El acoso dentro de la comunidad cosplay de México se ha convertido en una problemática constante dentro de esta manifestación cultural que busca representar personajes de ficción del cine, el anime, los videojuegos y otras expresiones artísticas.
El cosplay implica dedicación, creatividad y habilidad para confeccionar los trajes que dan vida a los personajes, pero también ha expuesto a muchas personas, especialmente mujeres, a situaciones de acoso y sexualización, generando un entorno de inseguridad en eventos y redes sociales.
Ante esta realidad, CENTRAL Hidalgo entrevistó a tres cosplayers mexicanos con el objetivo de visibilizar sus experiencias y subrayar un mensaje clave: disfrazarse no significa consentir el acoso.
El acoso en las convenciones de cosplay en México
“Kavita”, cosplayer con más de 12 años de trayectoria, relató que ha sido víctima de acoso por parte de algunos de sus seguidores. Durante una convención realizada en Guadalajara en 2024, un hombre de su círculo de confianza se acercó para tomarse una fotografía con ella.
Explicó que acostumbra mostrar afecto con gestos de cercanía, por lo que no le sorprendió que el asistente la abrazara. Sin embargo, el encuentro se tornó incómodo cuando el sujeto intentó besarla sin su consentimiento.
Suelo siempre abrazar a las personas que se me acercan y todo, ya saben que yo soy bien ‘apapachona’, pero él trató de besarme y se sintió muy extraño, sí, no fue agradable”.
Tras reflexionar sobre lo ocurrido, la cosplayer reconoció que inicialmente pensó haber enviado un mensaje equivocado con su forma abierta de interactuar, aunque sus amistades le hicieron ver que el responsable fue quien rebasó los límites del respeto.
Después de ya analizarlo y compartirlo con algunas amistades, me dijeron ‘no, tú no estabas haciendo nada mal, él de repente, pues se emocionó, se sintió con la libertad y te quiso besar’”.

Por su parte, “KuroMimi”, quien tiene ocho años dentro de la escena del cosplay mexicano, aseguró haber pasado por experiencias similares.
Recordó que, en ese mismo año, pero en una convención en Ciudad de México, varios asistentes intentaron tocarla indebidamente mientras se tomaban fotografías con ella.
Indicó que nunca imaginó ese tipo de comportamientos en un espacio familiar, pero “lamentablemente siempre hay una persona que quiere sobrepasarse”.
Ya sea con comentarios obscenos o ya sea con algún tipo de actitud incorrecta. La verdad es superincómodo, yo lo viví y fue un momento en el que la verdad sí me dio mucha pena y me dio mucho horror. Pensar que a lo mejor hay personas que malentienden el cosplay y confunden (su significado y lo sexualizan)”.

La sexualización en redes sociales
“Jim Hawkins”, cosplayer desde hace 14 años, explicó que también es víctima de acoso. Comentó que, si bien siendo hombre es difícil que suceda, las personas no distinguen géneros al momento de propasarse.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP “CAFÉ Y CHISMECITO”
Recordó que, durante una convención realizada al sur del país, un asistente lo abrazó para tomarse una fotografía y luego recorrió su mano por su cuerpo sin consentimiento. El contacto, además de incómodo, le provocó una infección en una perforación reciente.
Si me estoy vistiendo con poca ropa (por el cosplay) hay un discurso ahí, pero eso no quiere decir que tú tienes el permiso para hacer algo conmigo sin pedirlo. Siempre es muy importante que haya consenso en cualquier tipo de cosas”.
El cosplayer explicó que la sexualización se extiende también a sus redes sociales, donde comparte material artístico y temático, incluyendo sesiones eróticas o de tipo “shibari”. Sin embargo, recalcó que su trabajo no debe interpretarse como una invitación o consentimiento: “hay una diferencia entre expresión estética y acoso”, puntualizó.

Por su parte, “Kavita” denunció que es objeto de comentarios y mensajes sexualizados a raíz de las fotografías que comparte caracterizada como distintos personajes. La situación se agravó cuando comenzó a recibir imágenes explícitas no solicitadas por parte de sus seguidores.
Por ello, optó por censurar las fotografías que recibe y exhibir a los sujetos que la acosan en una especie de “tendedero” de denuncias.
Tú te sientes muy cómodo mostrándome algo que no deberías mostrar (…), pues yo creo que no habría problema con que yo se lo muestre al mundo desde mis redes sociales’ ¿cierto? (…). Hace falta una cultura de entender de que el cosplay, pues es un trabajo, no está dedicado a tu fantasía”.
Por su parte, “KuroMimi” afirmó que también ha recibido fotos no deseadas de seguidores. Para protegerse, modificó la configuración de sus redes sociales a fin de filtrar los mensajes antes de abrirlos.
Sin embargo, reconoció que la situación ha deteriorado su confianza hacia el público, pues no sabría distinguir entre sus admiradores y un acosador.
Me han orillado, lo voy a decir así, a veces a no contestar parejo a las personas. Y suena feo porque pues básicamente te debes a tu público, ¿no? Como cosplayer siento que debes de tenerle ese amor a tu público, pero muchos de ellos sobrepasan ese amor, ese afecto o esa confianza”.
Las secuelas psicológicas del acoso
La psicóloga María Elena Castillo Granillo explicó que las personas que incurren en conductas de acoso o sexualización dentro del mundo del cosplay suelen actuar desde una necesidad de control y dominio sobre sus víctimas.
En estos casos, dijo, los agresores tienden a justificar su comportamiento o minimizar el daño que provocan a quienes practican esta expresión artística.
Entre las consecuencias más comunes que enfrentan las víctimas, la especialista mencionó depresión, culpa, vergüenza internalizada y baja autoestima, además de la invalidación de sus emociones por parte del entorno.
Ese tipo de aspectos genera trauma (…), el autoconcepto se deteriora. Pueden tener pensamientos intrusivos o problemas de concentración y memoria, entonces claro que de alguna manera, pues sí les afecta”.
María Elena Castillo subrayó que las afectaciones se manifiestan tanto a nivel mental como corporal. Por ello, no deben normalizarse las conductas abusivas ni minimizar su impacto emocional.
Cuando nosotros normalizamos la violencia es porque de alguna manera ya tenemos una situación recurrente. (Las víctimas), aparte de ir a denunciar, necesitan ir a un tratamiento, un proceso terapéutico (…). Si lo normalizan es porque ya están sujetos a violencia (constante)”.
Tras compartir sus experiencias, Kavita, Jim Hawkins y KuroMimi coincidieron en que es urgente transformar la percepción social del cosplay en México, para evitar el acoso y el abuso.
Recalcaron que esta práctica no representa una invitación sexual ni un acto de consentimiento, sino una manifestación artística que combina creatividad, interpretación y diseño.
Consideraron que es necesario que en el país se aprenda a respetar el cuerpo y la identidad de quienes practican cosplay. Esto con el fin de que el espacio continúe siendo una expresión artística que da alegría a adultos y jóvenes.
Te puede interesar:
dando clic en el periódico