Mediante una colección de sus anécdotas de la infancia desde una perspectiva como adulta, la escritora Rosa María Veloz Félix presentó su libro “Grietas en el techo … rendijas de luz”.
En entrevista con CENTRAL Hidalgo, la autora originaria de Durango, de 71 años, relató que disfruta leer historias de aventura, ciencia ficción y psicología. Este último tema la motivó a realizar una especialidad en psicoanálisis en la Universidad Autónoma de Guadalajara y varios cursos de escritura.
Comentó que su libro tiene origen en querer expresar y poner en sus propias palabras las memorias de su niñez. Sin embargo, evita los “juicios inquisidores” sobre las personas que participan en ellos, ya que el contexto de la época y las circunstancias familiares recaen en su reflexión.
Esto de escribir nació mucho de la necesidad de expresar y de poner en palabras mis memorias, ¿verdad? Las cosas que viví de chica, que son impactantes o que fueron impactantes para mí, pues han sido una fuente de inspiración”.
Rosa María Veloz explicó que los personajes principales de sus relatos en “Grietas en el techo… rendijas de luz” son su padre y su madre, pero que cambian roles de héroes a villanos “muy fácilmente”. Además, recalca que hay belleza en las imperfecciones, incluso en los momentos “oscuros”.
Describe a su padre como una persona celosa, pero exitosa en una mueblería, mientras que su madre es agobiada y temerosa de ser desplazada mientras trabaja como ama de casa.
Asimismo, la perspectiva proviene de la segunda hija de diez infantes que medita acerca de los problemas económicos de una familia grande. A su vez, combina el relato con una época donde las mujeres contaban con pocas o nulas oportunidades para desarrollarse.
Este libro habla de esas complicaciones y de las cosas que sufrían las mujeres. Por ejemplo, pienso yo en aquellas épocas de mis padres en donde no había métodos anticonceptivos, entonces iban teniendo hijos y más hijos y más hijos y era una desgracia. Sufrían muchísimo las mujeres, porque ya salían otra vez embarazadas y entonces era una cosa tremenda”.

¿Qué relatos encontrarán las y los lectores?
La autora duranguense explicó que, tras el fallecimiento de su padre hace 33 años y de su madre hace tres, pudo iniciar con su proceso de escritura basándose en las emociones que vivieron en ella desde su niñez.
Mi papá hace 33 años (falleció), mi mamá hace 3 años, y después de la muerte de ella, como que me alivió escribir esas cosas. Me despertaba y se me venía un párrafo, poco a poco lo empecé a poner por escrito”.
Espera que las personas interesadas en conocer su historia puedan comprender las necesidades emocionales que una infanta puede tener. Mediante sensaciones como tristeza y dolor, atraviesa una serie de situaciones que explican las dificultades que vive.
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Sin embargo, aclara que lo interesante de los relatos es conocer sus matices, sentirlos y aprender de ellos para mejorar conforme la vida continúa. Además, menciona que los momentos tristes y de alegría permiten a las personas tener una lectura fácil, incluso les permiten identificarse.
La vida tiene todos los matices y es lo interesante. Vivirla así con todos sus matices, sentirlos y aprender también de ellos (…) tiene la intención de decir que todo el sufrimiento, todo lo que se vive como sufrimiento, de todas maneras, es una oportunidad de aprender y creo que eso es lo que vale ¿no?”.
“El exceso de juicio impide crear nuevos autores y autoras”
Rosa María Veloz aconsejó a las y los nuevos escritores no criticarse en exceso al momento de redactar una historia. En cambio, explicó que la espontaneidad y naturalidad son la base para los libros.
De esta forma, solo debe pulirse las primeras versiones para ir mejorando la narración del relato conforme su autor u autora aprende a enfocar su idea.
Además, invitó a las personas a escribir acerca de sus vidas o tomar inspiración de ellas, ya que es una experiencia conocida que puede definir las pautas de lo que cada una plantea mostrar a las y los lectores.
La gente se va a acordar de sus historias, y a lo mejor hasta se va a animar a escribir, cosa que sería muy linda, ¿verdad? Que pudieran poner por escrito sus recuerdos, porque también es muy curativo, y porque también salen ahí talentos que uno no sabía que tenía”.
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