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En los habitantes de Huitzila, un pequeño poblado del municipio de Tizayuca, en Hidalgo, hay una entonación de orgullo cuando hablan sobre la historia de esa tierra y sus tradiciones, entre ella, la producción del pulque. Cada una de sus palabras deja entrever un sentido de pertenencia, de identidad, que se suma a la preocupación por preservarla. 

Huitzila Moxpan Moyotla es un pueblo de magueyes, fe y tradición. Un pueblo longevo en la zona limítrofe de Hidalgo y del Estado de México que, hasta la fecha, es frecuentemente visitado por un producto en particular de origen prehispánico que es significativo para toda la región hidalguense. Es el pulque, una bebida alcohólica mexicana que se obtiene de la fermentación del aguamiel, extraída del maguey, en un proceso artesanal. 

Quienes se dedican a la extracción del aguamiel son llamados tlachiqueros. En Huitzila, entre un puñado de 5 mil 805 habitantes, hay un hombre que ha dedicado su vida a esta labor preservando las viejas usanzas con mucho esmero, dedicación y sobre todo fe. 

El hombre del campo nunca debe perder la fe 

Entre las docenas de magueyes que se extienden en la tierra árida, un hombre de 72 años camina con paso firme. 

Don Arturo Monroy Alemán recorre su rancho como lo hizo desde niño, aunque ahora con el rostro marcado de arrugas, manos dignas de un trabajador del campo. Avanza con la misma obstinación de su padre, Don Enrique Monroy, quien le enseñó a raspar el maguey y extraer el néctar que, con el tiempo el tiempo de la fermentación, se convierte en pulque. 

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Arturo recuerda cómo su padre, aún a los 95 años, decidió plantar magueyes en un terreno que el abuelo de este legó. Muchos lo desanimaron, argumentando que no vería el fruto de su esfuerzo a semejante edad, pero Don Enrique no desistió.  

El orgullo de mantener viva la tradición del pulque en Huitzila, en Hidalgo 
Don Arturo Monroy Alemán. Credit: Isaac Vidal

“Si yo no los miro, los verán las nuevas generaciones”, Don Arturo recuerda que así solía decir su padre, Don Enrique. Y Así fue. Los magueyes hoy están en pleno auge, y Arturo, el único miembro que sigue con el negocio familiar, los cuida con una pasión heredada.  

Mi papá siempre fue productor de pulque y a todos sus hijos nos enseñó el oficio. Algunos tomaron otros caminos, pero yo me quedé aquí, en la tierra que él sembró”.

Para Don Arturo, “el hombre del campo nunca debe perder la fe”. Esa obstinada creencia no solo está en su trabajo diario, sino en su convicción de seguir cultivando dentro de su rancho. Ahí actualmente tiene 2 mil 500 magueyes que producen alrededor de 25 plantas de pulque al año en Huitzila. 

Huitzila y el pulque 

La producción de pulque en Huitzila, dentro del municipio de Tizayuca, en Hidalgo, está fuertemente ligada con la familia Monroy. Hay pocos productores en la región y a su familia la consideran como una de las más destacadas.  

Con la mirada cansada y un semblante sentimental, de esos que se resisten a quebrarse, Don Arturo recuerda cómo su padre, Don Enrique, le contaba que hace mucho el pueblo era un centro agrícola y ganadero importante. Un glorioso pasado del que apenas queda el polvo, con el Huitzila reducido a un apéndice de Tizayuca, el municipio que concentra altos índices de inseguridad

En aquellos tiempos, Huitzila era muy trabajador y pulquero.” 

A mediados del siglo XX, transportaban el pulque hacia Ciudad de México. Lo cargaban en la estación del tren de Paula, la cual, llegaba hasta su comunicado.  

Huitzila era un pueblo agrícola, ganadero y pulquero (…) mi papá me platicaba que aquí se producía mucho pulque y se enviaba en tren hasta Buenavista.” 

A pesar de los cambios en el campo y la disminución de la producción pulquera en la región, Don Arturo sigue firme en la tradición, en espera de seguirla heredando.  

Don Arturo, un hombre fiel a las costumbres antiguas 

A los 13 años, Don Arturo raspó su primer maguey. A los 15, ya era un tlachiquero hecho y derecho. Hoy, con más de cinco décadas en el oficio, sigue leyendo a la perfección los tiempos de la tierra.  

Cuando un maguey está listo, su forma cambia, te avisa que es hora de caparlo y prepararlo para la producción”

Hasta este momento, tenía alrededor de 25 magueyes plantados en el rancho, que contrastan con las cerca de 2 mil 500 plantas que siguen creciendo.  

A diferencia de su padre, Don Arturo no se limita al pulque. En su rancho, también crías gallinas, siembra árboles frutales y conserva un jawei, una antigua técnica de almacenamiento de agua pluvial, clave para la supervivencia del campo. Con eso, preserva una costumbre ancestral que aprendió de los habitantes de su Huitzila: el uso del agua pluvial. 

El orgullo de mantener viva la tradición del pulque en Huitzila, en Hidalgo 
El orgullo de mantener viva la tradición del pulque en Huitzila, en Hidalgo. Credit: Isaac Vidal

“Los antiguos sabían cómo aprovechar el agua de lluvia”, explica mientras señala un ‘jawei’, una especie de presita construida por su padre para almacenar agua y agrega:  

Es importante almacenar el agua, porque sin ella, los pinos y los magueyes no sobrevivirían.”  

Don Arturo manda un mensaje a las y los productores del campo, en escenarios de constante sequía y problemas causados por nuestra modernidad. 

No se desanimen, nunca pierdan la fe en la tierra. Siembra, cuida lo que tienes, y la tierra te lo devolverá.” 

Mientras él siga, mientras sus manos sigan raspando el maguey y extrayendo su dulce savia, la historia del pulque en Huitzila, Hidalgo, continuará. Así. como los magueyes que su padre plantó con la certeza de mantener un legado trascendental. 

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Reportero Isaac Vidal

Isaac Vidal

Fotógrafo y periodista con pasión por capturar historias a través del lente y las palabras. Documentar momentos clave y narrar la realidad desde una perspectiva única. Mi trabajo busca conectar al...