En el marco del Día del Amor y la Amistad, una fecha asociada tradicionalmente con la pareja y la exclusividad romántica, el debate sobre la monogamia y la no monogamia cobra relevancia.
Durante siglos, la monogamia ha sido el modelo predominante: dos personas que buscan exclusividad afectiva y sexual para construir un proyecto de vida en común.
Sin embargo, en 2026, los cambios sociales han dado paso a nuevas formas de vincularse que cuestionan esa estructura tradicional. En este contexto surge el concepto de No Monogamia Ética (NME), que no implica negar el amor, sino replantear la idea de exclusividad.
Este modelo permite vínculos sexuales, afectivos o sexoafectivos con más de una persona, siempre bajo principios de honestidad, consentimiento y acuerdos claros.

De acuerdo con la plataforma educativa de libre acceso “PARESS”, enfocada en educación integral en sexualidad, existen al menos tres tipos de relaciones dentro de la NME.
El poliamor es una relación sin exclusividad sexual ni afectiva, donde las personas mantienen vínculos simultáneos con más de una pareja. La NME subraya que no existe infidelidad, ya que todas las personas involucradas conocen y aprueban las otras relaciones.
Para la autora Ilse Valencia, de la Gaceta UNAM, una forma común de poliamor es la “trieja”, integrada por tres personas en un mismo vínculo. Además, explica que la polifidelidad implica que la relación sea cerrada y exclusiva únicamente entre quienes acordaron participar desde el inicio.
También puede existir el poliamor “jerárquico”, donde una relación principal mantiene acuerdos para sostener vínculos secundarios con otras personas.
Las relaciones abiertas y swingers
La plataforma “PARESS” identifica a las relaciones abiertas como aquellas donde existe exclusividad afectiva entre dos personas, pero ambas acuerdan explorar su sexualidad con terceros.
En este modelo existe una “regla de oro”: la relación principal tiene prioridad y debe sostenerse con comunicación honesta. Si una persona oculta encuentros sexuales, deja de tratarse de NME y se convierte en infidelidad, según Ilse Valencia.
(La NME) proponen relacionarse bajo las bases del cuidado, afecto, respeto, transparencia, honestidad, comunicación y responsabilidad afectiva (…). Se pueden mantener relaciones sexuales con otras personas que no sean la pareja, pero solo se tiene una pareja”.
Tanto la autora como la plataforma educativa también describen las relaciones “swingers”, que consisten en intercambios sexuales entre parejas en entornos específicos, como clubes o reuniones privadas, sin involucrar el plano emocional.
Su finalidad es recreativa y sexual. En algunos casos, una persona permanece presente mientras su pareja interactúa con alguien más. El consentimiento y la transparencia establecen límites para evitar afectaciones emocionales.
Para Ilse Valencia, el diálogo previo resulta indispensable antes de optar por una relación fuera de la monogamia, con el fin de prevenir rupturas. Por su parte, “PARESS” plantea la necesidad de desmitificar los celos y priorizar el compromiso mutuo y la responsabilidad sexual.
Es importante establecer qué se vale y qué no. Se puede cerrar o abrir lo más que deseen; el punto es que todas las partes estén de acuerdo. Un vínculo sin confianza, respeto y apoyo no es nada”.
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