El Hospital Psiquiátrico “Villa Ocaranza”, ubicado sobre la autopista México-Pachuca, en el municipio de Tolcayuca, en Hidalgo, enfrenta señalamientos por presunta discriminación, hostigamiento y amenazas contra un paciente de la comunidad LGBTI+.
En entrevista con CENTRAL Hidalgo, el director y fundador de “Cortesa Legal y Asociados”, Eli Cortes Sánchez, relató su experiencia con dicha clínica, ubicada en la localidad de San Miguel Eyacalco.
En 2023 y 2024, acudió a ese psiquiátrico por su Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Se trata de una condición que afecta la capacidad para controlar las emociones o la percepción de una persona sobre sí misma, afectando sus relaciones personales y laborales.
Requería de consulta psiquiátrica y medicamentos. Sin embargo, el personal le asignaba citas cada seis u ocho meses, por lo que tuvo que acudir a un psicólogo particular para continuar con su tratamiento.
“El psicólogo lo costeaba por parte externa. ¿Por qué? Porque, pues obviamente, a mí las terapias psicológicas me las manejaban cada seis meses, cada ocho meses. O sea, no había una buena regulación, y pues obviamente tampoco están capacitados para poner el trato directo con la comunidad LGBTI+.”
Eli Cortes aún acudía al Hospital Psiquiátrico “Villa Ocaranza” de Hidalgo para obtener su medicamento regulador, ya que el precio era elevado para sus ingresos.
Sin embargo, comenzó a percibir una actitud de incomodidad en el personal administrativo, médico y los elementos de la Policía Industrial Bancaria del Estado de Hidalgo (PIBEH), misma que relacionó con su identidad de género.
“Mi expresión de género incomodaba demasiado al personal, llámesele desde recursos humanos hasta en este caso la dirección general y de igual manera a los elementos de la Industrial Bancaria.”

Dos años sin medicamentos
Sumado a dichas actitudes, el personal de la farmacia le negó los medicamentos, insistiendo en la escasez. Sin embargo, Eli Cortes requería su tratamiento, como muchas otras personas.
Por estos motivos, presentó un oficio, dirigido a la entonces directora general del Hospital Psiquiátrico “Villa Ocaranza” de Hidalgo, María Concepción Carmona Ramos.
Sin embargo, la situación prevaleció durante el resto de 2024, hasta el cambio de administración con el nuevo director general, Octavio Ibarra De León, pero sin solución.
En diciembre del 2024, el área de Recursos Humanos del hospital comentó que debía exponer su caso al abogado de dicha institución, así como al nuevo director, Octavio Ibarra De León. Sin embargo, tampoco hubo una solución.

Retienen a Eli Cortés en el Hospital Psiquiátrico de “Villa Ocaranza”, en Hidalgo
Para 31 de diciembre de 2024, Eli Cortes volvió a presentar un oficio, dirigido al Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH). Con ello, esperaba que se solucionara la entrega de medicamentos para seguir su tratamiento del TLP. Sin embargo, dicha dependencia tampoco respondió.
Posteriormente, el 16 de enero de 2025, acudió al Hospital Psiquiátrico de “Villa Ocaranza” de Hidalgo para solicitar medicamento. Dejó su identificación en la entrada, como parte del protocolo.
Sin embargo, notó que los guardias del PIBEH estaban vigilándolo. Al querer acceder al área de suministro de medicamentos, un elemento lo interceptó para amenazarlo.
“Me intercepta un masculino de la policía y se me pone frente, y me dice, así te lo digo con esas palabras: ‘Ahora sí, cabrón, no vas a venir a hacer tus desmadres, ya te conocemos cómo eres y más te vale que no la hagas de pedo’.”
Ante esta situación, Eli Cortes pidió al policía que se alejara, pero este contestó:
“Ya te dije cabrón, si vuelves a hacer tus mamadas, entonces ahora sí nos vas a conocer.”
Tras ello, pidió al agente que se identificara, pero dicho sujeto decidió alejarse, reiterando sus amenazas. Momentos después, Eli Cortés ingresó al área de Recursos Humanos.
Al explicar lo sucedido, personal de esa área mencionó que podía hablar del caso con el director Octavio Ibarra. No obstante, un enfermero le mencionó que no le permitirían salir del hospital, pues se negaron a entregarle un pase de salida. Se trataba de una medida con la que buscaban intimidarlo para que, en un futuro, decidiera no regresar al sitio.
“Todavía lo recuerdo. Es un chico chaparrito bajito, y me dice ‘no se te va a dar tu pase’, y yo de ¿por qué? O sea, ¿cómo que no se me va a dar mi pase?, ‘No, es que ya identificamos que eres una persona que solamente viene a discutir y a pelear y nosotros no podemos recibir a este tipo de personas en el instituto’.”
Eli Cortes acudió a hablar con Octavio Ibarra, quien hizo hincapié en que su forma de actuar era “solo para llamar la atención”. Además, aseguró que no le daría ningún medicamento psiquiátrico.
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Policía Estatal ayuda a Eli Cortés
Con frustración, Eli Cortés intentó salir del Hospital Psiquiátrico “Villa Ocaranza” de Hidalgo, pero elementos del PIBEH frenaron su paso porque no tenía el pase de salida.
Destacó que era abogado y, con ello, expuso los derechos que le estaban vulnerando. En consecuencia, los elementos de seguridad se alejaron y hablaron en clave por sus radios.
“Les comienzo a mencionar que sí sabían la violación a derechos que me estaban realizando, toda vez que era, primero, privación ilegal de la libertad, segundo, retención de documentos oficiales.”
Ante la insistencia de no dejarlo salir, Eli Cortes tuvo que pedir ayuda a través de la línea de emergencias 911. Elementos de la Policía Estatal acudieron a salvaguardarlo, indicándole a sus compañeros del PIBEH que cometían un delito.
“Cuando llegan y comienzan a cuestionar a los de PIBEH les dicen: ‘Sabes que no tienes por qué hacer esto. O sea, si él quiere iniciar una demanda, una denuncia en contra de ustedes lo puede realizar porque (…) es un delito, es un delito en el ámbito penal, entonces más vale que le entreguen sus documentos y que lo dejen salir’.”
Ante estos señalamientos, el director Octavio Ibarra y el jurídico del Hospital Psiquiátrico “Villa Ocaranza” de Hidalgo acudieron a revisar la situación. Argumentaron ante los agentes estatales que Eli Cortes estaba victimizándose.
Eli Cortés comenzó a tener problemas derivados de su TLP. Sintió pánico, ansiedad e indicios de parálisis en el rostro, situación que ya había ocurrido anteriormente, según expuso.
Por ello, pidió al personal del nosocomio que solo le devolvieran su identificación para irse. Pese a que los oficiales estatales ofrecieron trasladarlo el afectado pidió retirarse solo, ya que temía que lo continuaran amedrentando. Incluso en la actualidad, teme alguna posible represalia.
“Si a mí me sucedió esto, no quiero pensar qué les pasó a las demás personas más vulnerables todavía que yo (…), No permitiré que sea una víctima más del hospital por mi identidad, expresión y orientación sexual. Llegare hasta las últimas consecuencias.”
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