Uno de los pasajes de la Biblia más conocidos es el que establece el Génesis 3:23-24, en el cual se aborda cómo Adán y Eva fueron desterrados del huerto del Edén por Dios tras desobedecerlo por comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, y desde entonces la humanidad ha tenido que trabajar y sufrir.
Esta reflexión teológica está relacionada con un personaje de la política mexicana que en la actualidad tiene el nombre del primer hombre—según la tradición religiosa—en el mundo, y que está al borde del destierro político ante una crisis que no logra atajar.
Adán Augusto López, uno de los hombres más fuertes y consentidos de la administración de Andrés Manuel López Obrador, enfrenta la peor crisis política que puede sepultar sus aspiraciones públicas.
Su exsecretario de Seguridad Pública en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, fue detenido el fin de semana pasado en Paraguay. Esto tras ser acusado de encabezar la agrupación delictiva conocida como “La Barredora”. Esa que operó en Tabasco en alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
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El exsecretario de Gobernación se ha tratado de deslindar de cualquier responsabilidad directa con el nombramiento de Hernán Bermúdez. Esto luego de que el reporte de Guacamaya Leaks evidenció que desde 2019 la Secretaría de la Defensa Nacional identificó los nexos con el crimen organizado del exjefe policiaco de Adán Augusto López.
En una respuesta desesperada ante los señalamientos de estar relacionado con el criminal que se fugó del país desde inicios del año, el ahora coordinador de la bancada de Morena en el Senado de la República afirmó que desconocía que Bermúdez Requena estuviera relacionado con el crimen organizado. Justificó que en los dos años en los que estuvo al frente del gobierno de Tabasco la violencia e inseguridad en la entidad decreció.
Las revelaciones del liderazgo criminal que ejerció quien supuestamente tenía que combatir a los grupos criminales cimbraron a la camarilla de Adán Augusto López. El senador morenista ha rechazado su complicidad con su excolaborador. Aunque resulta prácticamente imposible que no tuviera conocimiento de la colusión con la delincuencia organizada de su exsecretario de Seguridad.
Adán, un peso muerto para Sheinbaum
El escándalo de Adán Augusto López ha golpeado a todo el morenismo. No sólo por su cercanía con López Obrador, quien lo calificó como “su hermano”, sino porque ejerce el control del partido guinda en el Senado.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha tratado de defender a Adán Augusto López, aunque sus argumentos resulten tan poco creíbles. Así como los que expresó Felipe Calderón, cuando negó que tuviese conocimiento de las relaciones criminales de su ex secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, con el Cártel de Sinaloa, y por el cual está sentenciado en una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos.
La mandataria federal tiene que lidiar con “corcholatas” que sólo representan un peso muerto para ella. Esto sucedió con Gerardo Fernández Noroña, quien causó más problemas para Palacio Nacional por su incapacidad para servir como mediador en el Poder Legislativo y convertirse en un provocador peleonero que se enriqueció de su cargo.
El caso de Adán Augusto López es más agravioso. La detención de Bermúdez Requena puede generar más pánico para el senador, pues podría declarar la relación que mantenía con el exgobernador para tratar de reducir su condena. Esto obligará a Sheinbaum a deshacerse del senador para no seguir afectando a su movimiento para los comicios de 2027.
El vínculo de Bermúdez Requena con Adán Augusto López también golpea las aspiraciones políticas de la senadora Andrea Chávez, quien busca la gubernatura de Chihuahua.
En su reciente informe de actividades, fue exhibida su estrecha cercanía con el exsecretario de Gobernación y por ello circularon en diferentes calles de la capital norteña unidades con imágenes alusivas a “La Barredora”.
Los líderes que no sabían nada
En 2019, a meses de haber llegado a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que todos los hechos de corrupción los conocían los expresidentes.
Esto en clara referencia a la relación de Felipe Calderón y Genaro García Luna. Por ello enfatizó que sería imposible que no tuviesen acceso a esa información.
Seis años después, sus declaraciones retornan para señalar su supuesta responsabilidad con las operaciones ilícitas en la Secretaría de Marina con el llamado huachicol fiscal.
En este caso se encontraban implicados los sobrinos del exsecretario de esa dependencia, Rafael Ojeda. Al funcionario, a modo de protección, trataron de defenderlo al afirmar que supuestamente denunció a sus familiares.
Esta misma comparación se puede analizar desde el ámbito subnacional. El entonces gobernador de Tabasco tuvo que saber el tipo de perfil de Bermúdez Requena, pero lo nombró y su sucesor, Javier May Rodríguez, lo mantuvo en su cargo durante todo el sexenio.
Los morenistas acusaron a Calderón de colusión política con García Luna. Pero ese mismo criterio no lo quieren aplicar con Adán Augusto López y su exsecretario. Por ello trata de deslindarse de sus responsabilidades al sostener que pidió que se investigara a Bermúdez Requena por sus nexos con el crimen organizado.
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Si López Obrador tenía razón, entonces tuvo que saber de las operaciones irregulares de los sobrinos de su exsecretario de Marina y de los señalamientos de lavado de dinero del Banco Vector. También de su exjefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo; y de los vínculos del exsecretario de Seguridad de Tabasco con el crimen organizado.
Así, inevitablemente, aunque Sheinbaum trate de proteger a su mentor político, todos los caminos conducen a Palenque. Si busca que los señalamientos no sigan escalando, tendrá que sacrificar a un personaje que le hace sombra desde el Senado. Ese mismo que ahora se encuentra en un momento de mayor vulnerabilidad política.
Para Sheinbaum, todas las corcholatas resultaron ser sumamente incómodas, a excepción de Marcelo Ebrard, que ha mantenido un perfil profesional como secretario de Estado. Mientras que Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal y Adán Augusto López han representado un lastre para su proyecto de gobierno.
Si bien sus nombramientos fueron parte del pacto que López Obrador estableció en el proceso de renovación presidencial, Sheinbaum es la jefa del Estado. Para que la gangrena no siga afectando al resto del organismo estatal, tiene que optar por la amputación de aquellas extremidades contaminadas. Y es que corren el riesgo de dejar que todo su gobierno esté vinculado a la impunidad que tanto cuestionaron del pasado y que le cobre factura en los comicios de 2027 y 2030.
Apéndice: Para el gobierno de México no hay prisa para la extradición de Bermúdez Requena, quien se ha acogido un proceso ralentizado para retornar al país. El exfuncionario trata de esperar a que los distintos frentes que mantiene abiertos no empapen a la figura de López Obrador.
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