Pese a la presencia del crimen organizado en Hidalgo, la entidad se mantiene entre los 14 estados sin registro de reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos delictivos.
La Secretaría de Gobernación publicó el informe “Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos y la Delincuencia Organizada”. En este informe se analizan las causas y circunstancias que llevan a menores de edad a incorporarse a organizaciones criminales.
En muchos casos, esta situación deriva en desapariciones y en la pérdida de libertad, dignidad e integridad de los menores, incluso con consecuencias fatales. Toda esta situación contribuye a la descomposición del tejido social.
El informe señala que el reclutamiento forzado de niños ocurre en estados cercanos a Hidalgo, como Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Michoacán y Puebla. También en Nuevo León y Sinaloa donde operan cárteles de la droga con fuerte presencia. Jalisco también aparece en el documento debido al Rancho Izaguirre. Este espacio lo utilizó el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para adiestrar a personas privadas de su libertad.
El informe también señala que el reclutamiento forzado ocurre en el contexto donde 17 organizaciones criminales se disputan el control del país. A ellas se suman más de 50 grupos de la delincuencia organizada de alcance local con los que mantienen vínculos.

Causas del reclutamiento forzado de menores
De acuerdo con el análisis, las niñas, niños y adolescentes reclutados de manera forzada por el crimen organizado son utilizados en distintas actividades en zonas de alta incidencia delictiva,
Las y los menores de seis a 12 años son principalmente usados como mensajeros, halcones, y para captar a otros menores con fines de explotación sexual.
En cambio, las y los jóvenes de 13 a 17 años sirven como mensajeros, mandaderos, para robos con o sin violencia y extorsiones digitales. También para apoyar con el cobro de piso, vigilar casas de seguridad y para la producción y venta de droga. Los más grandes participan en actividades de secuestro y sicariato.

Los métodos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes son varios, entre ellos, la vigilancia previa, el uso de amenazas o armas, así como otros medios de convencimiento.
Las principales estrategias detectadas son el uso de videojuegos o redes sociales para invitarlos y convencerlos de sumarse al crimen organizado. También, las invitaciones directas a participar o la seducción de adolescentes.
Entre las formas más agresivas destacan las amenazas directas o indirectas sobre hacer daño a un familiar. También la falsa promesa de trabajos o ingresos, así como la retención de documentos o el secuestro de las y los pequeños reclutados.
El estudio señala que las condiciones sociales, mentales y económicas de cada menor son fundamentales para definir si se sumarán al crimen organizado. Son más proclives a hacerlo si enfrentan condiciones desfavorables a nivel psicosocial y psicomoral.
Factores individuales
Como factores individuales, las y los menores están susceptibles a sumarse al crimen organizado cuando sufren secuelas de maltrato infantil y abandono, adicciones, comportamiento agresivo o necesidades básicas insatisfechas.
También, cuando tienen trastornos de hiperactividad e impulsividad; embarazo adolescente; un proyecto de vida limitado por su contexto o hasta baja autoestima o depresión.
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A su vez, influyen problemas psicosociales, tales como trastornos de personalidad o vivir en núcleos familiares propensos a la violencia. A ello, se suma un bajo nivel educativo e incluso el abuso y explotación sexual y laboral.
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