan, misma que influyó en la conducta de su población. CENTRAL Hidalgo revela algunos de los puntos más importantes de dicho informe.
Pobreza, uno de los detonantes de la tragedia
En su informe, la CNDH manifestó que el Estado, principalmente Petróleos Mexicanos (PEMEX) son responsables de la explosión en Tlahuelilpan. Esto debido a que las y los habitantes se acercaron al combustible para quedárselo en un contexto de extrema pobreza. Y es que el 48.5 por ciento vive en situación de vulnerabilidad, mientras que apenas el 12.2 por ciento se catalogan como “no pobres”.
Además, influye el contexto del huachicol y la deficiencia de PEMEX en proteger los ductos y evitar la proliferación de tomas clandestinas.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP “CAFÉ Y CHISMECITO”
La CNDH indicó que dos instancias se encargan de clasificar los ductos, su distribución y regulación. Son la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía.
En cambio, PEMEX tiene la obligación de “supervisar y mantener las tuberías”, por lo que dicho organismo debe atender los daños causados a terceras personas con relación a tomas clandestinas.
Hidalgo en el panorama de las tomas clandestinas de huachicol
Entre 2017-2021 –periodo en que ocurrió la explosión de Tlahuelilpan, en 2019- PEMEX registró 4 mil 321 incidentes relacionados a sus ductos. Además, ubicaron 57 mil 755 tomas clandestinas en todo el país.
Además, Hidalgo destacó como la entidad con más tomas clandestinas en todo el país. Y es que, se registraron 10 mil 214 ductos ilegales entre el 1 de diciembre y el 30 de abril del 2022.
Con ello, también figuró como el estado con más carpetas de investigación iniciadas contra el huachicol en dicho periodo.
Todo esto derivó en el aseguramiento de 3 millones 280 mil 169 litros de hidrocarburo que había sido robado. Eso colocó a Hidalgo como segunda entidad con más decomisos, por debajo de Nuevo León.
En cambio, decomisaron 181 mil 237 litros de gas LP, por lo que la entidad quedó como la quinta con más aseguramientos de este tipo.

Los hechos
Las distintas autoridades en Tlahuelilpan intervinieron conforme a los protocolos previo a la explosión. El informe detalla que, a las 15:30 horas de ese 18 de enero, personal militar observó que había entre ocho y diez pobladores de San Primitivo en la zanja donde estaba la fuga de la toma clandestina.
El personal castrense les pidió que se retiraran, pero los civiles solo se alejaron unos metros.
A las 15:45, el comandante informó por teléfono sobre la fuga a un agente de Seguridad Física de PEMEX. Sin embargo, el personal recibió el informe 80 minutos después debido a problemas de señal.
Entre tanto, la población predispuesta por la pobreza y la entonces escasez de combustible por la estrategia federal contra le huachicol, se anticipó a las autoridades.
A las 16:00 horas, entre 200 y 300 personas acudieron para recolectar el hidrocarburo en cubetas. El militar al mando ordenó hacer un cerco de seguridad, pero notó que no podía controlar a la multitud. Por eso, pidió apoyo al comandante del Tercer Regimiento Mecanizado, quien instruyó evitar cualquier confrontación con dichos pobladores.

