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La empresa Huichapan Solar PV, S.A. de C.V. ingresó ante la Semarnat un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) para construir el parque fotovoltaico PV Gualumbos en Huichapan, en el Valle del Mezquital. El expediente prevé la remoción de al menos 176.5 hectáreas de vegetación xerófila, incluidos magueyes.

El proyecto plantea una potencia instalada de 95.956 megavatios-pico y una capacidad de inyección de 92.58 megavatios de corriente alterna al punto de interconexión. También contempla una línea de transmisión de 115 kV hacia la subestación Huichapan, ya existente.

La documentación ubica el predio al suroeste de Hidalgo, junto a la carretera estatal Huichapan–Tecozautla, a la altura de la comunidad de El Maney. La superficie total de ocupación prevista asciende a 205.99 hectáreas.

Parque fotovoltaico Gualumbos

La solicitud identificada como 13HI2026E0021 describe un parque con 135 mil 150 módulos Trina Solar, 263 inversores y 15 transformadores.

El parque solar en Huichapan incluye infraestructura asociada, como plataformas, zanjas, caminos y una subestación elevadora. El plan busca inyectar energía a la red mediante la línea de 115 kV.

El MIA reporta usos de suelo en agricultura de temporal, asentamientos humanos, cuerpos de agua y vegetación secundaria arbustiva de matorral crasicaule. En ese último rubro, el expediente prevé el retiro de magueyes, garambullos, nopales y cactáceas.

La empresa plantea 30 meses para preparación y construcción, y una vida útil de 25 años, de acuerdo con el documento. La inversión no aparece en la información pública disponible.

El titular de la Sedeco, Carlos Henkel Escorza, dijo que el gobierno estatal no ha tenido acercamiento con la empresa, aunque reconoció el proyecto.

Cuando tenemos ya la certeza de que son proyectos consolidados que tienen todos los permisos en trámite y que están de manera correcta trabajando es cuando podemos empezar a desarrollar o a poder anunciar (la inversión)”

El proyecto requiere permisos de distintas instancias, entre ellas la Comisión Nacional de Energía, el Instituto de Telecomunicaciones, el Cenace, el INAH, la Conagua y la SCT, según se informó. En algunos casos, el trámite incluye consulta pública en zonas indígenas.

Carlos Henkel adelantó que esa participación ciudadana quedaría descartada porque el área destinada al proyecto no se reconoce como indígena.

Conflictos sociales por parques fotovoltaicos en Hidalgo

En Hidalgo, otros parques solares ya han generado conflictos en comunidades y ejidos, principalmente por el uso de tierras, el impacto en actividades agropecuarias y la exigencia de información y consulta.

En Epazoyucan y Singuilucan, pobladores han rechazado parques fotovoltaicos por posibles impactos en tierras ejidales y en actividades como el cultivo de maguey. También se han reportado divisiones internas por la renta de parcelas a empresas.

La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que un parque fotovoltaico no puede avanzar sin aval del ejido y que, si existe población indígena, deben realizar una consulta.

Organizaciones y habitantes también han señalado presuntas omisiones de consulta previa e impactos socioambientales en proyectos de la región.

Estos antecedentes han colocado el debate sobre energía solar en un terreno socialmente sensible en Hidalgo. Sobre todo, cuando los proyectos se instalan cerca de núcleos agrarios o actividades productivas tradicionales.

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