Balean a un hombre en una posada sonidera en la ciudad de Pachuca. Es el segundo caso en una semana.
Según medios de comunicación, en la madrugada del 21 de diciembre, habitantes del barrio Las Lajas solicitaron ayuda a los servicios de emergencia para que arribaran al evento clandestino en la calle Pedro Escobedo.
Oficiales y paramédicos municipales arribaron al lugar y encontraron a un joven, identificado como Oswin Abel L.S., de 23 años, con una herida de bala en una pierna. Ante esta situación, las autoridades lo trasladaron al Hospital General de Pachuca para recibir atención médica.
Trascendió que el agresor tuvo una trifulca con la víctima, por lo que sacó un arma de fuego para atacarlo y después huir.

La Policía Municipal resaltó que la Dirección de Reglamentos y Espectáculos del ayuntamiento no otorgó el permiso para hacer el baile sonidero. Pese a ello, sus organizadores continuaron con el evento sin las condiciones necesarias de seguridad.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido información oficial sobre la captura del o los agresores que balean en posada sonidera en Pachuca o las sanciones que recibirán los organizadores.
Más de la mitad de las posadas sonideras no tienen autorización de la alcaldía de Pachuca
El 13 de diciembre, un baile sonidero al exterior del Mercado Sonorita, en la colonia Plutarco Elías Calles, tuvo dos personas heridas y una muerta.
Los afectados recibieron primeros auxilios, mientras que la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) descartó que el fallecido estuviera relacionado con los actos violentos.
Sin embargo, la autopsia reflejó que perdió la vida por una tromboembolia cardiopulmonar previamente diagnosticada.
Ante esa situación, el 17 de diciembre, el alcalde Jorge Reyes señaló que el 50 por ciento de los bailes sonideros no están autorizados.
Por decir, más del 50 por ciento (de las posadas sonideras) no presentan permisos. Lo hacen porque ya es su costumbre, porque toda la vida los dejaban hacerlo y porque querían quedar bien con los delegados en ese entonces y demás”.
El edil explicó que los elementos municipales realizan rondines para evitar los eventos sin permiso. Pese a ello, las y los ciudadanos no acatan las órdenes al señalar que los bailes sonideros son sus “tradiciones”.
Además, señaló que es “muy difícil” suspender la celebración en el momento, ya que la cantidad de gente que necesitan desalojar podría derivar en un accidente.
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