La omisión de PEMEX
Pese a la magnitud, Sector Ductos Catalina de PEMEX clasificó la fuga como una “pérdida de contención menor”. Esto pudo deberse a que recibieron el reporte con una hora de retraso.
Al momento en que Sector Ductos Catalina emitió dicha clasificación, ya había cientos de personas en la zona de la fuga. Por eso, Seguridad Física de PEMEX contradijo el reporte.
A las 17:38 horas, envió al Sector de Ductos una nota periodística que advertía: “Cientos de personas recogen hidrocarburos en ruptura en ducto.”
Además, la Gerencia de Servicios de Seguridad Física envió un video donde se aprecia que el derrame era de mayor magnitud.
Sin más alternativa, a las 18:00 horas, el Sector Ductos Catalinas pidió al Centro de Control que suspendiera el poliducto Poza Rica-Tula, mismo que suministraba el combustible que cruzaba por el ducto de Tlahuelilpan.
Posteriormente, PEMEX informó que no registraron una baja de presión en tramo del ducto que cruza por este municipio, el cual forma parte de un sistema para atender fugas.
Y es que Petróleos Mexicanos expuso que no era posible que el sistema identificara la baja de presión por la fuga, debido a que hay una distancia de 76 kilómetros entre el lugar del hecho y el Centro de Control México.
A las 18:20 horas, inició la suspensión secuencial del poliducto. Sin embargo, había un tiempo estimado de 160 horas para que el flujo de hidrocarburo lograra detenerse a lo largo de 287 kilómetros. Es decir, que para detener el flujo de combustible en la fuga de Tlahuiltepa, tendrían que pasar 6.66 días.
De igual forma, personal del Sector Ductos Catalina de PEMEX llegó al sitio, tras atender reportes de otras tomas clandestinas en zonas cercanas. Sin embargo, no podían controlar la fuga inmediatamente, debido a la presión de hidrocarburo que había dentro del ducto.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) informó a la CNDH que, en ese aspecto, el personal de PEMEX actuó conforme a los protocolos establecidos.
Intervienen más de mil 600 personas tras la tragedia
A las 18:58 ocurrió la explosión en Tlahuelilpan. La acumulación de hidrocarburo en la superficie y el calor de docenas de habitantes generó una chispa que provocó una fuerte explosión.
Según los informes revisados, un “número considerable” de autoridades acudieron de inmediato a Tlahuelilpan tras la detonación. Entre ellas camiones de PEMEX, 315 elementos de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), 63 de la Secretaría de Marina (SEMAR), 60 elementos de la Policía Estatal, entre otros.

A ellos, se sumaron 800 profesionales de la salud, sumado a seis helicópteros de la Secretaría de Salud de Hidalgo, IMSS, ISSSTE y de PEMEX, entre otros. También acudieron 105 profesionales de la Cruz Roja.
En total, más de mil 600 personas colaboraron en diversas acciones frente a la emergencia. Emplearon 12 helicópteros para traslado de heridos; 54 ambulancias terrestres y al menos 72 camiones para la mitigación y control de riesgo.
Las recomendaciones
La CNDH determinó que, conforme a los convenios existentes hasta esa fecha, PEMEX, SEMAR y Sedena no tenían un protocolo, lineamiento o directiva que contemplara las acciones que deben realizar, en conjunto o por separado, ante “actos masivos de recolección ilícita de combustible”. Esto podría deberse, debido a que lo insólito que podría resultar un acto de esa naturaleza, como el vivido en Tlahuelilpan.
Además, indicó que PEMEX está rebasada por el aumento de tomas clandestinas, por lo que carecen de personal suficiente para vigilar las zonas de más riesgo.
la CNDH indicó que PEMEX debe realizar campañas de concientización en medios masivos de comunicación que adviertan a la población “acerca de las consecuencias de estar en contacto con el hidrocarburo”.
Además, debe emitir programas de capacitación a servidores públicos municipales. Igualmente, adoptar un nuevo procedimiento que contemple la gestión de incidentes mayores que involucren la presencia masiva de personas.
Además, SEMAR y Sedena tendrían que mantener una capacitación constante y permanente sobre manejo de hidrocarburos.
De igual forma, destacó que Petróleos Mexicanos debía mejorar su patrullaje en zonas con incidencia de tomas clandestinas.
Además, dicha compañía estatal debía invertir en modernizar y adaptar los procesos de prevención ante tomas clandestinas. Ello incluye una evaluación sobre el impacto “real y potencial” a los derechos humanos que tienen las actividades relacionadas al traslado de hidrocarburos.
De igual forma, señaló que, de forma inmediata, las autoridades deben realizar acciones para remediar el suelo y el ecosistema afectado por los altos niveles de contaminación causados tras la explosión.
Tlahuelilpan una población que enfrenta las secuelas de la tragedia
En su informe, la CNDH indicó que los familiares de las víctimas y pocos sobrevivientes de la explosión en Tlahuelilpan siguen enfrentando las consecuencias de dichos actos, que impactan en sus propios derechos humanos.
A seis años de los hechos, no se han implementado mecanismos que permitan dejar en claro su condición y en su caso su acceso a la reparación integral del daño en la que pueda incluirse la remediación ambiental, el seguimiento médico y psicológico, y medidas de atención permanente como forma de resarcir la vulneración a sus derechos humanos y restablecer su dignidad.”
En cambio, las y los habitantes siguen enfrentando un estigma y una criminalización al pertenecer al pueblo que, “por mano propia”, decidió tomar la gasolina con cubetas ese día en que, como siempre, todo escaseaba en su comunidad.
Te puede interesar:
dando clic en el periódico